Informar a los dueños

En su crítica a la Reforma Energética, la izquierda ha confundido la propiedad de los mexicanos del petróleo con la propiedad de los mexicanos sobre Pemex. El petróleo es de todos los mexicanos y el reto para el país es desarrollar los mecanismos que permitan maximizar el ingreso proveniente de los yacimientos.

COMPARTIR 
Carlos Elizondo Mayer-Serra 03/04/2014 02:38
Informar a los dueños

Los dueños han protestado. La petrolera Exxon Mobil, presionada por un grupo de inversionistas, ha anunciado que publicará un análisis de cómo afectarían su rentabilidad posibles restricciones ambientales en el futuro. Probablemente será una información valiosa también para sus competidores.  Sin embargo, la transparencia en cualquier empresa que cotiza en la Bolsa de valores es importante para que los accionistas puedan anticipar los riesgos de su inversión y evaluar a quienes administran la empresa.

Pemex ha dicho ya cuáles de los yacimientos petroleros conocidos en México quiere para ella en la llamada ronda cero. Esta ronda, de acuerdo con la reforma constitucional en materia energética, es la oportunidad que tiene Pemex de seleccionar aquellos campos que se le adjudicarán directamente y por lo tanto ya no se licitarán a terceros. Esta petición deberá ser validada por la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. 

El documento completo elaborado por Pemex y presentado ante la Secretaría de Energía no se conoce. Está disponible una versión ejecutiva que no da detalles. Nosotros los mexicanos, los dueños de Pemex, no sabemos con precisión cuáles son esos yacimientos ni qué argumenta la empresa para exigirlos. Las razones deben ser escuetas, dado que, según ha reportado la prensa, es un documento con un total de sesenta y ocho páginas.

El gobierno ha argumentado que la información reservada es considerada un secreto industrial y comercial de Pemex. Hacer pública esta información les proporcionaría armas a los competidores de Pemex. Quizás, pero cumpliría una función más importante: darle a los dueños, que somos los mexicanos, instrumentos para evaluar a la administración de su empresa.

Los mexicanos no sólo somos los propietarios de Pemex. Somos también dueños de todos los yacimientos descubiertos y por descubrir en México. Debemos saber cómo Pemex pretende maximizar sus ingresos, dado los yacimientos que escogió, pero, sobre todo, tenemos el derecho de conocer los criterios del gobierno para maximizar el valor que representan para los mexicanos todos los yacimientos del país, ya sea validando las pretensiones de Pemex de la ronda cero o reservando algunos de esos yacimientos para licitarlos después.

Esta opacidad viola los principios de la Reforma Energética. El artículo transitorio nueve describe diversos compromisos de transparencia, entre otros, que los contratos con cualquier compañía que vaya a desarrollar algún campo de hidrocarburos, “cuenten con cláusulas de transparencia, que posibiliten que cualquier interesado los pueda consultar…” Urge por ello que se haga del dominio público el documento completo de la ronda cero elaborado por Pemex y también, en su momento, la respuesta de la autoridad.

El gobierno hace bien en aclarar que va a juzgar las peticiones de Pemex, para validar o no el documento presentado en la ronda cero, en función de las capacidades de Pemex. Es lo correcto. Según el transitorio sexto de la reforma, Pemex “deberá acreditar que cuenta con las capacidades técnicas, financieras y de ejecución necesarias para explorar y extraer los hidrocarburos de forma eficiente y competitiva”.

Pemex pretende algo distinto. Desea poder desarrollar en el futuro algunos yacimientos, en aguas profundas, por ejemplo, en alianza con terceros. Sería un error aceptar esto, dado que la reforma parte del principio de que licitar campos en donde se asocien Pemex y otras compañías es decisión de la autoridad. Dejarle a Pemex más tareas de las que puede desarrollar por sí sola es retrasar la implementación de la reforma y con ello ocasionar que más recursos públicos de los necesarios terminen en ese hoyo negro que suele ser Pemex. El caso de la empresa Oceanografía es sólo la punta del iceberg de una red de contratistas oscura y seguramente muy corrupta.

En su crítica a la Reforma Energética, la izquierda ha confundido la propiedad de los mexicanos del petróleo con la propiedad de los mexicanos sobre Pemex. El petróleo es de todos los mexicanos y el reto para el país es desarrollar los mecanismos que permitan maximizar el ingreso proveniente de estos yacimientos, la llamada renta petrolera, ya sea a través de Pemex o a través de otras compañías.

Sería mucho más útil para todos que los mexicanos que intentan bloquear la reforma canalizaran toda esa energía en asegurarse que los nuevos contratos se los lleven los mejores operadores. Esa energía debería también servir para protestar contra los desperdicios de Pemex, dados sus excesos de personal, la ineficacia de sus operaciones, los contratistas abusivos, y las pensiones no fondeadas a las que tienen derecho todos sus trabajadores, incluidos los directivos, lo que conduce a que haya tan poco apetito en Pemex por cambiar este generoso régimen de pensiones.

Si a la izquierda no le interesa ayudar a maximizar la renta petrolera a la que tenemos derecho los mexicanos, es su problema. Para el resto de los mexicanos es crucial una reforma que se implemente con transparencia y eficacia, y que no reserve la información de las futuras licitaciones alegando secretos industriales y comerciales. El primer paso de la reforma dado hasta ahora es preocupantemente opaco.

                *Profesor investigador del CIDE

                elizondoms@yahoo.com.mx

                Twitter: @carloselizondom

Comparte esta entrada

Comentarios