Krugman: ¿milagro mexicano?
En el marco de la Convención Nacional de Industriales, el economista Paul Krugman, ganador del premio Nobel de Economía 2008, señaló que la economía mexicana no ha rendido lo que se esperaba de ella en los últimos 30 años es decir, desde que se adoptó un modelo ...
En el marco de la Convención Nacional de Industriales, el economista Paul Krugman, ganador del premio Nobel de Economía 2008, señaló que la economía mexicana no ha rendido lo que se esperaba de ella en los últimos 30 años (es decir, desde que se adoptó un modelo económico que favorece la liberalización del comercio, una menor intervención gubernamental en la economía, etcétera). Krugman resaltó asimismo que “sólo Dios sabe” por qué algunas economías crecen más que otras. Así, es imposible determinar cuándo ocurrirá un “milagro mexicano”.
Ciertamente, nadie tiene la “receta” del crecimiento económico. Sin embargo, sí tenemos algunas pistas al respecto. Por ejemplo, sin capital humano y físico de calidad es difícil que haya expansión económica, sobre todo de largo plazo. Igualmente, si no hay mercados que funcionen adecuadamente y a los que las personas se puedan conectar sin dificultad (por citar un ejemplo, un mercado laboral libre de discriminación), el aparato productivo suele atascarse. También es importante contar con políticas públicas adecuadas.
Pero todo eso es superficial, es decir, las preguntas claves serían, en todo caso, éstas: ¿por qué algunos países cuentan con mejor capital que otros? ¿Por qué en algunas sociedades los mercados funcionan de manera superior que en otras? ¿Por qué hay gobiernos que sí atinan, o por lo menos no se equivocan tanto como otros, a la hora de fijar y ejecutar las políticas públicas?
El punto es éste: las pistas que tenemos sobre el crecimiento económico nos terminan conduciendo a varios temas; el crecimiento es un asunto muy complejo. Incluso ocurre que muchos de dichos temas, si bien están vinculados, y mucho, a la economía, no son exactamente económicos:
— Educación: ésta tiene impacto sobre la calidad y la cantidad de capital humano, claro, pero también de capital físico. Por ejemplo, sin trabajadores capacitados es difícil contar con, y utilizar adecuadamente, tecnología de punta.
— Estado de derecho: sin legalidad, los mercados no funcionan bien. De hecho, tienden a convertirse en junglas.
— Calidad del gobierno: cuando los gobiernos se equivocan frecuentemente, están plagados de corrupción, etcétera, las políticas públicas no sólo no ayudan sino que, muy probablemente, terminen por estorbar. Asimismo, el Estado de derecho se ve mermado y la educación también (pues la política educativa puede ser deficiente).
Es evidente que sólo he mencionado algunos de los factores considerados fundamentales para el crecimiento económico, sin embargo, con lo ya indicado basta para resaltar lo siguiente: todos estos temas están vinculados entre sí. En otras palabras, para crecer, lo recomendable es que las políticas públicas trabajen coordinadamente, obvio, pero, para que esto ocurra, se requiere que el gobierno sea efectivo. Esto, a su vez, coadyuvaría a que el Estado de derecho sea tal.
Luego entonces, pareciera que la “clave” detrás del crecimiento está en la calidad del gobierno (entre otras variables difíciles de establecer). Pero si éste es el caso, entonces surge otra inevitable pregunta: ¿por qué algunos países tienen gobiernos serios y otros no? ¿Tendrá que ver esto con la calidad de la ciudadanía? Si esto último es verdad, es imposible no preguntar lo siguiente: ¿por qué en algunas sociedades los ciudadanos son de mejor calidad, por ponerlo de alguna manera, que en otras?
Volvamos a lo planteado por Krugman: “sólo Dios sabe” por qué algunas economías crecen y otras no. Por añadidura, sólo Dios sabe cuándo México crecerá y lo hará de manera duradera. Puede ser. Pero hay algo que sí sabemos nosotros los mortales: si tenemos 30 años sin crecer y, al mismo tiempo, nuestro gobierno no ha sido efectivo, la calidad de nuestra educación está para llorar, no tenemos Estado de derecho y nuestros mercados están segmentados, ¿de verdad no tenemos ni idea de por dónde comenzar a arreglar las cosas? ¿Necesitamos que un ángel nos venga a comunicar lo que es necesario? ¿Nos quedaremos esperando un “milagro mexicano”?
Twitter: @aromanzozaya
