Elvia y Marcela

Nos llena de orgullo que esas dos mujeres inteligentes, valerosas y alegres, sean reconocidas.

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Clara Scherer 21/03/2014 02:30
Elvia y Marcela

¿Qué tienen en común la Monja Roja del Mayab y la autora de Los cautiverios de la mujeres? Una frase dicha por Marcela: “No puedo entender mi vida sin preocuparme del mundo en el que vivo”. Para Elvia, ocuparse del mundo en que vivió fue vocación temprana. Ese anhelo de comprensión las llevó a las dos a luchar por la libertad de las mujeres. Inteligentes, sabían que era en la política donde estaba el núcleo duro del conflicto.

Si no están mujeres donde se toman decisiones, nadie abrirá la boca por nosotras. Hay que transformar al Estado para que garantice efectivamente el acceso al ejercicio pleno de los derechos humanos y la política es la vía para ello. Porque es nuestro derecho es que las mujeres debemos estar ahí, en las cámaras, en las presidencias municipales y en todos los espacios donde se toman decisiones. Elvia y Marcela, mujeres congruentes.

Elvia vivió con la violencia como sombra. Ganó dos veces una diputación y dos veces le negaron su acceso. Fue perseguida de muchas formas y hasta con pistola; sufrió un accidente que la dejó casi ciega y luego, desde el poder, fue obligada a dejar su trabajo como empleada pública. Marcela fue diputada y uno de sus quehaceres fue investigar el tema: cómo, por qué y para qué la violencia contra ellas, pudiendo clasificar muchas de sus manifestaciones. Logró, además, la tipificación del feminicidio.

Marcela vive con intensidad los retos que se le presentan. Esa intensidad, producto de la relación coherente entre pensar, ser y existir. Elvia no traicionó ni un minuto sus ideales. Las dos conocieron las obras de Mary Wollstonecraft, Flora Tristán, Florence Wright, John Stuart Mill y su compañera, Harriet Taylor, Robert Owen, Susan Anthony, Grimké y Victoria Woodhull, entre otras lecturas que aportan argumentos a su búsqueda de una “vida buena”.

La solidaridad entre mujeres, la sororidad, ha sido, desde tiempos ancestrales, la vía para avanzar en el reconocimiento de la igualdad entre los géneros. Carrillo Puerto formó y perteneció a diversos grupos, como “La Siempreviva”, en recuerdo de su maestra Rita Cetina. Lagarde es presidenta de la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres. Las dos agrupaciones muy activas en el movimiento feminista, que siempre ha planteado alternativas ante la discriminación de género.

La igualdad entre los géneros implica la construcción de sujetos, mujeres y hombres capaces de convivir en la solidaridad, en el respeto y en las libertades. Elvia lo soñaba y Marcela intenta vivir de esta manera.

Elvia fue galardonada en 1952, en la Cámara de Diputados, como Veterana de la Revolución Mexicana, concediéndosele la medalla de honor al Mérito Revolucionario. Marcela, en 2014, ha sido galardonada en la Cámara de Senadores con la medalla Elvia Carrillo Puerto, en reconocimiento a su “labor en defensa, protección, ejercicio e investigación de los derechos humanos de las mujeres y de la igualdad de género en nuestro país”.

Nos llena de orgullo que esas dos mujeres inteligentes, valerosas y alegres, sean reconocidas. Y nuestro agradecimiento por intentar hacer de este México un mejor lugar para vivir. Felicidades a Marcela Lagarde.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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