La igualdad y la economía

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Clara Scherer 17/01/2014 02:00
La igualdad y la economía

Resulta que las feministas tienen razón. La igualdad en derechos no sólo beneficia a las mujeres, sino a toda la sociedad. Según un documento de trabajo de los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), “Las mujeres, el trabajo y la economía: beneficios macroeconómicos de la equidad de género”, el crecimiento potencial de Japón (por ejemplo) podría aumentar un cuarto de punto anual sólo con que la tasa de participación femenina en el mercado laboral alcanzara la media de los países del G7” y más aún, “las pérdidas del PIB per cápita atribuibles a disparidades de género en el mercado laboral llegan hasta 27% en determinadas regiones”.

En el estudio pronostican que “si para 2030 la participación en el mercado laboral de hombres y mujeres se equipara, los países donde más crecerá su fuerza laboral sería Brasil, Chile, República Checa, Grecia, Irlanda, Italia, Japón, Corea, Luxemburgo, México, Polonia, Eslovaquia y España”.

Hay un análisis de 2010 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el que se constata que las mujeres están sobrerrepresentadas en sectores caracterizados por un bajo estatus y menor retribución económica. Esto puede cambiar y mejorar, si las estudiantes son motivadas a estudiar carreras del área de ingeniería y de ciencias. Ya son muchos los informes que inciden en el mejor rendimiento en la empresa cuando hay mujeres en los consejos y, pese a ello, continúan las persistentes resistencias de las compañías a incorporar mujeres.

Los prejuicios; aquellos que insisten en que las personas no debemos tener los mismos derechos (sea por el color de la piel, la preferencia sexual, el género o cualquier otro rasgo, siempre absurdo) son causantes no sólo de un sufrimiento inútil de quienes están marginadas/os y no ejercen por ello sus derechos, sino también de que México no crezca económicamente al ritmo que puede hacerlo, pues seguimos desperdiciando el talento femenino.

Es urgente, pues, incidir en las políticas de conciliación de vida laboral y familiar. Las mujeres y los hombres pueden participar y gozar tanto de una como de otra, y como ya se ha dicho también, las responsabilidades familiares no son exclusivas de ellas. Ejemplos exitosos de participación masculina en tareas domésticas y de cuidado ya los están viviendo muchas niñas y niños en muy diferentes partes del planeta.

Por ello, hay que reconocer que el nombramiento de Patricia Mercado al frente de la Secretaría del Trabajo del Distrito Federal nos abre una puerta a la esperanza. Sabemos que conoce y reconoce la importancia de la autonomía económica de las mujeres, de la mejoría que su incorporación al trabajo decente (según definición de la OIT) trae a sus familias y del impulso que su trabajo propicia en el crecimiento del país. Felicidades y estaremos pendientes de sus esfuerzos para hacer realidad que, al menos en el DF, haya más facilidades para que las mujeres desarrollen sus talentos y que esta ciudad sea un oasis ejemplar de no discriminación en esta importante esfera de actividad humana: el trabajo.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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