Una modesta sugerencia

El Presidente prometepasar a la etapa de la implementación. Es lo sensato. Sin embargo, ¿no podría además el gobierno, tanto federal como local, proponerse también hacer que se cumpla la ley en todos los ámbitos? ¿No podría concentrarse en ello y hacer una moratoria legislativa?

Salvo la retrasada agenda anticorrupción, olvidada por el presidente Peña Nieto en su artículo publicado ayer en los principales periódicos, la mayoría de las reformas planteadas en el Pacto por México ya fueron aprobadas. No fue fácil. Hay que celebrar la capacidad del Ejecutivo y del Legislativo para alcanzar una agenda complicada, en particular una ambiciosa Reforma Energética.

El Presidente promete pasar a la etapa de la implementación. Es lo sensato. Sin embargo, ¿no podría además el gobierno, tanto federal como local, proponerse también hacer que se cumpla la ley en todos los ámbitos? ¿No podría concentrarse en ello y hacer una moratoria legislativa?

Sin duda hacer reformas es más seductor. Hay un momento muy lucidor, como sucedió este lunes, con la promulgación de la Reforma Energética. Una reforma es un hecho concreto sobre el que se puede hacer una redituable propaganda. Incluso hay métricas de evaluación del Congreso que parten del absurdo principio de contar cuántas leyes promulgaron y no la calidad de las mismas.

Es mucho más complicado hacer promocionales con la promesa de que ahora sí se va a cumplir la ley, ya que, se supone, esa es la responsabilidad de cualquier gobernante. El artículo 87 de la Constitución estipula que el Presidente de la República, al tomar posesión, jura lo siguiente: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”. Una  protesta en el mismo sentido hacen gobernadores y presidentes municipales.

Creo que es el momento para que el Presidente y todos los gobernantes establezcan una moratoria legislativa, salvo en los asuntos pendientes de la agenda anticorrupción, y concentren todos sus esfuerzos en hacer cumplir la ley. El gobierno federal ya anunció una moratoria en materia fiscal.

El título de este artículo, basado en uno del escritor irlandés Jonathan Swift, no es original. Como tampoco lo es del todo la propuesta. Una de las ocurrencias de López Obrador, cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, fue proclamar que habría tolerancia cero a quienes violaran la ley. Con ese fin, en 2002, con el apoyo de varios empresarios, trajo de visita y contrató como asesor al exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien se hizo famoso con el principio de no tolerar violación alguna de la ley, por menor que fuera. En la Ciudad de México, sin embargo, la tolerancia cero quedó sólo como un buen ejercicio de propaganda. Eso de hacer cumplir la ley día a día resultó ser muy complicado. Muy pronto se olvidó.

¿Por qué no iniciar este esfuerzo explícitamente prometiendo hacer cumplir una sola ley o reglamento para hacer más factible su éxito? No se trata de que el gobierno deje de hacer las otras cosas que ya hace, medio bien o medio mal. Se trata de enfocar en un tema y que se comprometa a cero tolerancia en ese rubro.

En el caso de la Ciudad de México se podría empezar con simplemente cumplir y hacer cumplir el Reglamento de Tránsito. No es un ordenamiento jurídico muy complicado, tiene sólo 48 artículos en 21 páginas, con todo y transitorios. En general es de sentido común y en principio quien maneja debería portar licencia vigente y ésta presupone que se conoce bien el reglamento. Hay dos mil 640 policías de Tránsito que se pueden dar a la tarea de hacer que se cumpla.

Hacer cumplir el Reglamento de Tránsito no es nada del otro mundo. Lo cumplen muchos países de nuestro nivel de ingreso, como Turquía e incluso comparado con el Distrito Federal, se respeta bastante más en otras ciudades del país, desde Mérida a Monterrey. Sería interesante ver el impacto que esto tendría en nuestras interacciones sociales, si es que la autoridad lograra hacer cumplir el reglamento. Ahora bien, la Ley de Movilidad recién promulgada en su quinto transitorio señala que debe expedirse un nuevo Reglamento de Tránsito antes del 12 de enero de 2015. Se puede esperar a esa fecha para iniciar la tolerancia cero.

El sueño de arranque de Miguel Angel Mancera, sin embargo, era lograr un nuevo marco constitucional para el Distrito Federal que le diera autonomía plena. Entiendo por qué. Se puede cumplir la promesa, en gran acto protocolario con muchas fotos. No lo ha logrado. Ahora ha impulsado una pequeña reforma legal para incrementar el salario mínimo. Hacer cumplir la ley es una monserga mucho mayor, pero puede mejorar más rápidamente la calidad de vida de los capitalinos que manipular el salario mínimo por decreto.

Al gobierno federal se le debe exigir que simplemente se comprometa a iniciar una investigación de todo crimen que suceda en el ámbito federal y cumplir con el mandato de que la justicia será pronta y expedita. Trabajo le sobra. Esto sin quitar la mira en la compleja implementación de todas las reformas que ya pasaron, en particular la energética.

Hacer cumplir la ley es mucho más complicado que legislar y requiere concentración plena. Sin embargo, me temo que no habrá moratoria legislativa, como la anunciada en materia fiscal. Parece, de entrada, que  viene la gran reforma a la seguridad social universal. Aún si insisten en seguir cambiando las leyes, el ciclo de grandes reformas, lo ha dicho el propio Presidente, ya se cumplió y quien no las implemente bien y no haga cumplir la ley en todos sus ámbitos ya no podrá refugiarse en el cómodo expediente de que estamos en la etapa de reformar la Constitución y sus leyes.

                *Profesor-investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

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