¡Cuidado con los “micromachismos”!

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Clara Scherer 10/01/2014 02:42
¡Cuidado con los “micromachismos”!

Así como las y los expertos en incendios recomiendan una importante serie de consejos para evitar el fuego en el hogar, las y los oficiales del registro civil debieran recomendarnos a mujeres y hombres cuando iniciamos vida en pareja, la lectura cuidadosa de este texto escrito por Luis Bonino, “sicoterapeuta y médico siquiatra desde los años 70, quien comenzó su formación en Salud Mental y Salud Pública en Argentina. Desde los años 80 se ha especializado en el abordaje clínico y preventivo de las problemáticas subjetivas e interpersonales, asociadas a los modos en que mujeres y hombres son socializados”, nos dice su página.

El hoy coordinador del Centro de estudios de la condición masculina de Madrid llama “micromachismos” a muchos comportamientos de control y dominio de “baja intensidad” naturalizados, legitimados e invisibilizados que ejecutan impunemente, con o sin conciencia de ello. Por tanto, no son intencionales, ni provocados por la mala voluntad. Son prácticas incorporadas por la educación —en su sentido más amplio— y ejecutadas casi en automático en sus relaciones con las mujeres.

Bonino dice que “son parte del repertorio masculino de modos de estar y afirmarse en el mundo”, y como están enraizados en la estructura mental es “importante visibilizarlos, deslegitimarlos y eliminarlos en lo cotidiano, puesto que sólo cambiando las prácticas cotidianas la igualdad y la calidad de vida saludable formales pueden vivirse como realmente existentes”. Estos comportamientos a la larga, hacen daño y causan un gran malestar.

Este experto tuvo el cuidado de clasificar muchas de estas conductas masculinas: unas, cuyo fin es utilitario, les sirven para descargarse de responsabilidades, sobrecargando a las mujeres, quienes no pueden gastar su energía en sí mismas. Entre ellas, el “no ayudar” en tareas domésticas, puesto que suponen y exigen que lo hagan ellas, o el cuidado de personas ancianas, enfermas o con discapacidades.

Sobresalen en su lista los que llama “encubiertos”, que define como “la creación de falta de intimidad (comportamientos activos de alejamiento, con los que el varón intenta controlar las reglas de juego de la relación a través de la distancia: silencio, aislamiento y malhumor manipulativo”. Los clasificados como “de crisis” sirven para dominar, controlar y someter a las mujeres: el hipercontrol, el seudoapoyo, la resistencia pasiva. No hemos terminado el catálogo: los “coercitivos”, donde se utiliza la fuerza moral, síquica o económica. Algunos de ellos: las coacciones a la comunicación , el uso expansivo abusivo del espacio y del tiempo para sí, la insistencia abusiva para lograr fines, la apelación a la “superioridad” de la lógica “masculina”.

Nos dice Bonino de los diferentes daños que causan a la vida de la pareja, porque hay que entender que no sólo la mujer vive con malestar, ellos también están inconformes, pues deben gastar mucha energía en vivir controlando hasta el último detalle, por lo que ni disfrutan ni crecen en lo personal.

Para las mujeres es importante conocerlos, detectarlos y desactivarlos. En la experiencia clínica, Bonino ha encontrado que para los hombres reconocer estos comportamientos es todo un desafío.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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