El debate: tan cerca de María Félix, tan lejos de Mandela

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Cecilia Soto 09/12/2013 02:14
El debate: tan cerca de María Félix, tan lejos de Mandela

En el debate en torno a la Reforma Energética primero hay que estar de acuerdo en algo esencial: el petróleo es un invento nuestro, un invento humano. No existe como recurso natural en un posible inventario de lo que hay y no hay en nuestro planeta, y lo mismo puede decirse de lo que hoy en general llamamos recursos naturales. Éstos no tienen existencia independiente de nosotros. Existen los elementos químicos y los compuestos, las tierras, las plantas y los animales. Pero sólo devienen recursos gracias al genio humano. La inventiva humana los define como recursos según la modalidad tecnológica que desarrolle. Los hidrocarburos ahora son un recurso estratégico porque gran parte de la economía mundial los utiliza para generar energía. Pero hace 500 años, las chapopoteras que afloraban en la costa del Golfo apenas si servían para pinturas rituales.

Para decirlo en el colmo del optimismo: el recurso más importante que tenemos es la inventiva humana que define y redefine qué es un recurso y qué deja de serlo. Mientras exista la humanidad, esta inventiva puede ser un recurso infinito. Los problemas prácticos se presentan cuando las necesidades de consumo de un determinado recurso por determinada sociedad  avanzan más rápido que las nuevas definiciones tecnológicas que descubren o redefinen nuevos recursos. De ahí, colapsos como el de la civilización maya. El petróleo de aguas ultra profundas es un recurso gracias a que ya existe la tecnología para extraerlo y el precio para pagarlo. Y lo mismo puede decirse del gas de esquisto.

De tal manera que quitaremos algo de melodrama al debate sobre la Reforma Energética si nos olvidamos de ese carácter de don de la naturaleza irreemplazable, si borramos ese cuadro trágico que nos anuncian si otras manos tocan ese don divino. No hay tal. El verdadero centro del debate no son los hidrocarburos, son las capacidades científicas, tecnológicas, gerenciales, económicas, logísticas, de planeación, de administración, que tenemos que desarrollar para, mediante éstas, garantizar un futuro energético sustentable.

Lo que permite ver el dictamen que este domingo se presentó en comisiones del Senado, es un importante esfuerzo para ceder y conceder a partir de las tres iniciativas de reforma presentadas por PAN, PRI y PRD. Enumeraré los tres más importantes cambios en materia de hidrocarburos como señales de acercamiento al otro.

Aunque el PRD rechazará por completo la iniciativa, porque ésta incluye reformas constitucionales, es importante notar que la iniciativa recoge la preocupación enunciada correctamente por el ingeniero Cárdenas con respecto a la primera iniciativa gubernamental. Los cambios al 28 constitucional contenidos en la iniciativa original quitaban a los hidrocarburos su carácter estratégico. Como bien dijo el ingeniero Cárdenas, “ni siquiera se le daba carácter prioritario”. Al quitarles el carácter estratégico, las leyes secundarias tenían pocas restricciones, de ahí su insistencia en conocer simultáneamente las leyes secundarias. Esa deficiencia se corrige al modificar el artículo 25 constitucional y explicitar el carácter estratégico de los hidrocarburos.

El PRI concede al PAN al incluir un abanico de modalidades de contratos, incluyendo dos que pueden pagarse con petróleo. En dos de estas modalidades, las compañías privadas aliadas con Pemex o en contrato directo con el Estado podrán incluir en sus libros contables los efectos de estos contratos, pero deberán especificar que todos los hidrocarburos en el subsuelo mexicano son propiedad del Estado. Estas dos modalidades, hay que decirlo, incluyen un tipo de “privatización” del recurso una vez extraído, que si la renta petrolera se conserva y maximiza para el Estado mexicano, no es muy distinta de la “privatización”, que significa vender el petróleo. Creo que se trata de los párrafos más controvertidos, pues mucho de su mérito es de redacción. En lo personal, creo que las licencias incentivan la eficiencia por parte de las licenciatarias, mientras que los contratos de utilidad compartida, favorecidos inicialmente por el PRI, incentivan la trampa en la contabilidad para restar utilidades al Estado.

El PAN concede al PRI que el organismo de control del Fondo Mexicano del Petróleo no sea un organismo autónomo, lo que me hubiera parecido prematuro. En cambio, me parece un acierto que el Banco de México sea el agente fiduciario y, junto con un representante de Hacienda y dos consejeros independientes, integren el Comité Técnico de esta importante figura. Yo votaría a favor.

Guardemos a Doña Bárbara y su látigo, abstengámonos de usar  los adjetivos de “vendepatrias”, “traidores a la patria”, “entreguistas” o “trasnochados” y recordemos el ejemplo de Nelson Mandela en su trato con los adversarios. Menos adjetivos y más razones, tolerancia y empatía. En esto, menos María Félix y melodrama mexicano y más Madiba. Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog

                *Analista política

                ceciliasotog@gmail.com

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