El INE y el cochinero

La última Reforma Electoral ha sido un fracaso. Sus dos objetivos centrales eran castigar a quienes violaran los controles de gasto en las campañas y centralizar los procesos electorales para que los organismos electorales locales no quedaran al servicio de los gobernadores. Con ese fin se creó el INE. Todos los días los medios de comunicación reportaron algún cochinero en las campañas que ayer concluyeron.

Los abusos más escandalosos se dieron en el Estado de México, desde las visitas de funcionarios federales para promover programas gubernamentales, tarjetas con dinero que, supuestamente, se activarán si gana Alfredo del Mazo, acarreos de todo tipo, hasta el cinismo total del gobernador Eruviel Ávila inaugurando el 19 de mayo un centro de salud. En sus palabras: “Estamos aquí, no inaugurando, porque la ley no lo permite, pero sí poniendo en operación…”.

También hay mucha información, que no siempre se publica en los medios de comunicación, de mecanismos utilizados por gente presuntamente vinculada con el gobierno local o con el PRI para hacerse de credenciales de elector del Estado de México. Dos de las últimas anomalías que he escuchado son robos en el transporte público donde sólo se llevan las credenciales; la otra, el condicionamiento de un servicio público o el restablecimiento del mismo a cambio de la credencial.

La participación ciudadana parece será la variable central para determinar si gana del Mazo. En las elecciones presidenciales el porcentaje de la población que sale a votar es mayor, por lo que es más difícil para el PRI ganar a través del aparato que moviliza a su votante. Por ello, en dos de las tres últimas contiendas presidenciales el PRI ha perdido el voto en el Estado de México, mientras que ha ganado todas las elecciones para gobernador. Dado el interés en la elección en el estado, uno supondría que la participación ciudadana tenderá a ser alta. Por ello, quizás, el PRI está “recogiendo” credenciales electorales en distritos donde abundan los opositores a ese partido. Este método lo explicó Jorge Castañeda la semana pasada. (https://goo.gl/B778en).

Mientras todo esto sucede, las autoridades electorales guardan un respetuoso silencio. La única declaración reciente del presidente del INE fue por el huevo lanzado a López Obrador durante un evento en Veracruz. Aunque siempre es más fácil echar rollo, a eso nos dedicamos quienes escribimos en los periódicos, uno esperaría que el INE pudiera ir más allá del púlpito. Para eso fue creado. No lo ha hecho. Optó por no atraer, como la ley lo permite, a alguno de los procesos electorales del domingo entrante. Quizás, dado el peso de los consejeros afines al PRI, no habría podido, pero al no hacerlo le dejaron toda la cancha al órgano electoral del Estado de México.

Éste no parece hacer nada. Su sitio de internet es una joya de cómo se puede simular mucha actividad, para no hacer nada importante. Salvo una propaganda donde se explica cómo denunciar a quienes condicionen el voto, indicando que hay que presentar la acusación en la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, no hay nada de información sobre acciones concretas tomadas por el Instituto para enfrentar el cochinero. Eso sí, hay acuerdos, como el solicitar a las autoridades municipales y estatales que brinden seguridad pública en el proceso electoral, como si no fuera su obligación hacerlo. Para justificar el sueldo de sus funcionarios, esto requiere un memorándum de 25 cuartillas citando toda la normatividad vigente y más. No encontré nada sobre irregularidades en las campañas, pero sí mucha actividad cultural, como concursos artísticos para promover los valores democráticos. Está también el programa de radio “Detrás de tu voto. Hay buenas noticias”, lo de menos es el aburrido rollo que ahí se tiran, sino que evoca una campaña del gobierno federal, “Las buenas noticas, también son noticias”.

Tampoco, encontré quejas respecto al exceso de gasto, pero sí las cartas compromiso de los partidos políticos que fijan como límite el 50 por ciento de lo que tienen autorizado gastar… esto mientras toda la evidencia muestra un gasto desaforado. También, localicé en la página principal del Instituto que sus trabajadoras tienen acceso a un lactario… bueno, para lo que va a costar este año, 2 mil 200 millones de pesos, algo tienen que hacer con su presupuesto. Sirva como referencia del exceso de gasto en materia electoral, que para el 2017, el presupuesto de la Secretaría de Salud del Estado de México es de mil 200 millones.

El domingo sabremos si los excesos y falta de actuar de las autoridades electorales llevan o no a un agudo conflicto postelectoral. También, podremos ver si el INE va más allá de hacer exhortos y el Poder Judicial especializado en materia electoral cumple con su papel de asegurar que se respeta la ley, no como espacio para justificar las violaciones de la misma. Es una pena tanto dinero gastado en organizar y supervisar procesos electorales para terminar en el cochinero.

Profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey

Twitter: @carloselizondom

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