¿Y después del golpe de mano?
Hace 16 días el gobierno de Oaxaca dio el primer paso de lo que podría ser una verdadera Reforma Educativa en esa entidad. Decidió, finalmente, retomar el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).
El IEEPO se encontraba, desde 1992, en manos de la Sección 22 de la CNTE. Ésta lo usaba para extraer del gobierno la mayor cantidad de recursos públicos posibles. No para proporcionar un mejor sistema educativo. El IEEPO era la instancia a partir de la cual presionaba y controlaba a maestros y padres de familia para que participaran en marchas y mítines. A los padres que no colaboraban, por ejemplo, no les proporcionaban el certificado de que mandaban a sus hijos a la escuela, con lo cual no podían recibir programas sociales como Prospera.
Hasta ahora, este golpe de mano le ha salido muy bien tanto al gobierno estatal como al federal. Este último diseñó la estrategia y dio el apoyo de la fuerza pública. La expropiación del IEEPO a la CNTE ha mostrado cómo se puede debilitar a un poderoso adversario quitándole su fuente de ingresos, en este caso, el propio gobierno federal que lo financiaba con recursos fiscales cada quincena. Mostró también cómo se pueden utilizar eficazmente los instrumentos del Estado, congelando cuentas, activando averiguaciones penales, convenciendo a través de una estrategia en los medios de comunicación de cuán ilegítima era la defensa de los intereses del magisterio por parte de la CNTE.
El gobierno de Oaxaca debe mostrar ahora que no fue sólo un golpe político para tener a una CNTE domesticada, sino el inicio de una reforma de fondo para dotarles a los niños de Oaxaca del derecho a la educación. Todos esos recursos utilizados para financiar exceso de burócratas y maestros que no atendían sus clases tienen que llegar a las escuelas del estado.
Sin embargo, esta conversión es complicada y requiere una enorme voluntad política y seguramente recursos económicos adicionales. A pesar de ello, incluso logrando una verdadera transformación, nada asegura que no se degrade nuevamente en el futuro. Muy pronto llega un gobernante corrupto o incompetente y los viejos vicios reaparecen, quizás con caretas distintas.
La manera en que se escapó El Chapo es una muestra de ello. Una cárcel de alta seguridad, supuestamente certificada, que en su momento fue una muestra de capacidad institucional con respecto al desgobierno de los otros penales del país, tuvo una fuga de escándalo. El ruido para cavar la etapa final del túnel era tan fuerte que hasta los presos se quejaron porque no les permitía dormir. Todos sabían. No se hizo nada.
Así solemos ser, cada dos años que se presentan las cifras del Coneval nos escandaliza el creciente número de pobres en nuestro país. Si bien podría ayudar un mayor gasto social, éste no ha hecho más que crecer. En 1990 representaba poco menos de 5% del PIB, en 2000 ascendía a 7.3% y, en 2014, a poco menos de 12 por ciento.
Una parte de este gasto que se dirige a supuestos derechos universales, como salud y educación, termina alimentando a una burocracia excesiva (cada guarura del secretario de Educación debe estar contabilizado como gasto social) y a una red de prácticas clientelares, cuyo mejor ejemplo era el IEEPO. La parte que se va directamente a transferencias está llena de vicios y duplicidades. El gobierno federal no tiene un padrón único de beneficiarios de sus programas. Alguien puede estar recibiendo recursos de varios programas sin tener derecho a ellos. Menos control aún tienen los padrones de los gobiernos estatales. Además, estas transferencias muchas veces generan relaciones de dependencia e improductividad.
Sirva como ejemplo el caso del tratamiento de basura en el estado de Quintana Roo, denunciado por Lydia Cacho (https://goo.gl/bhFEJT). Han inventado un nuevo programa que les da, a quienes lleven su propia basura a un centro de acopio, los mismos kilos en despensas. Un derecho para todos, como es la recolección de basura y que funcionaba, se convierte en una práctica clientelar. Con estos absurdos programas, millones de mexicanos gastan una buena parte de su tiempo viendo cómo extraer la mayor cantidad de beneficios al gobierno.
Retomar el control del IEEPO es un importante avance. Desgraciadamente, si se logra superar la crisis y domesticar a la CNTE, a pocos les va a importar qué pase con la educación en Oaxaca. Con ello se perdería la oportunidad de hacer de la educación pública un derecho de verdad para los niños de esa entidad. Esa oportunidad se pierde cada dos años, cuando se reporta el aumento en el número de pobres. El escándalo de unos días no ha servido para replantear una política social que otorgue verdaderos derechos en materia de educación, salud e incluso seguridad, y que gasta mucho dinero en programas sociales con fines de control político y cuya administración le consume una gran cantidad de tiempo a sus beneficiarios.
Twitter: @carloselizondom
