2016-2017, bienio axial (II)

Como escribí la semana anterior, no puede entenderse en forma cabal el año 2017 sin considerar diversas noticias positivas que recibimos el año pasado y que nos informan sobre los avances alcanzados en los diversos procesos de reforma, gracias al impulso del presidente ...

Como escribí la semana anterior, no puede entenderse en forma cabal el año 2017 sin considerar diversas noticias positivas que recibimos el año pasado y que nos informan sobre los avances alcanzados en los diversos procesos de reforma, gracias al impulso del presidente Enrique Peña Nieto.

La verdad objetiva y los datos duros permiten confiar en que, pese al alarmismo y la agitación irresponsable de las oposiciones, México marcha por la ruta correcta para sortear los retos de una economía internacional inestable y relanzar una estrategia de desarrollo menos dependiente del exterior, tanto del mercado internacional del petróleo como de la dinámica económica y política en Estados Unidos.

El primer factor de certidumbre y estabilidad lo ofrece un conjunto de políticas, instrumentos e instituciones que hacen que esta coyuntura sea cualitativamente distinta de otros episodios críticos. El contexto internacional y de México en 2017 distan mucho de los prevalecientes en 1982, 1994 o 2008.

Es crucial entender esta diferencia para no caer en el falso debate que buscan imponer las oposiciones políticas de izquierda y de derecha, conforme a cálculos electorales inconsistentes y el augurio de caos social y crisis económica.

En el México de hoy, las decisiones económicas las adoptan órganos técnicos y autónomos, conforme a los Criterios Generales de Política Económica que anualmente presenta el Ejecutivo federal al Congreso de la Unión. Nunca como en estos cuatro años se había observado en la administración pública una disciplina presupuestal, fiscal y financiera tan estricta.

En 2017, la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos alcanzan cuatro billones 889 mil millones de pesos. Gracias a un recorte de 239 mil millones, se eliminará el déficit fiscal, se garantiza la estabilidad y se otorga certidumbre fiscal. Asimismo, se garantizan las condiciones básicas para el desarrollo integral, se conservan los programas sociales prioritarios y asegura el financiamiento de los proyectos estratégicos de infraestructura.

Un segundo aspecto, que es fundamental para confiar en la economía mexicana en 2017, radica en comprender adecuadamente las decisiones adoptadas por la Comisión Reguladora de Energía respecto a los precios de gasolinas y diesel.

Ya lo explicó el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, pero conviene reiterarlo. El mandato del Congreso para liberar el precio de los combustibles reconoce que es insostenible mantener un subsidio de 200 mil millones de pesos, equivalente a más del doble del presupuesto anual del programa social Prospera, que atiende a 6.8 millones de familias en situación de pobreza.

En adelante, los precios habrán de reflejar las variaciones en el precio internacional del petróleo y el tipo de cambio y los costos diferenciales (de transporte, almacenamiento y distribución) de estos insumos en cada región del país. Por su parte, la creciente inversión pública y privada en la industria petrolera, propiciada por la Reforma Energética, ayudará a mantener una posición competitiva en materia de precios de gasolinas.

Resulta crucial entender por qué no debe haber un traslado directo de estas alzas en el caso específico de las tarifas del transporte público, ya que está previsto mantener la deducción de impuestos especiales en estos servicios de alto impacto social.

Como afirmó el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, la decisión de poner fin a los precios artificiales de los combustibles y desligarlos de cuestiones políticas y recaudatorias beneficiará a las familias. Nadie debe de hacer de este tema una bandera populista.

*Senador de la República

Temas: