Gracias, presidente Trump

La gente no sabe de las sutilezas de la ley electoral estadunidense. Los cientos de 
miles que se manifestaron en las principales ciudades norteamericanas son los que hicieron ganar a Hillary Clinton en el voto popular 
por casi tres millones de votos. Donald Trump ganó por apenas 180 mil votos en el Colegio Electoral, gracias a un sistema electoral disfuncional. 

Entre el 8 de noviembre de 2016 y el 20 de enero de 2017, cuando se llevó a cabo la toma de posesión, queda una lección clara: Donald Trump es el mejor ejemplo del hombre unidimensional del que hablaba Herbert Marcuse; no hay nada más que un hombre patológicamente inseguro de sí mismo, que requiere que el mundo le diga que es grandioso; no guarden ilusiones, es el hombrecillo ignorante cuya mente sólo tiene espacio para una caja registradora y una larga lista de películas porno.

Pero tendremos que agradecerle que la mezquindad inaudita de su discurso despertó el más formidable movimiento de resistencia civil: medio millón en Washington, 750 mil en Los Ángeles, 400 mil en Nueva York y un largo etcétera que cubre a más de 600 ciudades en el mundo, unidas con un sólo mensaje: no permitiremos perder los derechos ganados.

Cientos de miles de valientes mujeres que cimbraron las calles dijeron: no te tenemos miedo, no nos anularás con tus pavoneos de bravucón megalómano: “Hemos paladeado la libertad, hemos aprendido a utilizar las leyes para que se respeten nuestros derechos, no concebimos el futuro sin el respeto a la autodeterminación sobre nuestras vidas y cuerpos, hemos aprendido el verdadero significado de la frase con la que inicia la Constitución americana: que todos hemos sido creados iguales…”.

Donald Trump pronunció el peor discurso de toma de posesión de un presidente americano, inspirado en dos ejemplos históricos de los años 30 y 40 del siglo pasado. Siguen aquí algunos ejemplos:

“Juntos determinaremos el rumbo de Estados Unidos y del mundo por los años por venir”. Donald Trump, discurso de toma de posesión.

 “Éste es otro día de eventos memorables destinados para dar un nuevo rumbo a la historia de los continentes”. Benito Mussolini, discurso previo a la guerra contra Etiopía, 1933.

“Ésta ha sido la mayor audiencia que jamás haya sido testigo de una toma de posesión, tanto presencialmente como alrededor del mundo, ¡punto!”. Trump vía su secretario de Prensa, Sean Spicer.

“En este momento veinte millones están reunidos en las plazas de toda Italia. Es la mayor manifestación de la que se conozca en la historia humana”. Benito Mussolini.

“Entre la prensa están los seres humanos más deshonestos sobre la tierra, pues ocultan que más de 1.5 millones de personas asistieron a mi toma de posesión”. Donald Trump.

“La prensa está absolutamente sometida, sin voluntad propia, esclava de los propietarios”. Adolfo Hitler.

“Por demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de la nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras que la gente ha soportado los costos. Washington floreció, pero el pueblo no tuvo acceso a esta riqueza. Los políticos prosperaron, pero se fueron los empleos y las fábricas cerraron”. Donald Trump, discurso de toma de posesión.

“En realidad, el dinero manda en estos países. Una pequeña camarilla de unos cuantos cientos de dueños de riquezas incalculables… Está muy claro que en estos países, en las llamadas ‘democracias’, el pueblo no es el foco de atención de (estas camarillas). Lo único que importa realmente es la existencia de este grupo… no están interesados para nada en las grandes masas del pueblo… (Estas camarillas) sólo están interesadas en el pueblo cuando se trata de votaciones; fuera de éstas, la vida de las masas les es completamente indiferente”. Adolfo Hitler, discurso del 10 de diciembre de 1940.

“Esta ceremonia tiene un significado especial. Debido a que hoy no estamos transfiriendo el poder de un gobierno a otro o de un partido a otro, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington D.C. y devolviéndoselo a ustedes, el pueblo americano”. Donald Trump, discurso de toma de posesión.

Trump repite sabiéndolo o no el ascenso de líderes populistas como Benito Mussolini y Adolfo Hitler, con una gran diferencia: generaciones de norteamericanos están dispuestas a repetir las hazañas de los movimientos pro derechos civiles. Casi podría darle la razón a Mao: Trump es un tigre de papel. Tome nota presidente Peña Nieto.

Y va el chiste prometido: ¿Por qué está tan agradecido el papa Francisco con Trump? Muy sencillo: Porque tiene rezando a todo el mundo.

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