Sin la oposición no hay Pacto

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Armando Salinas Torre 02/04/2014 02:03
Sin la oposición no hay Pacto

Es obvio que sin el gobierno tampoco, sin embargo es responsabilidad directa del gobierno la construcción de acuerdos con la oposición, sobre todo si requiere los acuerdos para gobernar; pero no es tan obvio que la oposición esté obligada a pactar con el gobierno ni mucho menos en los términos que éste le imponga.

En los meses anteriores el gobierno federal iba por el mundo luciendo las medallas de haber logrado las reformas que no se hicieron en los últimos sexenios, cuando en realidad, quienes no habían querido respaldar esas reformas fueron quienes ahora las presumen.

En diversos espacios se ha considerado que el Pacto le sirvió a los dirigentes de la oposición para legitimarse o ganar credibilidad para reelegirse, lo cual no es tan claro en estos momentos en que las dos dirigencias de los principales partidos de oposición se encuentran en disputa y no es evidente su reelección; sin embargo, ésta posible reelección no será resultado de su participación en el Pacto.

En el Partido Acción Nacional la elección se realizará por primera vez a través de la votación de sus militantes, en la que influirán muchos factores y, por ahora, no hay elementos de prueba contundentes que determinen que la participación del anterior presidente del PAN en el Pacto le permitirá reelegirse.

En el Partido de la Revolución Democrática, que también se encuentra en un proceso de renovación de su dirigencia, el factor de la participación en el Pacto tampoco es elemento determinante para su reelección, sino el nivel de equilibrios y negociaciones internas en las que pudiera ser más costosa la participación de la dirigencia en el Pacto, sino se evidencian ante su propio electorado los logros de este partido en dicho Pacto.

Sin lugar a dudas nuestro país se encuentra urgido de las reformas estructurales que le permitan impulsar el desarrollo económico nacional, pero la aprobación de tales reformas deben realizarse en un contexto democrático, en el que se reconozca la participación madura y responsable de la oposición, y que se genere ese trato respetuoso y digno, puesto que el costo de la participación de la oposición en el Pacto lo está pagando directamente ella y hasta ahora quien capitaliza los beneficios ha sido el gobierno federal y su partido.

En las próximas semanas se intensificará la presión para tratar de aprobar las reformas secundarias de las reformas constitucionales recientemente ratificadas, sin embargo, es fundamental analizar por todos los actores que, muy probablemente por intentar ganar en el corto plazo la aprobación de algunas reformas, se pierda en el largo plazo algo más importante, que es la consolidación de un modelo democrático de pesos y contrapesos.

En la actualidad, para llevar a cabo las reformas más importantes del país se requiere de la participación de la oposición, de ahí que sin oposición no hay Pacto; sin embargo, si en el futuro inmediato se termina por diluir la oposición y fuera innecesaria su participación en la transformación del país, entonces estaremos en los umbrales de retornar al gobierno de un solo partido y, conforme a nuestra historia, al gobierno de un solo individuo, con los riesgos graves que ello implica.

En los días que están por venir se decide no sólo las reformas secundarias de nuestro país, sino el sistema de gobierno, en el que la fragilidad de nuestra democracia no ha terminado de consolidarse y en gran medida debido a quienes ahora podrían terminar de cavar su tumba, sobre todo porque los líderes de la oposición, que debieran velar por mantener este régimen democrático, se encuentran peleando lo que el partido en el gobierno les deja.

Hace un par de semanas se rendía homenaje a Adolfo Suárez, quien desde el gobierno generó las condiciones para la transición hacia la democracia en España. Entre los motivos del reconocimiento mundial que tiene, es debido a que el poder político que detentaba don Adolfo Suárez cuando era Presidente, lo utilizó para construir con la oposición un modelo de gobierno incluyente y plural, es decir, dejar atrás la dictadura y construir una democracia, en cambio, en nuestro país, podríamos estar en el inicio de un camino opuesto, debilitar a la oposición a grado tal que regresemos a lo que se calificó como la dictadura perfecta.

                *Abogado postulante

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