Telecom: la Línea 12 de las leyes secundarias

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Cecilia Soto 31/03/2014 02:13
Telecom: la Línea 12 de las leyes secundarias

El desastre de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México es un buen ejemplo del tipo de problemas que enfrenta la iniciativa de ley enviada por el Presidente en materia de telecomunicaciones. La iniciativa se apresura a incorporar paradigmas y conceptos no ensayados en otros países, sin antes reflexionar sobre su impacto en las telecomunicaciones en México. Menciono tres: neutralidad de la red, tarifas de terminación de llamadas y asimetría.

En el caso de la Línea Dorada, independientemente de quien fue el culpable o del origen técnico del problema, los rieles se desgastaron por peso y tráfico excesivos. Ese es el caso similar argumentado en el debate en torno a la neutralidad de internet: el peso excesivo de aplicaciones cuasi universales, accesadas a través de Google y similares, o de megatransmisores de contenidos como Netflix o Youtube, impone a los operadores de redes costos excesivos en ampliación y mantenimiento de sus redes. Las empresas operadoras de redes no reciben ingresos de estos gigantes ni contratan directamente con éstos, pero tienen que invertir para que el peso de esas aplicaciones no desgaste los “rieles” de las redes de internet. La neutralidad de la red es un concepto que busca proteger correctamente la libertad de expresión y el acceso al conocimiento del usuario de la banda ancha. Con todo, el debate en el Congreso debe evaluar la conveniencia de calibrarla de tal manera que, en ciertas situaciones bien delimitadas, la red no sea cien por ciento neutral y dé preferencia a ciertos contenidos: emergencias, por ejemplo. La ley también puede prever arreglos entre los operadores y los grandes transmisores, a fin de compartir responsabilidades en la ampliación y mantenimiento de la red.

Tarifas de terminación de llamadas. En telefonía, la reforma parte de una verdad: el mexicano es un mercado muy concentrado, con 67.3 % de las líneas fijas en manos de Telmex y 70% de las de celular con Telcel, pero erra lamentablemente en las causas de esa concentración. Según el estudio de la OCDE sobre telecomunicaciones en México, el problema principal son precios muy altos de estas compañías. A la observación obvia de por qué no ha habido un efecto Dish en la telefonía, es decir, por qué no ha habido una compañía que convierta en oportunidad el servicio “malo y caro” de Telmex y Telcel y ofrezca tarifas radicalmente más baratas, como lo hizo Dish con el de la televisión de paga, la respuesta del estudio de la OCDE insiste en los precios excesivamente altos que estas compañías exigen a su competencia para terminar las llamadas que llegan a sus redes. Resulta interesante que cuando se habla de un desastre educativo en México, de un mercado laboral dominado por la informalidad y por salarios miserables, no se piense que esto pueda tener alguna influencia en las telecomunicaciones.

Sin embargo, la propia OCDE reconoce en el mismo estudio que, a partir de mayo de 2011 y gracias a decisiones de los reguladores, los precios de interconexión (o terminación de llamadas, es lo mismo) en México están por debajo del promedio de la OCDE y son los quintos más bajos de entre 34 países. A pesar de esto, la iniciativa de ley presidencial ordena que las tarifas de interconexión sean de cero pesos, una idea que apenas se explora en algunos foros para implementarse, quizá, a mediano plazo.

La evidencia aportada por numerosos estudios académicos e institucionales es que una disminución importante de las tarifas de terminación de llamadas a redes móviles aumenta el número de minutos que gastan los usuarios, pero no contribuye de forma importante a la penetración de la telefonía celular. El mejor ejemplo es Estados Unidos, con una penetración de telefonía celular levemente mejor que la de México, 98 por ciento. La tarifa de terminación de llamadas en Estados Unidos es casi cero: 0.007 dólares.

Para intentar demostrar que en México las tarifas al usuario final, tanto de telefonía celular como de telefonía fija y banda ancha, son las más caras de la OCDE, esa organización calcula las tarifas mencionadas utilizando una metodología, Purchasing Power Parity o Paridad de Poder Adquisitivo, (PPP), prohibida en su propio manual para usarse en productos específicos. Dice el manual de la OCDE sobre el PPP: “No se recomienda para: mediciones precisas para establecer rankings estrictos entre países; tampoco  para establecer comparaciones de precios (de productos) con niveles bajos de agregación”. El abuso de la OCDE al realizar comparaciones sesgadas mereció que su Consejo Asesor de Negocios (Business Advisory Council) formulara el siguiente reclamo en enero de este año: “La industria desea llamar la atención a la metodología de la OCDE usada comúnmente para dar a conocer referencias de precios en sus informes, ya que está bien demostrado que el uso de PPP, a nivel de productos, puede crear fuertes divergencias en mercados similares, creando falsas perspectivas e induciendo la recomendación de políticas públicas inadecuadas. Consideramos que las comparaciones de precios (gráficas y tablas) y las conclusiones en sus estudios se deben basar fundamentalmente en dólares”.

La propuesta de ley que envió el Presidente plantea que la tarifa cero de terminación de llamadas entre las redes fijas y móviles, y entre estas últimas, se aplique exclusivamente al agente preponderante en el sector telecomunicaciones, es decir, a Telmex y Telcel. Para justificar esta asimetría, la iniciativa de ley utiliza una formulación sociológica aparentemente impecable: “No se puede tratar igual a los desiguales”. Lástima que la experiencia de 15 años de tarifas asimétricas en Europa contradiga esta frase. Las tarifas asimétricas terminan por dañar al usuario de menos ingresos, debido al esquema el que llama paga, y distorsionan la competencia entre los operadores, incentivando a los operadores no preponderantes a depender de sus ingresos por interconexión y no por la mejoría de sus servicios. La asimetría en combinación con la tendencia a tener tarifas cercanas a cero en la interconexión o terminación de llamadas provoca el llamado “efecto cama de agua”, que puede ser muy divertido para ciertas actividades, pero no para el consumidor, que termina pagando más.

Los legisladores tienen el reto de calibrar las leyes secundarias de telecomunicaciones para que el mercado crezca, aumente la inversión y se beneficie al consumidor. A su alcance tienen una riqueza de evidencia empírica de la aplicación de políticas regulatorias en el mundo. Sería prudente no experimentar con 119 millones de mexicanos. Nos vemos en Twitter y le recuerdo que laboro en la Universidad Corporativa de Telmex, @ceciliasotog.

                *Analista política

                ceciliasotog@gmail.com

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