¿Qué ganamos?

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Clara Scherer 20/12/2013 03:09
¿Qué ganamos?

El 27 de junio de 2012, el todavía candidato Enrique Peña Nieto ofreció a las mujeres seguro de vida a jefas de familia, guarderías que funcionen los fines de semana y una red hospitalaria materno infantil. Aseguró que mejoraría las leyes a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. ¿Se imaginaba lo que ellas le reclamarían y, más aún, lograrían?

Es de sobra conocido que en todo el mundo las mujeres hemos debido de establecer estrategias de largo alcance y estar por muchos años demandando que se abran los espacios de la política. Hasta en Brasil, donde ya tienen Presidenta, las mujeres denuncian que son expulsadas de las esferas de poder y decisión.

Nada raro, si lo miramos desde el ángulo de la persistencia de las prácticas patriarcales que se asocian a los espacios masculinos de poder y nos encarga a las mujeres las tareas domésticas y de cuidado. Nos han diseñado una imagen bastante cursi, de “lindas e inocentes”, siempre pendientes de los demás. Y ¡cuidado! la que se mueva, no sólo no sale en la foto, sino que recibe todos los vituperios habidos y por haber.

Pero en México hemos avanzado tanto, que hasta nos vienen a buscar de Estados Unidos para preguntarnos qué fue lo que hicimos y cómo. En el primer año de la presidencia de Peña Nieto logramos que la paridad en las candidaturas legislativas se inscriba en la Constitución.

Esto significa que cada partido tendrá que proponer igual número de mujeres que de hombres para ocupar la Cámara de diputados, lo mismo que en el Senado de la República. ¿Qué ganamos? En mi opinión, avanzamos en igualdad, que ya es un triunfo en un país que tiene añales diciéndose democrático, pero, más importante, esperamos ver cambios profundos en muchas materias: el respeto a las mujeres, el no hostigamiento sexual (al menos en estos espacios legislativos), el debate razonado no sólo desde los factores del poder (dinero y grupos políticos) sino también desde los derechos humanos y la sustentabilidad del ambiente.

Si nos costó un poco más de 60 años abrir esta puerta, creo que lo razonable es dar un tiempo para empezar a ver cambios sustantivos en las Cámaras. Los jaloneos, golpes y striptease de la semana pasada, dan cuenta de que mujeres y hombres sí somos iguales: se comportaron ambos grupos a la baja del nivel de discusión política y recurrieron al poco efectivo uso de la violencia.

¿Por qué la paridad? En palabras de una especialista: “Hay que entender la democracia como forma de vida, no sólo como forma de gobierno, desde dos supuestos fundamentales. El primero cuestiona la universalidad del ‘sujeto de derechos’ que contempla la noción clásica de democracia, y en ese sentido supone la construcción de nuevas ciudadanías, de nuevos sujetos de derechos, en base a la pertenencia étnica, cultural, a la diferencia sexual y a la dimensión global. El segundo supuesto incorpora la esfera privada al análisis y reclama la politización de la vida cotidiana”.

La paridad pone el énfasis en la igualdad real, más allá de la igualdad formal, enriqueciendo la democracia y promoviendo el ejercicio del poder equilibrado tanto en el espacio público como el espacio privado.

                *Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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