Que gane Trump
A la memoria de las víctimas y de los héroes del sismo de 1985.Soy del partido del vaso medio lleno:el peor escenario para la economía mexicana puede tener el efecto que tuvo el sismo del 19 de septiembre de 1985, no en sus consecuencias catastróficas sino para obligarnos a realizar cambios profundos y pertinentes. Recordamos la tragedia de hace 30 años con una doble sensación de pérdidas y ganancias.
Entre éstas últimas sin duda se cuentan una nueva cultura de protección civil que ha permeado en instituciones y en millones de ciudadanos y cambios profundos en la industria de la construcción, nuevas normas y protocolos de vigilancia y supervisión que redujeron dramáticamente pérdidas humanas y materiales en sismos intensos posteriores y que han permitido recuperar urbanamente algunas de las zonas más afectadas en 1985 en la Ciudad de México.
¿No hemos criticado por décadas la dependencia de las finanzas públicas de los ingresos petroleros? Pues la doble tijera del desplome del precio internacional del petróleo y la baja en la producción de Pemex nos obligarán al destete petrolero. La depreciación del peso es la oportunidad para relanzar nuestras exportaciones pero ahora incentivando un mayor contenido nacional y un encadenamiento con los sectores no exportadores. De igual manera, el encarecimiento del dólar puede ser la oportunidad para una versión corregida de la política de sustitución de importaciones, ahora sin las deformaciones de una economía cerrada y sin política de competencia. Un dólar caro desincentiva las importaciones chatarra y obliga a una mayor selectividad en cuanto a los insumos que deben importarse; un dólar caro le hace el trabajo gratis a la Secretaría de Turismo y a los hoteleros nacionales. Un dólar caro obliga a una política de endeudamiento institucional y empresarial más cuidadosa y a finanzas personales alérgicas al despilfarro y al lujo insultante. Un probable aumento en las tasas de interés en los vecinos del norte puede ser un problema o puede ser ocasión para un mayor activismo de la banca de fomento y un incentivo para que la banca privada mexicana deje el penoso lugar que ocupa —entre los últimos en América Latina— en préstamos a los sectores productivos.
Ninguna de estas dificultades y amenazas reales a la salud de la economía se potenciarán en oportunidades por si solas. Se requiere austeridad en los gastos gubernamentales pero no en la inversión productiva y en la Cámara de Diputados las propuestas gubernamentales de proyectos de infraestructura serán examinados con lupa, incluyendo aquellos que el gobierno mantiene como el tren Observatorio-Toluca o el Acueducto Monterrey VI.
Recientemente el gobierno se ha ufanado de una leve mejoría en el salario de los trabajadores formales gracias a una disminución de la inflación. ¿Es sostenible esa mejoría? Como es sabido, la inflación ha disminuido entre otros factores por cierta baja en las tarifas eléctricas... que cuestiono. En mi caso consumí exactamente los mismos kwh en los bimestres de junio y agosto pero en este último el gobierno me subsidió con 1000 pesos. ¿La inflación baja porque bajan las tarifas por decreto pero al mismo tiempo utiliza valiosos recursos públicos para subsidiar al 1 por ciento que gana más? No es ése el camino.
Una recuperación sostenible de la economía interna requiere una mejora prudente pero continua de los salarios de los trabajadores, empezando por el salario mínimo y su desindexación como unidad de cuenta para multas, créditos, becas, etc. Para dejar de producir pobres debe mejorar la capacidad adquisitiva de los trabajadores, la calidad de la planta física y virtual con la que trabajan, la capacitación que reciben y la educación de los cuadros que se incorporen a las empresas. Por ello es inaceptable la disminución en casi 5 mil millones de pesos para la educación superior que propone la propuesta de presupuesto del gobierno federal. Como se ha publicado tanto por el INEGI como por el Coneval, el salario que reciben tres millones de mexicanos está por debajo de la línea de pobreza urbana. No es posible crecer en forma sustentable produciendo un millón de nuevos pobres por año y combatiendo la pobreza extrema a base de transferencias.
Titulo así este artículo porque a las dificultades reales del contexto de la economía nacional lo peor que podría pasar es que gane las elecciones en Estados Unidos un cretino como Donald Trump. O al revés, más dificultades para cruzar la frontera norte puede ser otro incentivo para retener aquí, en forma productiva, a los recursos humanos que educamos, vacunamos y calificamos para regalarlos a la mayor economía del mundo. Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog
