De reformas educativas
En unos cuantos días más se cumplirán dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto. En lugar de centrarme en lo inmediato, permítaseme discurrir sobre un asunto que, pienso, vale la pena estudiar con detenimiento y equilibrio. Hay muchas maneras de concebir una Reforma ...
En unos cuantos días más se cumplirán dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto. En lugar de centrarme en lo inmediato, permítaseme discurrir sobre un asunto que, pienso, vale la pena estudiar con detenimiento y equilibrio.
Hay muchas maneras de concebir una Reforma Educativa. Puede depender a) de los fines de los reformadores, b) en las necesidades de un sistema educativo, c) para resolver una crisis, d) por razones políticas o, e) con el fin de legitimar una política gubernamental concreta. Una reforma implica un proceso de cambio y trata de modificar patrones de conducta. Las autoridades pueden ser quienes inicien y diseñen las aristas de las reformas con el objetivo de que lleguen a las escuelas y a los maestros o, al contrario, pueden nacer en las bases, tomar impulso y extenderse a otras partes del sistema.
Una revisión de la literatura internacional acerca de este asunto muestra que la mayoría de las reformas siguen un camino similar, en especial las que se inician desde la cúspide del poder: 1) formulación legal y diseño de estrategias; 2) ejecución de políticas; 3) cambios en el currículo; 4) nuevos libros de texto; y, 5) el mejoramiento de los maestros. Otros procesos de cambio tratan de instigar determinados dispositivos pedagógicos, como podrían ser el enfoque basado en competencias o el paradigma constructivista. Otras tratan de establecer un sistema de evaluación centralizado junto a una administración descentralizada de las escuelas; otras implican rendición de cuentas y medidas punitivas para los maestros.
Las reformas afectan los intereses de los actores de los sistemas de educación. Éstos defienden sus activos y se oponen a los cambios. Ninguna reforma se ha aplicado tal y como sus impulsores lo programaron; la oposición puede ser tan fuerte que obligue a modificar el diseño original. Los movimientos de reforma, en consecuencia, devienen en luchas políticas. No obstante, ya por negociación con los opositores, ya mediante el uso de la fuerza del Estado, las reformas bien sustentadas avanzan.
Otros académicos arguyen que el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos son los heraldos de la globalización y el neoliberalismo. La aspiración neoliberal es la privatización y la desregulación de los sistemas educativos. Estos autores desprecian las determinantes internas que mueven a los gobiernos a impulsar reformas.
Quienes han investigado las reformas educativas en el mundo explican por qué fracasa la mayor parte de ellas. Unos deliberan que se debe a que los gobernantes tienden a maximizar las ganancias que se derivan de diseñar y aparentar que ejecutan reformas educativas, mientras que tratan de minimizar el costo político asociado a su puesta en marcha. Otros examinan la falta de correspondencia entre la retórica y la acción como resultado de la política de un grupo de élite que no establece un compromiso firme con el cambio. En esos casos, la retórica funciona como un “placebo”. Otras visiones ponen el acento en la desidia de los actores del acto educativo que no apetecen ninguna mudanza en sus rutinas y tradiciones. Otros más en la fuerza de los opositores.
En cambio, varios investigadores destacan que los sistemas educativos nacionales que tienen éxito en sus reformas se debe a dos factores fundamentales. Primero, que poseen capacidad para el cambio debido a que sus dirigentes están conscientes de las innovaciones que ocurren en otros lugares y las ajustan a sus necesidades. Segundo, los reformadores identifican las características de sus escuelas y adecuan el sistema con el fin de satisfacer sus carencias y ampliar sus áreas fuertes.
Los significados del concepto de Reforma Educativa son tantos que cada quien puede centrarse en lo que busca. El investigador, sin embargo, tiene la obligación de poner en claro sus preferencias analíticas y su enfoque teórico. Eso pienso hacer en corto plazo. Le he dado un seguimiento lo más puntual que he podido a la reforma que inició el presidente Peña Nieto. En enero próximo, como parte de mi proyecto de investigación en la Universidad Autónoma Metropolitana, pienso comenzar un libro donde analizaré el concepto, los fines y las consecuencias de esa reforma en los dos primeros años de ejecución.
*Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana
