Vale para todos

Apunto de completarse en el Congreso mexicano el proceso de aprobación e implementación del Sistema Nacional de Anticorrupción, es imprescindible estudiar y sacar las lecciones del exitoso caso conocido como Lava Jato o Autolavado.

Este caso ha puesto al descubierto en Brasil una megacadena de casos de corrupción asociada principalmente al expolio de la empresa petrolera estatal Petrobras, en beneficio de, por lo menos, tres partidos políticos, así como de un grupo de empresas constructoras, las más importantes del país.

La operación mencionada, comandada por el Ministerio Público Federal, en coordinación con la Policía Federal, ostenta una numeralia impresionante. La operación se hizo pública el 17 de marzo de 2014 y, a la fecha, ha iniciado 945 procesos legales que han resultado en 116 presos, 61 en presión preventiva y 55 arraigos; 360 órdenes de aprehensión; 85 solicitudes de cooperación internacional; 75 sentencias; 35 acuerdos para delatar a cómplices; 75 acusaciones penales contra 73 personas; 16 empresas denunciadas; cinco acusaciones por malversación de fondos contra 24 personas y 13 empresas. Se calcula un desvío que oscila entre seis y 12 mil millones de dólares. Se calcula en mordidas entre dos y cuatro mil millones de dólares. Hasta ahora las sentencias incluyen multas de 3.5 mil millones de dólares para reparación del daño. Se han recuperado 500 millones de dólares. Se han bloqueado cuentas por 800 millones de dólares. En suma: se han emitido sentencias por un total de 626 años.

Un estudio muy somero del caso muestra que el delincuente aprovecha, en primer lugar, la cultura de tolerancia a la ilegalidad, y todo empezó en Brasil por la tolerancia a un sistema informal de tipo de cambio, tan extendido que los protagonistas son conocidos como doleiros, por traficar con dólares. Los cambistas ofrecen un mejor tipo de cambio, sin facturas ni nota alguna y con la facilidad de ir a la oficina o al domicilio.

La investigación que llevó a la operación Autolavado inició con la denuncia interpuesta por un empresario en 2008, al descubrir que un par de cambistas o doleiros querían usar su empresa para lavar dinero. El seguimiento e investigación de estos dos sujetos llevó al descubrimiento de múltiples operaciones realizadas para ocultar enriquecimiento inexplicable de altos funcionarios.

Una segunda lección es que la larga madeja de corrupción está indisolublemente asociada al nombramiento de funcionarios por el sólo mérito de pertenecer a un partido o grupo político. De esta manera, el funcionario tiene que guardar lealtad a quien lo nombró y, viceversa, el grupo político encuentra un aliado para canalizar contactos, contratos y recursos ilícitos. En el caso de Brasil, puestos fundamentales para asignar obras en Petrobras fueron decididos por el partido gobernante, el Partido de los Trabajadores (PT); otros puestos en ministerios que fueron concedidos a partidos integrantes de la coalición gobernante, fueron nombrados de la misma manera.

Como resultado de estos nombramientos, en donde el único mérito era ser leal al poder, se encuentra sentenciado el tesorero nacional del PT, el líder del grupo parlamentario del PT en el Senado (por cierto, exministro de Justicia), y se encuentran bajo investigación 11 senadores, 21 diputados, 13 exdiputados, dos gobernadores y una exgobernadora. Esta lista incluye a los actuales presidentes de la Cámara de Diputados y la de Senadores, respectivamente. El fuero constitucional está bastante acotado y la Corte Suprema puede obsequiar el pedido de investigación si encuentra méritos en la solicitud formulada por el Ministerio Público.

Una tercera lección es el rigor de la investigación, la dureza del castigo y la publicidad del hecho, contribuyendo a una cultura que acabe con la tolerancia a la corrupción y construya una de admiración por la justicia. Gran parte de las acusaciones han resultado de acuerdos de colaboración con la justicia. A su vez, estos acuerdos que implican confesión y delación han sido adoptados por ser un infierno menor al infierno mayor que ha representado lo implacable de la investigación, así como su total publicidad, a la que obliga la ley: se investiga al funcionario o empresario, así como a su esposa, cuñados, yernos, secretarios particulares, hijos, testaferros, etcétera.

Nada de esto hubiera sido posible si el Ministerio Público y el procurador de Justicia no gozaran de una autonomía total, sin una cultura de ética en la Policía Federal y sin la plena independencia del Poder Judicial. Brasil perdió 7 a 0 en la Copa y su economía se contrae en una recesión resultado de la incompetencia. Pero ahora festeja que sus fiscales son premiados mundo afuera y en una hermosa ceremonia celebra la devolución a Petrobras de los primeros 500 millones de dólares recuperados. Un ejemplar cambio de paradigma. Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog

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