La estrategia Lilliput

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Cecilia Soto 14/04/2014 00:58
La estrategia Lilliput

“Con tu plan Telcel tienes una mayor cobertura en todo México sin cargos de roaming ni LD nacional”, fue el mensaje que recibimos los usuarios de Telcel la semana pasada, que obedeció a una disposición del IFT para no cobrar a los usuarios cargos de roaming ni de larga distancia, así como a dar ese servicio a los usuarios de otros operadores con una tarifa mayorista determinada por el instituto. El SMS me recordó que las leyes secundarias son de tan mala factura, que hacen olvidar lo problemático y riesgoso de  algunas de las medidas del IFT. Tal es el caso de la obligación de dar servicio de roaming mayorista a los usuarios de las demás compañías, con una tarifa fijada por el instituto y la adopción de tarifas asimétricas.

En el caso del roaming, hay un beneficio inicial para los usuarios al disminuir sus pagos y tener más cobertura, lo que trae un dividendo político al gobierno y al proceso de reformas. Pero a Telcel, la compañía preponderante, le imponen una obligación que quizá, físicamente, no pueda cumplir. A diferencia de la telefonía fija, la telefonía celular y la banda ancha móvil usan un espectro radioeléctrico para transmitir las señales de las llamadas. Una de las razones de la calidad insatisfactoria de la telefonía celular en el país tiene que ver con el gobierno y no con las compañías, pues éste atesora el espectro radioeléctrico, cuando lo licita, lo hace con fines recaudatorios, a precios muy caros y no para desarrollar la industria. Para dar un ejemplo: por cada megahertz concesionado, México tiene un promedio de 400 mil clientes. Telcel tiene aproximadamente 900 mil usuarios por MHz; Movistar tiene 250 mil; Iusacell, 90 mil; y Nextel, 70 mil. Chile, uno de los países con los que siempre se nos compara, tiene 78 mil clientes en promedio, y Reino Unido, 33 mil.  Independientemente de juzgar quién hace uso más eficiente del espectro, la nueva medida  llevará a muchos más usuarios a la red del preponderante móvil, Telcel, que sólo cuenta con el espectro concesionado ya sobrecargado, y esto amenaza la calidad del servicio que no es óptima.

Lo más riesgoso es que la iniciativa de leyes secundarias prácticamente propone limitar el acceso del preponderante móvil a más espectro, prolongando la política del gobierno anterior. Dice en la exposición de motivos de la iniciativa de ley: “... la presente iniciativa favorece la competencia y la eficiencia espectral, partiendo de una visión de neutralidad tecnológica, que permita ofrecer más y mejores servicios, empleando la menor cantidad de recursos espectrales con excepción de los agentes económicos preponderantes, los cuales tendrían que atender un régimen específico para no afectar a sus competidores”. Todo esto parece prolongar el abordaje a la Lilliput que se utilizó en el sexenio pasado: no tanto cuidar el interés del usuario, como defender a las otras operadoras del gigantón América Móvil. Esto puede entenderse con nuevas compañías entrantes, pero es difícil de justificar con grandes compañías como Telefónica o Televisa.

Y aquí surge el siguiente problema: el IFT obliga al preponderante móvil a recibir tráfico en todas las modalidades tecnológicas de sus redes. Mientras que en otros países, las compañías negocian arreglos separados para recibir tráfico en 2G, 3G o muy recientemente en 4G, aquí es parejo. La diferencia es sustancial porque la red 4G apenas se está tendiendo y ampliando, es decir, está en la etapa de inversiones pesadas. Imponer tarifas que no permitan recuperar inversiones  y obligar a compartir la red puede no tener muchas consecuencias cuando no se están implementando nuevas tecnologías, pero es altamente inhibitorio de la inversión cuando se están desplegando nuevas redes, como lo demuestra tristemente el atraso de Europa en telefonía móvil y, en general, en redes de nueva generación. Si se dificulta el acceso de Telcel al espectro, se le obliga a recibir usuarios de roaming de otros operadores y se le impone una tarifa que no le permite recuperar inversiones, entonces, parece ser que simplemente se busca  dificultar la operación de esta compañía, (con la cual me liga sólo un plan de postpago) y favorecer a otras. El enfoque Lilliput.

El IFT también opta por las tarifas asimétricas (diferentes para el preponderante) para interconexión y las leyes secundarias las llevan al ridículo con la tarifa cero. Ojo: me refiero específicamente al régimen de tarifas y no al enfoque asimétrico general aplicado a Telmex, Telcel y a Televisa, con obligaciones específicas para todas, que obliga a la compartición de infraestructura y al must carry, must offer. Hay mucho que decir en este tema, pero no ahora.

Dice la OCDE en su informe sobre las Telecomunicaciones en Colombia ( abril 2014, pág. 72): “La OCDE ha favorecido desde hace tiempo la imposición de remedios asimétricos como un principio general de competencia... Sin embargo, estos comentarios no deben interpretarse como un argumento particular a favor de tarifas de terminación asimétricas, sino, más bien, como un principio rector de la regulación ex ante en telecomunicaciones...”. Para fortalecer su argumento contra el uso generalizado de las tarifas asimétricas, el estudio  de la OCDE dice (pág. 78): “La recomendación de la Comisión Europea (2009) sólo defiende los cargos de terminación asimétricos cuando los utilizan entrantes y por un número limitado de años”. Y luego, al hablar de características específicas del mercado colombiano, dice: “Estas barreras deberían atenderse a través de medidas menos distorsionadoras que la implementación de tarifas de terminación asimétricas”. Y le sigue (pág.79): “En resumen, las tarifas de terminación asimétricas no sólo distorsionan la manera de competir de las empresas (sin justificación económica), sino que también incrementan la carga regulatoria (por ejemplo, la necesidad de establecer un sistema de vigilancia). Debe eliminarse tal sistema, así como los cargos asimétricos, para permitir que los operadores puedan competir como lo deseen”. Por mí, que se den con la cubeta.

¿Y por qué insiste el IFT y las leyes secundarias en utilizar una herramienta —las tarifas asimétricas— que ha demostrado ser “distorsionante”, que amenaza la libertad económica y que, probadamente, no asegura que los beneficios lleguen al usuario? ¿Por qué obliga a Telcel a dar roaming mayorista y pone condiciones a la adquisición de espectro? Pues por la misma razón que libera a Televisa, la compañía que controla más de 60% del mercado de televisión de paga, con acceso a telefonía fija, internet y televisión, de la declaración de preponderancia y/o dominancia. Porque hay favoritos. Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog.

                *Analista política

                ceciliasotog@gmail.com

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