El talento femenino

Tres jóvenes mexicanas, ¡se van a Francia para intentar ser las mejores del mundo!

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Clara Scherer 11/04/2014 02:07
El talento femenino

En esta primavera que, diría Benedetti, tiene una esquina rota por la que resbalan las lluvias del verano, la alegría invade el corazón de las muchachas en flor, según palabras de Marcel Proust, para describir a quienes cruzan confundidas por la adolescencia. Lo que hace que a veces esa felicidad tenga algunas sombras.

Y en verdad, por lo menos una de ellas, a quien, desde los 14 años la mirada le brillaba de manera distinta según mi recuerdo, el corazón le baila de júbilo por tener al alcance de la mano el sueño de sus escasos 22 años. Muy educada, ya sabrán, “sí, señora”, “por favor”, “muchas gracias”, pero guardaba muy bien esa determinación que vaya a saber una cuándo fue que se le ocurrió.

Estudiosa, con las limitaciones que la buena educación impone a las mujeres, no tenía permisos como sus amigas, no salía sola, no era propio tal cosa o tal otra, pero comprendía el cariño de sus padres y hermanos. Supo ser paciente y cada noche, mirando las paredes de su cuarto, pensaba en cuál sería la mejor manera de lograr sus propósitos.

Tomó la mejor vía para hacerlo: entrar a la universidad, en medio de muchas perplejidades para elegir carrera. Decidió estudiar mercadotecnia y su empeño se tradujo en buenas calificaciones. Por supuesto, tuvo muchos pretendientes y proposiciones de cambiar su destino para recorrer el camino andado por tantísimas otras. Se mantuvo firme en su determinación. Triunfaría en su profesión.

Participó, junto con dos amigas, en una propuesta financiera y de mercadotecnia para la marca Kiehl’s, manejada por la prestigiada empresa L´Oreal, de París. Han ganado en la etapa nacional y, ¡se van a Francia para intentar ser las mejores del mundo! Competirán contra 44 países. ¡Y con sólo 22 años!

Me parece que, tal cual rezan los refranes populares, “nadie es profeta en su tierra”, y menos que nadie las mexicanas. Ya vimos la decisión de los partidos, especialmente del PAN, de “sólo unas cuantas” para “taparle el ojo ¿al macho?”, en el caso del Consejo del INE. O en nuestro sistema de justicia, en la que, por lo pronto y hasta nuevo aviso, no hay ninguna mujer, aunque presumen a diestra y siniestra su “premio en derechos humanos”. ¿Será que no nos consideran humanas?

Volviendo a la alegría, y recordando a Benedetti, “libertad es una palabra enorme. Por ejemplo, cuando terminan las clases, se dice que una está en libertad. Mientras dura la libertad, una pasea, una juega, una no tiene por qué estudiar. Se dice que un país es libre cuando una mujer cualquiera o un hombre cualquiera hace lo que se le antoja”. Ella lo hizo y lo está haciendo muy bien.

Quizá, como Marcel Proust, piense: “Nuestros anhelos van enredándose unos con otros, y en esa confusión de la vida es muy raro que una felicidad venga a posarse justamente encima del deseo que la llamaba”.

Esperemos que este ejemplo de triunfo del talento de las mexicanas cunda en otras importantes instituciones y empresas. Muchas felicidades a las tres talentosas mexicanas.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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