El eclipse de seis años
Después del sexenio perdido de Peña Nieto, la ciudadanía se cansó de la ineptitud y malos manejos de las administraciones anteriores, eligiendo al perenne candidato Andrés Manuel López Obrador, con la ilusión de que las promesas de compromisos sociales y combate a la corrupción se harían realidad.
Este lunes, la mayor parte de Norteamérica estará mirando con fascinación el cielo para contemplar un eclipse solar total, mientras México se encuentra entre la penumbra y la oscuridad de un eclipse político, social y económico que ha durado casi seis años. Después del sexenio perdido de Peña Nieto, la ciudadanía se cansó de la ineptitud y malos manejos de las administraciones anteriores, eligiendo al perenne candidato López Obrador, con la ilusión de que las promesas de compromisos sociales y combate a la corrupción se harían realidad.
AMLO comenzó a gobernar prácticamente al día siguiente de las elecciones. Al tomar posesión de la Presidencia, comenzó a hacerse evidente que vendrían tiempos oscuros. ¿Cómo se ha transformado nuestro país en estos casi seis años? ¿Qué ha logrado este gobierno?
Puso a la venta el avión presidencial, malbaratando el precio, después de una rifa en que se obligó a funcionarios a comprar boletos y que no quedaron claros quiénes fueron sus “ganadores”. La comisión de la verdad de Ayotzinapa sólo logró “confirmar” la “verdad histórica” de Peña. La lucha contra el huachicol dejó sin gasolina a millones alrededor del país y el robo de gasolina no sólo siguió, sino que aumentó. Se mudó al Palacio Nacional, se creó la Guardia Nacional de carácter civil y, anticonstitucionalmente, la convirtió en militar. Prometió viajar en vuelos comerciales, pero desde hace ya muchos meses viaja en aviones militares y nunca ha utilizado el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles —que opera menos de 50 vuelos diarios—, cancelando el muy avanzado proyecto de Texcoco sin ningún sustento operativo. La teoría del complot utilizada cuando era jefe del Distrito Federal se cambió por la excusa de “tengo otros datos”, negando la realidad en forma consciente para su propio beneficio. Se negó a viajar a cumbres mundiales y a la ONU, proclamó que no se metería en la política y soberanía de otros países, dio asilo a Evo Morales y se negó a enfrentar a Trump en sus ataques contra México. Todo lo anterior, en su primer año de gobierno.
Los “abrazos no balazos” llegaron a su punto más alto cuando decidió liberar al recién capturado Ovidio Guzmán en octubre de 2019. México fue uno de los países que peor manejó la pandemia por covid-19, costándole la vida a más de 800,000 mexicanos. Mientras él pedía a la gente abrazarse y besarse con la “protección” de estampitas, la economía y las familias sufrían los estragos de la tragedia. Millones de personas dejaron de tener acceso al sistema de salud por los fracasos del IMSS-Bienestar, que absorbió a su vez el fracaso del Insabi; la escasez de medicamentos ha provocado el fallecimiento de cientos de miles de pacientes de diferentes padecimientos.
El crecimiento económico de México en este sexenio ha sido el segundo peor de su historia, apenas superior al de De la Madrid; la violencia de todo tipo en el país está en su punto más alto desde que se hacen mediciones. El número de asesinatos de este sexenio es mayor a 170,000 homicidios dolosos, superando por mucho el de las administraciones anteriores. Los estados sufren la incompetencia de los gobernantes, como lo vimos con la tragedia del huracán Otis y cuando los ciudadanos comenzaron a tomar la ley en sus manos.
En el sexenio de “cero corrupción, cero impunidad”, 94% de todas las denuncias no son llevadas a juicio. El hermano del Presidente fue grabado recibiendo sobres repletos de dinero, su hijo vivió en una mansión en Houston propiedad de un ejecutivo de una empresa que da servicios a Pemex, se han asignado contratos directos a amigos de los hijos del Presidente, el fraude en Segalmex, por más de 12 mil millones de pesos, no ha resultado en ninguna sentencia. El Tren Maya, la refinería en Dos Bocas y el AIFA han costado más del doble de su costo original; los primeros dos han sido inaugurados sin estar terminados. Prometió que mandaría a los expresidentes a la cárcel, lo único que hizo fue una consulta. Ha tratado de eliminar a los organismos autónomos como el INE, el Inai, la Cofetel, lográndolo con el INEE, que evaluaba la educación en el país y estuvo a punto de lograr que la esposa de su constructor favorito presidiera la Suprema Corte de Justicia.
Pero lo peor que ha pasado estos últimos cinco años es la polarización entre los mexicanos generada desde la oficina del Ejecutivo y ejercida cada mañana. El recelo y resentimiento han impregnado la vida nacional, al igual que la inseguridad, impunidad y corrupción. De los mexicanos depende que la oscuridad dé paso al brillo que le corresponde al país.
