¿La vida por el celular?
Cómo estará la situación hoy en día que hay quienes asesinan por un celular, hay quienes dan su vida por dicho aparato, o la vida misma depende de su celular. En materia de seguridad pública seguimos padeciendo idénticos o peores problemas que en los gobiernos ...
Cómo estará la situación hoy en día que hay quienes asesinan por un celular, hay quienes dan su vida por dicho aparato, o la vida misma depende de su celular.
En materia de seguridad pública seguimos padeciendo idénticos o peores problemas que en los gobiernos anteriores. En muchos lugares se sigue asaltando a plena luz del día en lugares públicos y, en muchas de las veces el botín son celulares por los que incluso, se ha llegado a matar a quienes se oponen a los asaltos.
La sociedad en general emitimos una pregunta buscando alivio, “¿al menos no te hicieron nada?”; las autoridades responsables de la seguridad en los tres órdenes de gobierno están fallando; desafortunadamente, sólo estamos esperanzados día a día que la situación no termine con una tragedia familiar.
Las corporaciones policiales, por omisión o en forma deliberada, continúan brindando protección a las organizaciones delictivas que atentan contra la población, ya sea mediante los robos, la amenaza o el ilegalmente llamado cobro de derecho de piso, secuestros, entre muchos otros crímenes que afectan la vida en nuestras comunidades y, en la inmensa mayoría de las ocasiones, por la cuantía o por temor a las represalias, no se denuncia estos crímenes.
La estrategia de la depuración de los cuerpos policiales que se impulsó en los sexenios pasados ha fallado por falta de compromiso de las autoridades del gobierno federal, estatal y municipal, sin que nadie asuma su responsabilidad, a grado tal que se tuvo que ampliar el plazo para que se realicen los exámenes de control de confianza —que tampoco garantizan la misma— a la totalidad de los integrantes de los cuerpos policiales a escala nacional.
No debemos esperar a que haya un asunto que por las características de la víctima se considere un asunto nacional y se pretenda responder con mayores penas, con reformas para hacer delitos especiales, y se continúe postergando la depuración y pleno control de miles de policías armados en el país a las órdenes de sus verdaderos jefes: los criminales que controlan, dirigen o administran la delincuencia en agravio de la sociedad.
En los medios de comunicación masiva se publicitan las acciones contra la supuesta delincuencia organizada, sin embargo, dicha estrategia no ha tenido efecto en la cotidianidad de los habitantes del país, puesto que la inseguridad continúa haciendo estragos en todo el país.
Uno de los sectores vulnerables en esta lamentable situación son los jóvenes que son víctimas del reclutamiento en las filas de la delincuencia y, se vuelven victimarios de otros que padecen sus crímenes; a grado tal que hay quienes oponiéndose a que les roben sus pertenencias, sobre todo por el celular han sido asesinados, inclusive se han suicidado por el robo de este aparato.
Es inconcebible que a estas alturas de la evolución humana se asesine, se termine con lo más preciado de la vida, la existencia misma por un aparato, y que haya jóvenes que expongan su vida por ello.
Si bien es cierto, el esfuerzo que miles de personas hacen para formar su patrimonio, también lo es que nuestros jóvenes no debieran otorgarle un valor a sus celulares equiparable a su integridad o su vida; sin duda alguna es un tema que debe ser atendido en cada uno de los hogares, puesto que los objetos deben cumplir un valor instrumental para facilitar nuestra vida, no para que tales objetos las pongan en el riesgo que ahora tienen.
La materialización de la vida está llevando a los excesos que ahora padecemos, tanto a manos de la delincuencia, como de la vida en la sociedad. La felicidad y la realización de una persona no pueden depositarse en un objeto, puesto que tan pronto como se obtiene se pierde la motivación de la misma y se pretende sustituir con otro objeto y la cadena, además de interminable continúa generando una insatisfacción permanente.
Una vez más se hace el llamado a recuperar los verdaderos valores que perduran en el tiempo, tales como la unión familiar, la amistad, la solidaridad, entre otros. Se trata de valores que se concretizan y los cuales nos proporcionan una satisfacción permanente que se retroalimenta. Sólo por mencionar el tema de estos objetos por los que se están exponiendo miles o millones de personas en nuestro país, los celulares debieran ser objetos para mejorar la comunicación, entre las familias y las amistades, no para desvincularlas. Cuántas familias podemos observar en los restaurantes, en las casas o cualquier otro espacio público en los cuales ya no es posible comunicarse entre ellas, debido a la prioridad que se le da a dichos aparatos. Cabe mencionar que adecuadamente utilizados el servicio de tales aparatos debe cumplir la función natural para la cual fue creado y que la tecnología al ser humano, no al contrario.
*Abogado postulante
