Robben en las leyes secundarias

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Cecilia Soto 30/06/2014 02:02
Robben en las leyes secundarias

No es sólo el artillero holandés Arjen Robben el que finge ser víctima para conseguir un tramposo penalti a su favor. El 22 de abril de este año, diversos diarios informaron que Telmex “no consentía la regulación del IFT”, noticia basada en que esa empresa se había negado a contestar una comunicación de  Telefónica para que informara sobre la ubicación de postes, centrales y demás elementos de su infraestructura pasiva, a fin de proceder a compartirla y a enviarle tráfico. Esto fue aprovechado por el director de la empresa española en México para acusar a Telmex de “resistirse a la aplicación de las reformas”: ¡árbitro, socorro! Pero apenas la semana pasada, el IFT informó acerca de la instalación del Comité de Desagregación, en el que Telmex deberá informar institucionalmente sobre lo que le preguntó Telefónica hace dos meses fuera de tiempo y fuera de lugar.

La discusión de las leyes secundarias está oscurecida por esta y muchas otras jugadas mediáticas que buscan tanto influir en la opinión pública como en los legisladores, por los grandes intereses que se juegan. Un tema que acapara este debate es el de si la declaración de agentes preponderantes debe ser por sectores o por servicios. En marzo pasado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) declaró que Telmex, Telnor, Telcel, América Móvil, Grupo Carso y Grupo Financiero Inbursa conformaban un Grupo de Interés Económico y que éste era preponderante en el sector de telecomunicaciones, y declaró a Televisa y 35 filiales como preponderantes en el sector de radiodifusión, en razón de que ambos tienen más de 50% “en los sectores respectivos”. Al ser declarados preponderantes, la reforma constitucional los obliga a someterse a medidas y regulaciones diferentes a las de los demás operadores, entre otras, a rentar su infraestructura a precios regulados.

Hasta ahora el debate se ha centrado en la letra de la reforma constitucional que, mal escrita, se presta para argumentar en algunos párrafos que debe ser por sectores y en otros por servicios. El sector agregado de telecomunicaciones incluye los servicios de telefonía fija y móvil, televisión de paga y provisión de banda ancha, y el sector de radiodifusión incluye los de televisión abierta y de radio. Si la definición es por sectores, nada cambia para las empresas asociadas a América Móvil, que seguirán siendo preponderantes, pero todo cambia para Televisa: se salva de ser declarado preponderante para el servicio de televisión de paga, en donde tiene más de 60% y va por más, y posiblemente gane el amparo interpuesto contra la declaración de preponderancia en radiodifusión, pues el dictamen de la reforma constitucional dice: si a las audiencias de televisión abierta se suman las de radioescuchas, entonces podría demostrar que no tiene más de 50% de las audiencias, pues el dictamen de la reforma constitucional señala que “la medición de audiencias que realice o contrate, en su caso, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, deberá... considerar a la totalidad de las señales radiodifundidas”.

Un ejemplo hipotético puede ayudar a resolver el dilema: servicios o sectores. Supongamos que Telmex no es de América Móvil ni de Carso, supongamos que pertenece a un grupo empresarial sonorense, sin vínculo alguno con Carso. En ese caso, el IFT no podría declarar preponderante a Telmex ni a Telnor porque la definición por sectores obliga a que sea sólo un agente preponderante aquel que tenga más de 50% del sector. Por tanto, los servicios de telefonía fija y de provisión de banda ancha en los que Telmex tiene más de 50% se quedarían sin agente preponderante, tal como ha sucedido con la televisión de paga, pues Telcel tiene más suscriptores que Telmex. En la declaración de preponderancia de marzo pasado, el IFT de hecho usó el concepto de servicios, pues declaró preponderantes a Telmex y Telnor, en telefonía fija y banda ancha, y a Telcel, en telefonía móvil, sólo gracias a que ambas compañías dependen de América Móvil y, por tanto, podía cumplirse la condición de declarar un solo agente en el sector.

Lo improcedente de utilizar la definición por servicios se demuestra en que el IFT no podía sumar peras y manzanas: mientras que los clientes de Telcel son individuales, los de Telmex son en su mayoría unidades familiares o empresariales, al igual que los de la televisión de paga. De tal manera que para tener el total de “abonados, suscriptores o usuarios” y calcular 50% tenía que dividirlo en servicios, y eso sólo fue posible porque hay un dueño común. En otro caso, la ley no funciona.

Pero más importante que la letra es el espíritu de la ley y la intención del legislador, y ello se transparenta en el texto de la reforma constitucional en todo momento: favorecer al usuario final a través de propiciar  la competencia. Si se utiliza el criterio de sector, se incumplirá con el espíritu de la ley y con la intención del legislador al decidir proteger a una empresa, Televisa, que acapara los servicios de televisión de paga y televisión abierta, situación que daña al consumidor.

No coincido con el senador Javier Corral en cuanto a que la preponderancia aplicada a Televisa —por efímera que pueda ser— no sea exigente. La declaración de preponderancia a este grupo empresarial lo obliga también a compartir infraestructura pasiva, a transparentar sus contratos de publicidad, a no contratar contenidos relevantes en exclusividad, a transparentar su participación en clubes de compras de contenidos, a ofrecer sus canales desagregados y, sobre todo, lo obliga a no discriminar a posibles competidores. No es todo lo que puede ser, pero es un buen punto de partida.

En caso de que el PRI logre que se apruebe la definición por sectores, la percepción general aquí y fuera de México corroboraría las acusaciones formuladas desde la aparición del #YoSoy132: que el Presidente de México y su partido protegieron y favorecieron a la empresa con mayor influencia en el país; un penalti devastador a los consumidores. Como lo he informado en varias ocasiones, trabajo en la universidad corporativa de Telmex, sin que tenga injerencia alguna en la operación de la empresa ni consulte mis escritos. Nos vemos en Twitter para celebrar que, pese a todo, la Selección Nacional ahora sí se merece las mayúsculas: @ceciliasotog

                *Analista política

                ceciliasotog@gmail.com

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