Prohibición de uso de los animales

COMPARTIR 
Armando Salinas Torre 09/07/2014 01:25
Prohibición de uso de los animales

Esta prohibición evidencia el desconocimiento y la incapacidad de nuestros representantes, tanto legislativos como de gobierno, para evitar el maltrato a los animales y, al mismo tiempo, mantener las fuentes de empleo y la integridad de la cultura artística circense, mediante la efectiva aplicación de la Ley de Protección a los Animales del DF.

Esta ley es de observancia general; sus disposiciones son de orden público e interés social, tienen por objeto proteger a los animales, garantizar su bienestar, brindarles atención, buen trato, manutención, alojamiento, desarrollo natural, salud y evitarles el maltrato, la crueldad, el sufrimiento, la zoofilia y la deformación de sus características físicas; asegurando la sanidad animal y la salud pública.

Una vez más estamos ante un problema en el que tenemos dos mundos distintos: por un lado el de la realidad y por otro el de las leyes. Se evidencia la incapacidad, indolencia y corrupción de las autoridades en su aplicación, como también falta de cultura de la legalidad de la sociedad en general para lograr que la vida se ajuste a los principios de sana y respetuosa convivencia que se regula en las leyes.

Cabe destacar que son objeto de tutela y protección de esta Ley de Protección a los Animales, entre otros, los animales domésticos y de espectáculos. La ley define a estos últimos como los animales que son utilizados para o en un espectáculo público o privado, fijo o itinerante, bajo el adiestramiento del ser humano, o en la práctica de algún deporte.

La ley a la que me he referido señalaba, incluso antes de la prohibición del uso de animales para actividades circenses, que son obligaciones de las personas establecidas en dicha ley: proteger a los animales, garantizar su bienestar, brindarles atención, asistencia, auxilio, buen trato, velar por su desarrollo natural, salud y evitarles el maltrato, la crueldad, el sufrimiento y la zoofilia; asimismo, precisa que maltrato es todo hecho, acto u omisión del ser humano que puede ocasionar dolor o sufrimiento afectando el bienestar animal, poner en peligro la vida del animal o afectar gravemente su salud, así como la sobreexplotación de su trabajo y, por si ello no fuera poco, la ley también indica que la actitud permanente y de respeto para los animales incluye prácticamente todo aquello para evitar el dolor, la angustia o el desamparo, durante su propiedad, posesión, captura, desarrollo, traslado, exhibición, cuarentena, comercialización, aprovechamiento, adiestramiento y sacrificio.

El gobierno tiene la obligación, conforme a esta ley, para que en la formulación y conducción de sus políticas, y la sociedad en general, para la protección de los animales, observen el principio de que los animales deben ser tratados con respeto y dignidad durante toda su vida; el uso de los animales debe tomar en cuenta las características de cada especie, de forma tal que sea mantenido en un estado de bienestar; en los animales para espectáculos se debe considerar una limitación razonable de tiempo e intensidad del trabajo, recibir alimentación adecuada, atención veterinaria y un reposo reparador; todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del ser humano, tiene derecho a vivir y a crecer al ritmo y en condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie, entre otros.

Como podemos leer, se trata de buenas intenciones legisladas, toda vez que tanto las autoridades no vigilan y exigen el cumplimiento por parte de la sociedad, la cual tampoco ajusta su conducta a la ley.

Más allá del tema que en este caso nos convoca sobre la protección de los animales, en general, tenemos un problema de falta de cumplimiento de la ley, así como de inobservancia de principios elementales de convivencia, ya sea con nuestros semejantes o con el entorno de la naturaleza.

Podemos seguir abordando las bondades que tiene una ley en el Distrito Federal y, seguramente en muchos estados de nuestro país, sin embargo, medidas como la prohibición a la que nos hemos referido, desvía los temas que podrían solucionar éste y otros problemas, además de generar divisiones estériles en nuestras sociedades, entre miembros de una comunidad que tiene el deseo de cuidar y proteger a los seres vivos con los que comparte este planeta.

El lucro que unos denuncian y critican sobre el maltrato animal y devastación del ecosistema, sirve para que también ellos lucren políticamente y obtengan beneficios económicos más allá de esos intereses que dicen defender.

                *Abogado postulante

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red