Exprimir el petróleo

Dada la generosa pensión de los trabajadores de Pemex, la empresa les debe el equivalente a casi 160 mil millones de dólares. Estos recursos son los que se requieren para poder pagar esas pensiones y no están debidamente reservados, por lo que saldrán de los ingresos futuros de Pemex...

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Carlos Elizondo Mayer-Serra 01/05/2014 02:15
Exprimir el petróleo

Si todos los ingresos petroleros que entraron al gobierno federal desde el año 2000 hasta 2013 se hubieran invertido en dólares a 5% anual, el saldo total de esta cuenta al día de hoy alcanzaría los mil 577 billones de dólares. Un billón a la mexicana, es decir, un millón de millones. Es un número tan grande que ni se entiende. Si lo dividiéramos entre la población, cada mexicano tendría derecho a poco más de 13 mil 300 dólares. Nuestro hipotético ahorro sería 1.8 veces el fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo.

Para quienes se encuentran en el 10% de mayor ingreso en México, como debe de ser el caso de buena parte de los lectores de Excélsior, 13 mil 300 dólares por persona al año pueden no parecer tanto, pero son casi 20% más que el PIB per cápita de 2013, el cual fue de 11 mil 56 dólares. Para una familia de cuatro miembros, esos recursos representarían un patrimonio de poco más de 53 mil dólares. Una casa de interés social promedio vale entre 26 y 34 mil dólares.

Si bien ningún país podría dejar de gastar una buena parte de sus recursos petroleros en sus necesidades, en nuestro caso todos los recursos generados durante ese periodo se gastaron y, además, bastante mal. Del total ingresado en el periodo (sin incluir intereses porque los recursos se fueron gastando año con año), casi 12% se destinó a subsidiar la gasolina. El subsidio a la electricidad  debe  haber consumido otro 15% de los ingresos totales, aunque este cálculo es más complicado, ya que está basado en la diferencia entre la tarifa que cobra CFE a los consumidores y lo que le cuesta producirla, lo cual es alto dada su ineficiencia. Si asumimos que el gobierno en su totalidad desperdicia por exceso de personal, contratos inflados y corrupción, sólo por citar algunos ejemplos, 10% de todo lo que gasta, ahí se fueron 207.4 miles de millones de dólares, lo cual equivale a poco más de 27% de los recursos petroleros que se obtuvieron en ese lapso. Un ejemplo del propio Pemex. Simplemente las pérdidas netas acumuladas de Pemex Refinación de 2002 a 2013 fueron de 73.9 miles de millones de dólares, el equivalente a 625 dólares por cada mexicano. Cada dólar de gasto de más en Pemex son menores recursos para los mexicanos.

Mucho de lo anterior son especulaciones. Pero una cosa sí está muy clara. Los mexicanos no tenemos un fondo soberano que nos permita tener unos 13 mil dólares en la bolsa. Ni siquiera 500. No hemos guardado nada.

La realidad es aún más triste. En el camino, dada la generosa pensión de los trabajadores de Pemex, la empresa les debe el equivalente a casi 160 mil millones de dólares. Estos recursos son los que se requieren para poder pagar esas pensiones y no están debidamente reservados, por lo que saldrán de los ingresos futuros de Pemex o de nuestros impuestos. Es casi 26% de todos los ingresos petroleros para el periodo de 2000 a 2013. Estas excesivas pensiones incluyen las de los funcionarios de Pemex, ya que las reglas de pensiones para los sindicalizados se hacen extensivas a los llamados trabajadores de confianza, incluidos los directivos. Por ello, en Pemex no hay incentivos para cambiar este generoso régimen de pensiones.

Muchos están preocupados en que la nueva ley de energía permitirá seguir exprimiendo a Pemex hasta 2026. La crítica es que la presión fiscal sobre Pemex dure tanto. No estoy de acuerdo. Hacienda, en nuestra representación como dueños de los recursos naturales, debe ordeñar siempre a Pemex y a cualquier empresa que extraiga hidrocarburos. Ese es su trabajo. Maximizar los recursos que le lleguen a los mexicanos.

De cara a la Reforma Energética, cuyas leyes secundarias se acaban de presentar, tenemos dos grandes preguntas a responder. La primera se refiere a cuáles van a ser los mecanismos para exprimir bien a todas las empresas que se dediquen a extraer petróleo o gas. En el caso de Pemex, me refiero a cómo se acabarán los contratos absurdos y caros, las pensiones injustas y el exceso de personal. En el caso de los contratos con terceros, cómo se piensa asegurar que sean las mejores propuestas las que ganen el derecho a invertir en nuestros recursos naturales. En ambos casos esto se debe hacer sin desincentivar la inversión en el sector, ya que si no hay nuevas reservas productivas no hay nada que gravar fiscalmente. El reto es que sean los más eficientes los que inviertan.

La segunda pregunta es qué se está haciendo para tener una mejor estrategia de gasto. Hay que resolver el cómo asegurar que de los excedentes petroleros sólo se vaya al presupuesto anual, lo que permita financiar proyectos de inversión rentable y mejoras comprobables y medibles, a través del gasto de salud y educación del capital humano de los mexicanos, sobre todo de los más pobres. Ojalá que el presidente Peña Nieto también me conteste estas preguntas, o por lo menos prometa hacerlo, aunque yo no sea un director de cine de fama mundial como Alfonso Cuarón. Espero que la mayoría de las respuestas se encuentren en las leyes presentadas ayer. Habrá que leerlas.

                *Profesor investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

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