Para subir los salarios

Tenemos importantes reservas de gas en el subsuelo, pero no lo extraemos porque para Pemex no hace sentido la inversión en extracción de gas, que es mucho menos rentable que la de crudo, y porque el sector privado ha tenido restricciones constitucionales para hacerlo.

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Carlos Elizondo Mayer-Serra 15/05/2014 01:17
Para subir los salarios

Según un reporte del Boston Consulting Group (BCG), México y Estados Unidos son las estrellas ascendentes en materia de competitividad de la industria manufacturera. La mala noticia es que la ventaja de México son sus bajos salarios, como lo saben bien las decenas de millones de mexicanos mal remunerados. Según el INEGI, sólo 7.9% de los trabajadores ganan más de cinco salarios mínimos.

En las semanas recientes ha habido un debate sobre la pertinencia o no de subir por decreto el salario mínimo. Nadie duda de que se encuentra brutalmente rezagado. Sin embargo, si para tener sueldos más altos de forma permanente bastara una ley, todos los países la habrían promulgado, aunque algunos lo intentan.

En Estados Unidos, el presidente Obama ha decidido incrementar el salario mínimo por decreto, de 7.25 dólares por hora a 10.10. La Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos, un órgano apartidista, estima que si bien con este aumento se podría sacar hasta a 900 mil personas de la pobreza, se podrían perder hasta un millón de empleos, dado que el mayor costo salarial puede llevar a mayor sustitución del trabajador por procesos automatizados o simplemente al despedido de empleados existentes (http://goo.gl/X4XLuo).

En el caso de México, tenemos niveles de desocupación efectiva muy altos y con poca gente laborando de tiempo completo, recibiendo en la economía formal un salario mínimo. ¿Alguien conoce algún empleado en la economía formal (o en la informal en la Ciudad de México) que gane al día un ingreso total de 67.29 pesos? Aumentar de forma moderada el salario mínimo no tendría mayor impacto en la economía formal, salvo en todos los precios que están referidos a salarios mínimos, desde multas hasta hipotecas.

La única forma de incrementar los salarios de forma sostenible a una proporción amplia de la población es aumentar la productividad del trabajador. Esto ha sucedido en el sector manufacturero, donde, por la demanda de empleo calificado, han crecido los salarios y la productividad. Pero no en el resto de la economía. Según un reciente reporte de McKinsey (http://goo.gl/brfbGI ), en la economía informal la productividad desde 1999 ha caído por año 6.5 por cierto. Se dice fácil querer subir la productividad. Sin embargo, lograrlo es de una enorme complejidad.

Menos difícil es incidir en un costo donde no somos competitivos. Según el mismo estudio de BCG, en comparación con Estados Unidos, tenemos un serio problema de competitividad en materia de precios de electricidad y algo también en gas. Esto es el resultado de la legislación energética aún vigente.

Nuestro monopolio eléctrico le vende la electricidad a la industria en México con precios en alrededor de 70% más caros que en Estados Unidos. Si bien la energía que vende a los hogares es en promedio 16% más barata que la que compran los hogares en Estados Unidos, en México está fuertemente subsidiada, es decir, una parte la pagan los contribuyentes.

Tenemos importantes reservas de gas en el subsuelo, pero no lo extraemos porque para Pemex no hace sentido la inversión en extracción de gas, que es mucho menos rentable que la de crudo, y porque el sector privado ha tenido restricciones constitucionales para hacerlo. El precio del gas en EU ha llegado a uno de sus niveles más bajos, porque no nos copiaron nuestro cerrado artículo 27 constitucional, y ha habido un boom de inversión en el sector. Sin embargo, no tenemos ductos para traer de ahí todo lo que necesitamos. Una parte la movemos por barco de Nigeria o Perú, a más de cuatro veces el costo. Ni así tienen nuestras empresas la certeza en su suministro. Por ello muchas compañías intensivas en consumo de gas no han invertido en México.

Esta es una de las razones por las que urge terminar e implementar ya la Reforma Energética. Ésta, al abrir la producción de electricidad y la venta a los usuarios mayores, puede detonar inversión en el sector y precios más bajos. También generará incentivos para invertir en gasoductos y permitir traer más gas de Estados Unidos o posibilitar que el sector privado lo extraiga en México. Disponibilidad de gas a precios similares a los de Estados Unidos es un prerrequisito para que funcione la Reforma Energética.

Si bajáramos los costos de electricidad y aseguráramos el suministro de gas a un precio cercano al de Estados Unidos, podríamos ser más competitivos y atraer más inversión. En ese caso, aunque subieran los salarios, por esta mayor demanda de empleo, aun sin subir la productividad, podríamos continuar siendo competitivos.

El tema de fondo en nuestra dificultad de subir salarios y seguir siendo competitivos es la ineficacia de nuestras instituciones. El estudio de BGC no calcula cuánto nos cuesta tener un Estado disfuncional, pero sí señala que los riesgos mayores para México en términos de competitividad vienen de temas como la corrupción.  Habría que agregar el de la inseguridad.

Corregir esto es muy complicado e implica un esfuerzo de largo plazo. Los países desarrollados son los que han logrado construir Estados eficaces. Para moverse en ese sentido no bastan reformas legales, los responsables de cada agencia gubernamental deben tener la voluntad política de hacer que funcionen mejor, con menos gente, menos reglas absurdas, más vocación de servicio, menos corrupción. Hemos visto pocos avances en este sentido.

                *Profesor investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

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