Cananea: un ensayo del desastre de Doñana

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Cecilia Soto 18/08/2014 00:57
Cananea: un ensayo  del desastre de Doñana

“La preparación  de un sitio para construir un sistema de lixiviación debe incluir medidas de prevención de inundaciones y control de la contaminación a través de obras de ingeniería que acrediten técnicamente que no se afectará a los cuerpos de agua superficiales…”

NOM 159

 

A menos de una semana de la promulgación de las leyes secundarias de la Reforma Energética, se rompió el muro de contención de uno de los varios represos que recogen aguas ácidas y metales pesados derivados de las camas de lixiviación de la mina Buenavista de Cobre, del Grupo México, vertiendo 40 mil metros cúbicos de estos lodos y aguas ácidas sobre un arroyo tributario del río Sonora. Este río, que lleva el nombre del estado en que nací, no es uno caudaloso, como lo son los ríos Yaqui y Mayo, ni suscita las envidias y amargos conflictos que provoca el primero. Es un río frágil pero permanente que da lugar a un riquísimo abanico de actividades ganaderas, agrícolas, silvícolas y de elaboración de productos locales a lo largo de su descenso desde el llamado Archipiélago de Islas del Cielo, donde nace en el ojo de agua de Arbayo, al sur de la cortina principal de la enorme presa de jales, de la mina de cobre de Cananea, hasta desembocar en la llamada Costa de Hermosillo, la zona agrícola ubicada entre esa ciudad y el Mar de Cortés, no sin antes haber alimentado los mantos freáticos que permiten la agricultura, la actividad industrial y la vida de la capital sonorense.

La forma en como se determinen los daños causados por este desastre de origen minero, como se instrumenten los planes de remediación de los suelos y cuerpos de agua afectados, y la manera en como se determinen las probables responsabilidades del Grupo México serán observadas con detenimiento por los potenciales inversionistas de los proyectos de explotación en gas y petróleo que facilitan las reformas promulgadas hace una semana y que, como la mayoría de los proyectos extractivos, tienen importantes riesgos ambientales. ¿Demostraremos que somos un paraíso de impunidad también en lo ambiental? ¿Daremos el mensaje de que pueden venir a explotar los recursos naturales sin responsabilidad alguna hacia el medio ambiente y para con las comunidades que dependen de la sustentabilidad de éste? ¿Multaremos al dueño de la sexta mina de cobre más importante del mundo con la ridícula cantidad de un millón 200 mil pesos por daños cuya evaluación apenas inicia?

El desastre causado por el derrame del represo que recibía los productos derivados de la lixiviación del cobre parece una reescenificación en pequeño del desastre de Doñana en España, cuando en abril de 1998 se rompieron 50 metros de la cortina de una presa de desechos de la mina zinc y cobre de Aznalcóllar, vertiendo seis millones de metros cúbicos de lodos y aguas ácidas en un río tributario del río Guadalquivir. Lo significativo del mayor desastre ambiental español es que éste afectó el Parque Nacional de Doñana, declarado en 1994 por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y que fue responsabilidad de una compañía minera. La superficie afectada por las aguas tóxicas fue de más de cuatro mil hectáreas, con enormes daños a la flora, la fauna y la calidad de los suelos y aire afectados, así como las marismas que alimentaban la rica fauna y vegetación costeras.

La mina de cobre de Cananea —y otras compañías mineras también— convive de manera incómoda y azarosa con sus vecinos. La mina se encuentra en las llamadas “islas del cielo”, la provincia de observación astronómica privilegiada que se prolonga hasta Arizona y que da albergue al observatorio astronómico Guillermo Haro, dependiente del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) del sistema SEP-CONACYT, que ha formulado frecuentes reclamos públicos sobre polvos y contaminación lumínica generados por la mina. Vecina también es la reserva natural Los Ajos-Bavispe, rica en bosques de coníferas y encinos y en fauna silvestre, cuya ampliación hacia el Proyecto Mababi, impulsada por el ingeniero José María Guerra Limón, de tan grata memoria,  fue saboteada por el Grupo México y la Cámara Nacional de la Industria Minera. Son frecuentes también en esa región los ranchos ganaderos con manejo holístico ejemplar que tienen ventajas sobre los ejidos que han sucumbido a la presión de rentar los derechos de agua de sus pozos a la compañía minera. No es exagerada la hipótesis que plantea que la crisis de escasez de agua de Hermosillo tiene su origen en la sobreexplotación de las fuentes del río Sonora por la compañía minera asociada a Grupo México. En su reciente estudio y diagnóstico para la conservación y rehabilitación de la cuenca del río Sonora, la Conagua estima que el déficit anual de dicha cuenca es de 300 millones de metros cúbicos en su balance anual. La moderna minería obtiene metales mediante procesos como la lixiviación, en el que toneladas de tierra se “lavan” con agua y ácidos para obtener unos pocos gramos del metal buscado; por ello requiere de un aprovisionamiento de agua garantizado.

Hay que decirlo: la minería es necesaria, pues provee de insumos fundamentales para la industria, pero también hay que reconocer que, como muchas actividades extractivas, es potencialmente devastadora para el medio ambiente. Por ello fue muy positivo el nuevo gravamen de 7.5% a la minería aprobado por el Congreso y en el futuro la formación de un fondo semejante al que funciona en Chile. Por ello el rigor de la Semarnat y la Profepa para verificar el cumplimiento de las normas y reglamentos es fundamental para mitigar los impactos potenciales de la minería y de todas las industrias extractivas. Estas dos instituciones tienen que inspirar respeto y hasta miedo que informen las decisiones de los nuevos inversionistas en energía.

Los ciudadanos, y en especial los sonorenses, esperamos una conducta ejemplar y rigurosa de Semarnat y de Profepa en la investigación y remediación del desastre causado por el descuido de Grupo México. Esta será, literalmente, la prueba de ácido hacia el gobierno federal para con las conductas de los inversionistas nacionales y extranjeros en industrias extractivas. Nos encontramos en Twitter: @ceciliasotog

                *Analista política

                ceciliasotog@gmail.com

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