La CNDH, ¿aliada?

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Clara Scherer 09/05/2014 02:58
La CNDH, ¿aliada?

A pesar de que muy reconocidos autores afirman que la desigualdad es el problema más grave del siglo XXI (Zygmunt Bauman, entre otros), y de que muchas mujeres han señalado a la desigualdad de género como la más antigua, con consecuencias en más de la mitad de la población, la menos atendida y la más persistente (Alda Facio), el informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos sorprende. Sabemos que le corresponde la observancia del cumplimiento de la ley de igualdad entre mujeres y hombres, pero al parecer, basta con monitorear y ver cómo las autoridades de distintos niveles y ámbitos de poder les niegan el acceso a sus derechos.

Dice, en la página 278: “La observancia consiste en el monitoreo y seguimiento de la armonización legislativa en materia del derecho a la igualdad, de la promulgación y reforma de leyes, de la aplicación de programas en la materia, el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, así como su participación política a nivel nacional”.

Para ello, solicita información a las autoridades, para conocer programas y actividades desarrolladas y el avance de los mismos. Realizan consultas en las páginas web para la captación de información relativa a las reformas legislativas, a las políticas públicas en la materia y a la participación política de las mujeres. Esto se sistematiza y analiza “y puede ser consultada en la página web del Programa de Asuntos de la Mujer y de Igualdad entre Mujeres y Hombres: http://cndh.org.mx/Programa_Asuntos_Mujer_Igualdad_Mujeres_Hombres”.

Es decir, a la comisión sólo le interesa saber qué hacen las autoridades, sin recomendar, sin presionar para que se cumplan diversas y muy importantes disposiciones. La desigualdad entre mujeres y hombres tiene como uno de sus mecanismos más poderosos, la violencia y ésta tiene múltiples formas para actuar. Una de ellas es, precisamente, la negligencia, la omisión, el descuido, la indiferencia. A la Comisión le es suficiente informar que dos estados no cuentan con ley de igualdad, que tres no tienen reglamento específico para el acceso a una vida libre de violencia, o que ocho no cuentan con ley para prevenir y eliminar la discriminación.

La desigualdad entre las mexicanas se ahonda también. Mientras en unos estados el feminicidio ya está tipificado, en otros se siguen amparando en “delitos contra el honor”; en Chihuahua, la paridad en los ayuntamientos ya está legislada, pero en el resto del país, casi ninguna legislación la contempla. No sólo los códigos civiles se han encargado de hacer mexicanos de primera y mexicanas de segunda, sino que las diferencias entre cada uno de los códigos tiene como resultado que haya mexicanas con muy escasa protección y acceso a la justicia.

Aunado a lo anterior, la palabra “asunto” en el programa correspondiente me llevó al diccionario. Sus varias acepciones: “Materia de que se trata. Tema o argumento de una obra. Aquello que se representa en una composición pictórica o escultórica. Negocio, ocupación, quehacer. Relación amorosa, más o menos secreta, de carácter sexual. Sinónimo: caso: suceso notorio que atrae la curiosidad del público”. Ninguna me aclaró a qué se refiere la Comisión con “asuntos de la mujer”. ¿Habrá algún apartado que diga: “asuntos del hombre? O, ¿todos los asuntos importantes son los de él, por lo que ni para qué mencionarlo así?

En fin, la actuación de la comisión debe cambiar y ser, efectivamente, una aliada en “la construcción de un eficaz Estado democrático de derecho, que consolide en la sociedad mexicana una auténtica cultura de la legalidad”. El artículo primero de nuestra Constitución mandata la igualdad.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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