Importante seguir ayudando

Continuemos ayudando y apoyando a nuestros compatriotas que sufrieron por los fenómenos meteorológicos Manuel e Ingrid, cuyos estragos aún persisten en gran parte del territorio nacional, principalmente en las zonas más pobres del país. A pesar de las acciones de ayuda ...

Continuemos ayudando y apoyando a nuestros compatriotas que sufrieron por los fenómenos meteorológicos Manuel e Ingrid, cuyos estragos aún persisten en gran parte del territorio nacional, principalmente en las zonas más pobres del país.

A pesar de las acciones de ayuda hasta ahora realizadas por los tres órdenes de gobierno y, sobre todo, de la sociedad altruista, existen comunidades afectadas que permanecen aisladas o sin los recursos necesarios para enfrentar por sí solas la tragedia que padecen.

Aún no es tiempo de olvidarnos de las poblaciones en donde se derrumbaron los puentes, se inundaron los hogares, se contaminaron las fuentes de suministro de agua potable o de víveres y medicamentos, o se lucró (y aún se continúa lucrando) con la miseria e infortunio de sus vecinos al vender a precios exorbitantes los escasos recursos con que cuentan (cabe precisar que no nos referimos a los bienes donados desinteresadamente por la sociedad).

La tragedia y el calvario para miles de personas aún se padecerá en los próximos meses en la reconstrucción de las comunidades y la atención de quienes se quedaron sin sus seres queridos, en muchos casos se trató del sostén de la familia, o de quienes perdieron su patrimonio o, incluso, ante el desastre se encuentran con pocas esperanzas de salir adelante.

A pesar de que en lo subsecuente esta reconstrucción y rescate de las comunidades no sea la principal noticia en los programas televisivos, es necesario insistir por las diferentes vías de comunicación que millones de familias en nuestro país requieren y requerirán por un cierto tiempo más, del apoyo y solidaridad del resto del país, tanto para continuar donando víveres y enceres domésticos, como para apoyar y exigir a las autoridades que se redoblen los esfuerzos para reconstruir la infraestructura de las comunidades que quedaron incomunicadas y sin los recursos indispensables para sobrevivir.

La reconstrucción de esas zonas demanda una inversión importante que podría tener efectos que trasciendan los aspectos materiales si se planean, organizan y ejecutan con una visión integradora y de desarrollo de las comunidades sociales.

Una vez más, es necesario ocuparse por el sufrimiento evitable que puede lograrse con una adecuada política de atención a la población afectada en nuestro país. Al respecto, habrá quienes evalúen los daños y las necesidades únicamente desde el punto de vista monetario, sin embargo, existe aspectos indispensables a incorporar en esa evaluación como es la confianza de la sociedad en sí misma y en su gobierno (el cual obviamente no ha estado a la altura de la magnitud de los daños), además de la solidaridad y fortalecimiento de los lazos de unión de las propias comunidades.

Además de brindarles en lo inmediato recursos alimenticios, es impostergable regenerar el apoyo mutuo y sentido de pertenencia a la comunidad, de tal manera que permita enfrentar juntos las nuevas adversidades que la naturaleza y la convivencia misma les presente.

Podrán restaurarse caminos pero es indispensable generar comunicación, podrá proporcionarse alimentos, pero no necesariamente se satisfaga la sed de superar los retos que se enfrentan día a día.

Necesitamos que el Estado provea de mejores servicios públicos, pero también requerimos de una sociedad actuante que comprenda la dimensión de los problemas que la naturaleza genera en zonas que no deben habitarse, así como de la solidaridad y apoyo mutuo en la cotidianeidad de la vida.

Hay quienes por la estrechez de miras demandan un inmediato castigo, sin embargo, lo único que obtendrán serán chivos expiatorios que paguen culpas por lo sucedido, cuando en realidad lo que se requiere es que los esfuerzos se canalicen para la reconstrucción y evitar cometer los mismos errores e ineptitudes hasta ahora cometidas y que costaron la vida y el sufrimiento de miles de personas.

Sin menoscabo de que en algún momento habrá que saber quiénes autorizaron o se abstuvieron de impedir que se instalaran pobladores en zonas de los cauces hidrológicos, o cuyas obras de urbanización modificaron el plano hidrológico natural sin generar nuevos cauces para el afluente de las lluvias de la magnitud de los fenómenos meteorológicos que se padecieron en las últimas semanas; además de analizar la atención inmediata que se proporcionó en este caso, con la finalidad de mejorar la atención preventiva e inmediata.

                *Abogado postulante

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