Empleados de más, propaganda excesiva

En Nuevo Laredo, el alcalde panista Carlos Canturosas ha decidido despedir a más de dos mil empleados de la administración pública, de un total de cinco mil. Considera que sobran. También pretende una reducción drástica del gasto en publicidad del gobierno municipal. ...

En Nuevo Laredo, el alcalde panista Carlos Canturosas ha decidido despedir a más de dos mil empleados de la administración pública, de un total de cinco mil. Considera que sobran. También pretende una reducción drástica del gasto en publicidad del gobierno municipal. El objetivo es ahorrar unos 600 millones de pesos de gasto corriente para utilizarlo en obra pública. El presupuesto total de la alcaldía para el año 2013 es de mil 966 millones de pesos. Se trata de un ahorro importante. De ser exitoso, mostrará que sí se puede mejorar en el uso de los recursos públicos sin necesidad de grandes reformas legales.

No es un misterio que sobran burócratas y que muchos no hacen gran cosa o incluso estorban. Hay casos extremos. En el Congreso de Jalisco, no hay reglas de qué deben hacer los empleados. Para cumplir sus obligaciones  como trabajadores y recibir su sueldo les basta con firmar su hora de entrada y  salida, aunque en el transcurso de la jornada se vayan a otro trabajo o a tomar un helado.

El sistema político posrevolucionario construyó una compleja relación entre las distintas organizaciones sociales y el poder. En el caso de la burocracia, a cambio de su disciplina, la cual no sólo incluye la lealtad política, sino el silencio frente a la conducta indebida o los abusos de los superiores, ya que generalmente la burocracia se suele percatar de sus raterías, se fue tejiendo un pacto de complicidades que se encuentra respaldado por una legislación que no hace fácil despedir al burócrata ineficiente o que no hace nada.

Los empleados improductivos nos cuestan fiscalmente recursos que se podrían gastar en obra pública o regresar a los ciudadanos a través de menores impuestos. Pero lo más grave es que con las reglas laborales vigentes es muy difícil proveer servicios de calidad. No se le puede exigir gran cosa a un trabajador que tiene la certeza de que no será despedido. 

Si bien hay trabajadores en el gobierno desde altos funcionarios, hasta médicos y maestros, pasando por secretarias y hasta policías de tránsito que hacen un gran esfuerzo para que las tareas gubernamentales no se colapsen, el empleo asegurado de los burócratas termina minando la moral de casi todas las entidades públicas y erosiona los  mejores esfuerzos del gobierno. Los excesivos derechos laborales de los burócratas son a costa de los derechos de los ciudadanos a contar con servicios públicos de calidad.

Si todos los municipios hicieran un esfuerzo similar al de Nuevo Laredo los ahorros serían significativos. Según el INEGI, los egresos en 2012 de todos los municipios fueron más de 201 mil 029 millones de pesos, de los cuales 69 mil 670 corresponden al Ramo 1000 de Servicios Personales, es decir la nómina. Si al total que los municipios destinan a este ramo le quitáramos 40%, que es lo que el alcalde de Nuevo Laredo pretende recortar, el ahorro sería de 27 mil 868 millones de pesos, casi el doble de lo que se pretende recaudar con la homologación del IVA al 16% en la frontera. ¿Se imaginan los ahorros si este ejercicio se hiciera a nivel federal?

Pero el tema está vedado. En la propuesta de austeridad aprobada por el Senado antier sólo se preocupan por ajustar en un 5% el costo de la alta burocracia, cuando el volumen de mayor gasto y el principal problema en la calidad de los servicios públicos se encuentra en los burócratas medios y bajos.

Dado que la nómina captura un parte importante del gasto público, la decisión de no despedirlos o no reasignarlos a una tarea nueva deja a los gobiernos secuestrados por las decisiones de contratación de personal de las administraciones anteriores. Mientras los trabajadores formales tengamos que cargar a través del pago de nuestros impuestos con oficinas públicas con un exceso de personal que no agregan gran cosa y por lo tanto suframos servicios públicos de baja calidad, la productividad del resto de la economía y la creación de nuevos empleos formales seguirá muy por abajo de lo que el país requiere.

Nuestros políticos han logrado sobrevivir con malos servicios públicos y con excesos de personal poco eficiente por varias razones. Una de ellas es que gastan fortunas de recursos públicos en anunciar sus logros. No queda claro a cuántos logran convencer, pero el darle tanto dinero a los medios de comunicación ayuda para que no los critiquen y no les saquen sus trapitos al sol. Por eso sorprende doblemente que Carlos Canturosas proponga también disminuir la partida de comunicación social que incluye el gasto para promoverse.

Un recorte al mínimo de los gastos de publicidad es una medida correcta que debiera hacerse obligatoria a todo el gasto público. Salvo campañas de vacunación o tareas similares de gobierno, todo el resto de los anuncios y propaganda deberían estar prohibidos.

Esto tampoco aparece en la discusión hacendaria en este momento. Todo parece indicar que seguiremos en este equilibrio improductivo de excesos de personal burocrático, baja calidad en la mayoría de los servicios públicos y muchos anuncios donde se presumen las “glorias” de nuestros gobernantes.

                *Profesor investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

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