Del dicho al hecho

En su visita a México, el papa Francisco nos ha transmitido varios mensajes importantes. Fue claro con el clero mexicano: “No se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”. “Les ruego no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa (…) no nos consiente a nosotros, Pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas…”.

Fue contundente con las élites: “La experiencia nos demuestra que, cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”.

Sobre la corrupción advirtió: “Adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o «para los míos». Es tener el «pan» a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida…”.

Desde la lógica católica, los creyentes deberían acatar las palabras de su máxima autoridad. Sin embargo, no hay una sanción en la tierra a quien no cumpla con esos principios. Esa es la tarea del Estado. Hay, por ello, que pasar de nuestro enojo por la impunidad y la alta corrupción en que vivimos a acciones concretas que ayuden a limitarla. ¿Cómo pasar del dicho al hecho?

Afortunadamente ahora contamos con un instrumento de participación ciudadana que no teníamos antes. La reforma constitucional aprobada en 2012 no sólo abrió la puerta a los candidatos independientes y, por tanto, permitió la postulación y el triunfo de Jaime Rodríguez, El Bronco, en Nuevo León, quien supo capturar el hartazgo debido a los altos niveles de corrupción del gobierno del estado. Ésa reforma también abrió la puerta a la iniciativa ciudadana.

Ésta significa que, si unas 120 mil personas (0.13% de la lista nominal de electores) firman una iniciativa legislativa, el Congreso Federal está obligado a dictaminarlo en la comisión legislativa que le corresponda. Pueden no aprobarla, pero los legisladores tienen que votarla, con lo cual mostrarán de qué lado están.

Pronto podremos ver si están a favor o no de la lucha contra la corrupción. Ése es el tema de la primera iniciativa ciudadana, llamada “tres de tres”. Ésta propone una Ley General de Responsabilidades Administrativas que incluye hacer obligatorias, para los funcionarios públicos, las tres declaraciones: la patrimonial, la fiscal y la de intereses. Hoy es opcional. Muy pocos la presentan.

La iniciativa también precisa cuáles son las obligaciones del servidor público, tales como: “Utilizar los recursos públicos de que dispongan exclusivamente para los fines a que están afectos y sin comprometerlos para beneficio privado”. “Abstenerse de disponer de los recursos humanos a su cargo para realizar actividades ajenas a su función”. “Denunciar por cualquier medio previsto en esta ley ante las autoridades competentes cualquier acto u omisión que pueda configurar alguna de las conductas sancionadas en esta ley”.

La ley propuesta es precisa: “Serán consideradas faltas administrativas graves constitutivas de corrupción: el soborno; la malversación, el peculado y el desvío de fondos públicos; el tráfico de influencias; el abuso de funciones; el enriquecimiento oculto; la obstrucción de la justicia; la colusión; la utilización ilegal de información falsa o confidencial; el nepotismo y la conspiración para cometer un acto corrupto”. Cada uno de esos delitos es definido con detalle.

La ley propuesta prevé mecanismos para que los ciudadanos puedan denunciar actos de corrupción de manera segura y anónima. Quien quiera consultar la iniciativa la encuentra en:  https://tresdetres.mx/#/eleccionesextraordinarias.

¿Se atreverá la clase política a votar en contra de esta iniciativa? No lo sé. Pero en mucho va a depender de si nos conformamos con creer que bastan las buenas intenciones para mejorar el comportamiento de nuestros políticos. Yo creo que no. El primer paso es tener leyes mejores y esta iniciativa va en el sentido correcto, aunque debe estar complementada por un mayor rigor en las sanciones penales de los delitos graves de corrupción. Para que se haga realidad, usted, yo y toda la sociedad debemos dejar de quejarnos y pasar a la acción. Firme ya el apoyo a esta iniciativa. Es el primero paso.

Vaya más allá. Escriba a su diputado y a su senador para exigirles que voten a favor de esta iniciativa. Seguramente se sorprenderán de que usted no los esté buscando para pedirles un favor o para que gestionen un problema personal, sino para promover un beneficio colectivo.

La visita del Papa nos debe haber servido a todos para reflexionar sobre cuál es la forma correcta y justa de vivir. A él le correspondía hablar bien y así lo hizo. A nosotros nos corresponde actuar.

   Twitter: @carloselizondom

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