Democracia sin paridad, pura demagogia

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Clara Scherer 11/07/2014 01:16
Democracia sin paridad, pura demagogia

Sabemos bien que las victorias son sólo un escalón en el camino para consolidar el acceso a derechos. Así lo vivimos desde el 17 de octubre del pasado año, cuando el Presidente anunció un decreto para garantizar la paridad en candidaturas a puestos de elección popular y cuando el Senado la inscribió en la Constitución, ampliándola a los Congresos estatales. Comprendimos que la cuestión no iba a ser sólo coser y cantar.

La Ley de Partidos impone a éstos la obligación de garantizarla. Ya el PRI y el PRD la habían inscrito en sus estatutos, pero como bien sabemos, no pasaba de ser una vacilada, atole con el dedo, pues sólo en los cargos directivos se simuló cumplir. Hoy la situación ha cambiado, pero como el entramado legal está unido a la Ley General Electoral, y ésta se debe armonizar en cada entidad federativa, la manera de burlar la obligación está generando “creatividad” por parte de quienes consideran que las mujeres no deben avanzar en derechos.

¿Qué están haciendo los partidos? El PRI, en diversos actos ha anunciado que va con la paridad, y en la reunión de la Internacional Socialista resaltaron la importancia de la educación para las niñas, aunque se olvidaron de hacer énfasis en la calidad de la misma, que incluye, entre otras cosas, la historia de las mexicanas, por ejemplo.

El PRD ya la está defendiendo en Guerrero, Hidalgo y Michoacán, pues los diputados locales, al armonizar la ley secundaria, eliminaron la garantía de paridad. Lo mismo sucedió en Chiapas. Podemos suponer que en la “armonización” a modo que están haciendo los diputados de los congresos estatales, no tendría mayor implicación si los estatutos de los partidos garantizan, como deben hacerlo, el que cada uno de ellos proponga 50% de candidatas para mujeres.

Por su parte, en el PAN, independientemente de lo que diga, lo que se ve es que las mujeres no son parte de sus estrategias. Desde las declaraciones y la conformación de una comisión denominada de La Familia (se le olvidó poner que era un intento de emular a los terroristas nigerianos e impedir a las mujeres el acceso a todos sus derechos), hasta el grotesco y patético papel de los detenidos en Brasil, dan cuenta clara de la mentalidad de quienes tienen el poder en ese partido. Sabemos que cuenta con mujeres valientes, como la senadora Marcela Torres Peimbert, quien alzó la voz a favor de la paridad.

De que se puede hacer que sí se cumpla la ley, se puede. Pero no sólo por eso es importante estar pendientes y actuar en contra de las trampas. La Fundación Espinoza Yglesias acaba de publicar un estudio sobre movilidad social en México y, textual, dice: “Las mujeres con origen en estratos bajos se quedan en posiciones bajas con mayor frecuencia que los hombres con la misma condición de origen”. Sólo las mujeres pueden representar los intereses de las mujeres y, por ello, la paridad, en un país en el que 52% de la población es femenina.

No hay forma de saber cómo están modificando sus estatutos los partidos para cumplir con la ley y garantizar, efectivamente, que haya paridad en las candidaturas. Es urgente que se integren mujeres en ese trabajo e igualmente urgente es que los partidos trabajen con sus militantes, mujeres y hombres, para cambiar esa cultura machista. Si en verdad queremos una sociedad más justa, en la que la pobreza deje de ser una espeluznante tragedia, debemos apostarle a la paridad; y los partidos, el Presidente y los congresistas tienen un gran reto para cumplir esa palabra dada.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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