¿Puede permanecer Gutiérrez de la Torre en el PRI?
A Italy Ciani y Aracely Tirado, por su valentía y congruencia. ¿Cabe Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre en el partido del inolvidable Luis Donaldo Colosio? ¿Prescriben las causas de violencia extrema contra las mujeres, acoso sexual y probable trata como causal para ...
A Italy Ciani y Aracely Tirado, por su valentía y congruencia.
¿Cabe Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre en el partido del inolvidable Luis Donaldo Colosio? ¿Prescriben las causas de violencia extrema contra las mujeres, acoso sexual y probable trata como causal para la expulsión del partido del Presidente de la República? ¿Permitiría la dirigencia del PRI que el exdirigente del PRI del DF compartiera presídium o una foto de grupo con Enrique Peña Nieto? Si la respuesta es negativa a alguna de estas tres preguntas, entonces la decisión de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del PRI de no expulsar a Gutiérrez de la Torre, exonerarlo de los cargos y apenas limitar sus derechos partidarios, está profundamente equivocada y lastima a las mujeres de México, empezando por las priistas, pioneras en las reformas por los derechos de las mujeres.
“Les pide las nalgas y (si) no se las dan, están despedidas de su trabajo o dadas de baja”, denunciaron tres edecanes del PRI del DF en 2003 que les advirtió la asistente de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. Al negarse a tener relaciones sexuales, Gutiérrez les advirtió: “Para eso les pago un buen salario, les parece poco la cantidad de ocho mil pesos al mes y por lo tanto deben acostarse conmigo…, yo siendo diputado asambleísta del PRI tengo todos los medios para hacer lo que me venga en gana”. No fue la “portación de cara prohibida”, como se ha alegado y como insiste Ciro Gómez Leyva al defender a Gutiérrez de la Torre, lo que obligó al PRI-DF a pagar un millón 170 mil pesos a las tres edecanes mencionadas. Fueron las pruebas aportadas por éstas, sus declaraciones coincidentes en el método de contratación y acoso lo que lo condenó. ¿Prescribe esto? ¿Se paga la multa y ya? Para nosotras las mujeres esto no prescribe.
En abril de 2014, Carmen Aristegui, imprescindible en el periodismo, presentó la investigación que reveló un esquema de reclutamiento de edecanes a las que se obligaba a tener relaciones sexuales con Gutiérrez de la Torre. Las instrucciones de la reclutadora son idénticas a las que recibieron las denunciantes en 2003: acompañar al dirigente priista capitalino a eventos sociales y tener sexo. A raíz del escándalo suscitado, un consejero nacional del PRI, Armando Barajas Ruiz, demandó la expulsión de Gutiérrez de la Torre. Esto llevó el caso ante la Comisión Nacional de Justicia Partidaria. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF, que nos enorgullece por el celo con el que viene cumpliendo los casos de género, conminó a la mencionada Comisión a resolver en cinco días el caso que llevaba dormitando nueve meses.
La joven abogada Italy Ciani, presidenta de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria y que profesionalmente se dedica a la defensa de mujeres en casos de violencia y feminicidio, renunció, presumo que para no presidir un proceso en el que Gutiérrez de la Torre sería exonerado. Se llamó a una suplente, Reyna Araceli Tirado Gálvez, que también renunció. La decisión de renuncia de ambas priistas habla muy bien de ellas y del sentido de congruencia y compromiso para con un trato digno para las mujeres. Habla bien también de la masa crítica que viene alcanzado el movimiento de mujeres al seno de ese partido y su influencia democratizadora. Ejercer sus derechos como militantes, protestar simbólicamente con sus renuncias, ya no las hace temer castigos caciquiles.
En el caso también interviene con paso de tortuga el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), pues tanto en el caso de 2003, como el denunciado por Carmen Aristegui y llevado a la justicia partidaria priista por Armando Barajas, hay recursos públicos, dineros de usted y míos, usados para la trata de jóvenes mujeres. La Procuraduría de Justicia del DF, PGJDF, lleva también el caso con tal lentitud que le ha permitido a Gutiérrez de la Torre inventarse una historia de “discriminación por fealdad” y retomar los hilos del poder en el PRI del Distrito Federal. ¿Cuándo habrá resultados?
La dificultad en los casos de acoso sexual, de violación o trata de personas como al parecer se ha definido la actuación contra Gutiérrez de la Torre, estriba en los riesgos en que incurren las víctimas. No sólo el miedo a represalias sino el temor a verse expuestas en su intimidad y a ser victimizadas nuevamente al ser descritas como partícipes voluntarias de un esquema de favores sexuales. Hace apenas un año, la joven Yakiri Rubí Rubio, que al defenderse de secuestro y violación infligió heridas que causaron la muerte a su agresor, fue acusada de homicidio y pasó cuatro meses en la cárcel. Su libertad y la prueba de su inocencia fueron el resultado de una gran movilización social, encabezada por su padre, en contra de una cobertura noticiosa que la condenó desde los primeros momentos del caso.
El PRI-DF tiene el caso más notable de abuso sexual, pero no es exclusivo de ese partido. En todos se cuecen estas habas resultantes de una larga cultura de tolerancia hacia el acoso sexual o la “aduana sexual” para conseguir trabajo. Que no haya un paso atrás en la decisión de erradicar esa cultura de los partidos que nos pedirán el voto el 7 de junio. Integrantes del PGJDF: en el caso de Gutiérrez de la Torre esperamos rigor y justicia. Nos encontramos en @twitter: @ceciliasotog
*Analista política
