2018: Requisitos para una alianza triunfadora
Felicitaciones a Alejandra Barrales y a Beatriz Mojica, nuevas dirigentes del PRD, y felicidades al PRD por elegir a dos mujeres talentosas y experimentadas.Una cosa es aliarse con el Partido Acción Nacional, PAN, para elecciones estatales y otra diferente es para la elección presidencial de 2018. El Partido de la Revolución Democrática, PRD, celebró alianzas formales muy exitosas con el PAN en tres estados de la República; en otros dos estados, Chihuahua y Coahuila,alianzas de facto permitieron la alternancia en esas entidades; en Oaxaca, el infantilismo y el protagonismo interno de sectores del PRD impidieron un triunfo que estuvo cercano.
Con la excepción de Chihuahua en los demás estados en los que hubo alianzas formales e informales no había habido alternancia. Encuentro, perfectamente, justificable que dos partidos que habitan en espectros político opuestos, pero que coinciden en el convencimiento democrático, se alíen en torno a demandas básicas en estados en los que ha habido casi un siglo de un solo partido. No es sano y revela políticas de control injustificables a estas alturas del siglo 21, que sociedades de estados como Hidalgo no hayan hecho uso de la herramienta de la alternancia para exigir mejores gobiernos.
Cuando no ha habido este acuerdo mínimo sobre principios democráticos no hubo alianzas, como es el caso de Puebla, en donde una estupenda candidata, Roxana Luna, prefirió la difícil experiencia de una campaña marginal y marginada por el gobierno local, a aliarse con quien considera un gobernador autoritario, Rafael Moreno Valle.
¿Qué acuerdos mínimos sellan la coincidencia entre el PRD y el PAN en la alianzas estatales? Antes que nada: iniciar el desmonte del déficit democrático que caracteriza a esos estados. Transparencia en las cuentas gubernamentales y su trato con la iniciativa privada; rendición de cuentas ante la sociedad civil y el Congreso del estado, favoreciendo la independencia de éste y del Poder Judicial estatal. Poner en marcha las prácticas anticorrupción recién aprobadas: abrir las ventanas, permitir que entre el aire fresco del debate y la crítica de la sociedad. La jurisprudencia de la Suprema Corte en materia de derechos humanos, matrimonio igualitario, mariguana medicinal y/o recreativa permitirá mantener a raya al ala más regresiva de Acción Nacional: El Yunque que existe y da lata hasta a los propios panistas. Admito que puede haber diferencias en política económica local y en el abordaje de los problemas de seguridad.
Pero la elección presidencial exige retos muy diferentes. La elección presidencial requiere el debate y elaboración de un programa económico para una situación excepcionalmente compleja e incierta en lo internacional, demasiados años de austeridad, pobreza y creciente desigualdad internas que son, al mismo tiempo, un obstáculo al crecimiento y una amenaza a la gobernabilidad y a la estabilidad; un estado débil en sus finanzas públicas, que ha agravado sus problemas por insistir en un diagnóstico equivocado (“el problema es la productividad”). El programa de gobierno de una posible coalición exige, también, acuerdos en el trato de los problemas de seguridad y otros más. Y, muy importante, exige excelentes candidatos y candidatas: que hayan probado su capacidad de gobierno e innovación y una vocación democrática a toda prueba.
En el tema económico no veo acuerdo con Acción Nacional. Su campaña contra la Reforma Fiscal “tóxica” que se aprobó como parte del Pacto por México transparenta las diferencias de fondo entre izquierda y derecha. México tiene el dudoso honor de estar en el último lugar de la relación recaudación/PIB en América Latina, a pesar de que con la última reforma subió la recaudación del 11% al 13% del PIB. Sin este aumento logrado, en parte, gracias a la insistencia del PRD en limitar la consolidación fiscal y aumentar la recaudación a los más favorecidos, lo verdaderamente tóxico hubiera sido el efecto de la caída en los ingresos petroleros y la ausencia de recursos para compensarla. Los nuevos estudios sobre los ingresos del 10 % más rico y del 1 % más rico dentro de este decil muestran claramente que se requieren iniciativas fiscales que desincentiven el crecimiento de la desigualdad, así como también menos oportunidad para eludir el pago de impuestos por parte de las grandes empresas: menos consolidación, menos periodos de gracia para pagar.
Hasta ahora PAN y PRI han coincidido en su concepción del Estado como un enfermero con curitas para paliar, con reformas aquí y allá, las “fallas del mercado”. Pero no se trata de fallas eventuales ni excepcionales, sino parte integrante y definitoria del actual arreglo financiero. No basta el Estado como proveedor de curitas. Al mismo tiempo, nuevas investigaciones sobre la economía de la innovación demuestran que se requiere un estado capaz de invertir y coinvertir en toda la cadena de riesgo siempre presente en la generación de tecnologías disruptivas. La economista italoamericana, Mariana Mazzucato, documentó en su libro The Entrepreneurship State las inversiones gubernamentales directas e indirectas sin las cuales no hubiera sido posible el iPhone de Apple. El inventor/emprendedor de garaje es un mito romántico que ha oscurecido la indispensable presencia del Estado en la toma de riesgos a mediano y largo plazo.
¿Habría acuerdo con el PAN en la propuesta de un Ingreso Básico Ciudadano? Hasta ahora acción Nacional tuvo que unirse tibiamente a la batalla por desvincular el salario mínimo de dos mil cadenas y facilitar su aumento, porque el equipo del jefe de Gobierno de la CDMX que defendió esta propuesta echó abajo con maestría todos y cada uno de los argumentos en contra. Pero la propuesta del Ingreso Básico es aún más radical (y más necesaria). Para estas propuestas se requiere una mayor y mejor recaudación y nuevas iniciativas para la generación de riqueza, con un Estado que no se conciba como curandero de las fallas del mercado ni como apenas facilitador de las inversiones insuficientes del sector privado nacional.
Seguiré con el tema del 2018 en próximas entregas. Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog y fb.ceciliasotomx.
