Los electores y el Verde

EL PVEM avanzóen las preferencias ciudadanas adelantando su estrategia en medios de comunicación. Es previsible que veamos por primera vez una campaña en su contra por parte de otros partidos. Estos ya no ven en el PVEM a un enanito al cual no hay que dedicar recursos...

La intención de voto por el Partido Verde (PVEM) para la elección de diputados federales del 6 de junio se ha duplicado en los últimos meses. De representar cerca de 5% de quienes contestan las encuestas y piensan votar, su intención de voto es hoy de alrededor del 10 por ciento. Sólo Morena tuvo un repunte mayor. De no existir como partido, hoy tiene unos 10 puntos de la intención de voto.

El ascenso de Morena es reflejo de la fuerza y capacidad de atracción que tiene Andrés Manuel López Obrador. El incremento en la intención de voto por el Verde ha sido logrado con una ambiciosa e ilegal campaña de medios a través de diversos vehículos: cineminutos, espectaculares en las calles, llamadas telefónicas, tarjetas de descuento, spots en medios electrónicos y hasta en papeles para envolver tortillas. Amparados en supuestos informes de actividades de sus legisladores, se dedicaron a promover el voto.

Las autoridades electorales han sido permisivas: primero los castigaron con una mera amonestación, después, un nuevo dictamen los castigó suspendiendo sus spots en medios electrónicos durante una semana. Algunas resoluciones del INE los han sentenciado al pago de multas por hasta 67.1 millones de pesos. Si el INE y el Tribunal Electoral quieren hacer creíble que están preparados para usar sus tres causales de nulidad electoral, deberán imponer, sin que les tiemble la mano, sanciones ejemplares a quienes hoy violen la ley.

EL PVEM avanzó en las preferencias ciudadanas adelantando su estrategia en medios de comunicación. Es previsible que veamos por primera vez una campaña en su contra por parte de otros partidos. Estos ya no ven en el PVEM a un enanito al cual no hay que dedicar recursos, sino como una amenaza real. Ante un electorado cada vez más antiPRI, seguramente veremos más de un spot del PAN o del PRD mostrándole al elector que el PRI y el PVEM son la misma cosa.

No será difícil hacerlo. En el sexenio ambos partidos han votado siempre igual, tienen juntos su reunión preparatoria de inicio de periodo legislativo y hay funcionarios en el gobierno federal, incluido un secretario de Estado, que tienen su puesto gracias a su militancia en el Verde. Son, para fines prácticos, una coalición de gobierno, como lo es en el Reino Unido la del Partido Conservador con los Demócratas Liberales. La diferencia en el caso de nuestra coalición gobernante es que no ha sido abierta ni explícita.

Si el electorado que no está dispuesto a votar por el PRI supiera que para fines prácticos son el mismo producto con distinto empaque, puede ser que castigue al PVEM y ya no vote por él. Sin embargo, existe una hipótesis alternativa. Quizá quien vota por el Verde realmente valore que dentro de esa coalición, el PVEM sea capaz de promover las políticas específicas que difunde en su publicidad: vales de medicinas, prohibir animales en el circo, la llamada cadena perpetua.

Si las intenciones de voto que señalan las encuestas hoy se sostuvieran hasta el día de las elecciones, lo cual es bastante improbable, tendríamos un cambio de fondo en el sistema de partidos. El PRI podría mantener la mayoría en la Cámara de Diputados junto con el PVEM, pero éste  proporcionaría 25% de los votos totales de la coalición. El PVEM tendría un tamaño similar al que se espera tengan el PRD y Morena. Así, tendríamos estos tres partidos, cada uno con poco más de 10% de los votos para diputados federales. Tendríamos por el otro lado con alrededor de 30% de la intención de voto cada uno, al PAN y al PRI. Falta saber también cuáles de los partidos pequeños logran mantener su registro.

Estos resultados le darían al Verde más capacidad de obtener puestos en el gabinete, candidatos a gobernador en elecciones futuras y, por supuesto, dinero. Tamaños similares entre el PRI y el PAN serían para el gobierno una ominosa señal de que una parte del electorado parecería estar extrañando los 12 años de gobierno panista. Para el PAN sería la mejor elección intermedia de su historia.

Sin embargo, se supone que unas campañas electorales caras y con tantos spots en los medios de comunicación son para que el elector cuente con mayor información y decida mejor su voto. Esta tormenta de spots se dará en un contexto donde, si bien los noticieros estarán muy vigilados por el INE para que traten equitativamente a todos los candidatos, éstos ejercen mucho menos escrutinio sobre las acciones del gobierno y de sus funcionarios de lo que se esperaría en una democracia robusta. La cancelación del noticiero matutino de Carmen Aristegui por parte de MVS, por más que debe ser muy difícil administrar a quien, por su valor periodístico en un mundo donde no abundan voces valientes, se ha vuelto soberbia, es una preocupante cerrazón adicional de los medios de comunicación.

Una parte del electorado tiene hoy medios de información alternativos a través de las redes sociales. Veremos qué tanto decide modificar su actual intención de voto. ¿Veremos sorpresas en aquellas entidades donde hay candidatos independientes, como es el caso de la elección para gobernador en Nuevo León? ¿Saldrán los mexicanos a votar más que en elecciones intermedias pasadas donde la abstención llegó a 58 por ciento? No lo sabemos. En ese sentido vivimos en una genuina incertidumbre democrática. Por lo menos ese aspecto de la democracia sí lo tenemos.

                *Profesor-investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

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