Expectativas incumplidas

COMPARTIR 
Armando Salinas Torre 28/05/2014 00:51
Expectativas incumplidas

Los problemas aún persistentes de inseguridad pública en los que se ven involucrados servidores públicos provenientes de los principales partidos políticos, la reducción de las expectativas de crecimiento económico, casi en una tercera parte de las proyectadas originalmente, así como en la generación de condiciones propicias para realizar negocios con beneficios billonarios en telecomunicaciones y materia energética, hacen indispensable promover mecanismos que mantengan equilibrios del poder político.

Hemos recordado en otras colaboraciones las palabras de Giovanni Falcone, uno de los símbolos más importantes de la lucha contra la delincuencia en el mundo por los juicios que emprendió contra la mafia italiana. Falcone decía que la delincuencia organizada sólo podía desarrollarse en los lugares donde gozaba de la protección del poder público.

Nuestro país no es la excepción a la afirmación del juez de instrucción italiano. En diversas entidades federativas mexicanas reiteradamente conocemos de los vínculos entre servidores públicos de la más alta jerarquía y los líderes de las organizaciones criminales. Más allá del debate de que se trate de priistas o panistas o cualquier otro partido, lo que pretendo destacar es que no podemos dejar de demandar mecanismos que permitan establecer controles externos a quienes detentan el poder político para evitar los abusos a que tiende por naturaleza el propio poder público.

Se trata de una situación que rebasa a cualquier persona que por bien intencionada nos parezca o intente presentarse. Es indispensable que se refuercen los mecanismos de control, auditoría y sanción en todas las estructuras del poder público, desde los municipios, pasando por los estados, Gobierno del Distrito Federal, hasta la administración pública federal, incluyendo a las empresas o entidades en las que existan recursos de interés público.

El manejo de las finanzas públicas no escapa de estos mecanismos. La reducción que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público acaba de hacer respecto del crecimiento económico nacional se realiza en el contexto de estos mecanismos de equilibrio de poderes, que no necesitan ser de instituciones público-formales, puesto que esa reducción deriva forzosamente de la información que se conoce en forma pública a nivel nacional e internacional.

El gobierno federal y casi las mismas instituciones que hicieron la proyección de crecimiento son quienes promueven una serie de promesas respecto de las expectativas de las llamadas reformas estructurales, entre ellas la Reforma Fiscal, en telecomunicaciones y energética.

Es evidente que la Reforma Fiscal no está generando el crecimiento que se promovió que se generaría, sin que ello sea completamente atribuible a quienes la diseñaron, sin embargo es claro que debemos ser cautos en los pronósticos que se hagan con relación a las otras dos reformas a las que me refiero.

Principalmente en el caso de la Reforma Energética, la cual cambia el paradigma que ha tenido nuestro país desde hace más de 60 años y que generará negocios por miles de millones de dólares, en un país cuyos indicadores en materia de corrupción se encuentra entre los peores del mundo, conforme a la organización de Transparencia Internacional; por lo que debemos ser particularmente exigentes en los mecanismos que generen confiabilidad y eficiencia a los recursos en beneficio del desarrollo nacional.

Las promesas que hechas respecto de la Reforma Energética intentan generar un respaldo social a favor de la aprobación de la misma, sin embargo, también debieran generar compromisos que implique esos mecanismos de evaluación y supervisión del cumplimiento de los mismos, puesto que al igual que ha sucedido en otros ámbitos de las políticas públicas, tales como la seguridad pública en la que se invirtieron millones de pesos sin que se cumplieran las promesas que se hicieron; una vez aprobadas las reformas secundarias en materia energética y se comiencen a implementar, se abrirán las puertas de negocios multimillonarios, cuyos beneficios esperemos que no se vayan por las cañerías de la corrupción o de los circuitos financieros internacionales más allá de nuestras fronteras.

Las expectativas de crecimiento económico se redujeron aproximadamente en una tercera parte a las originalmente propuestas ¿debemos creerles menos de una tercera parte respecto de las promesas que se hacen en materia energética?

La democracia implica un equilibrio en el ejercicio del poder político, nuestra incipiente democracia no ha logrado encontrar la medida adecuada para cumplir las expectativas de los mexicanos, además de que la alternancia política en lugar de limitar los controles del ejercicio del poder, debería hacerlos más eficientes.

                *Abogado postulante

Comparte esta entrada

Comentarios