Delfina, la apuesta
Las preferencias contrastan con su perfil,
no se le observa experiencia en goberna-bilidad, diseño de políticas públicas
y tampoco se le conoce liderazgo real.
Nunca antes el partido en el poder ha estado tan cerca de perder la elección en el Estado de México. Lo que viene, sin duda, es una prueba de confianza o de castigo.
Por su notable crecimiento en las preferencias electorales, me causa interés la candidata Delfina Gómez Álvarez, en mi búsqueda en internet encontré muy poca información, su perfil es de servidora pública desde hace 45 años, tiene una licenciatura en Educación básica y dos maestrías, una en Planeación educativa y otra en Administración educativa; el espacio de su actividad profesional se resume a Texcoco. Su primera aparición política se remonta a 2012, cuando postulada por Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo ganó la elección para presidente municipal de Texcoco. En 2015 fue electa diputada federal por Morena y hasta ahí, no hay más información relevante.
Las preferencias contrastan con su perfil, no se observa experiencia en materias relevantes, como gobernabilidad, el diseño de políticas públicas para inversión, la industria, generación de empleos o el combate al crimen organizado, tampoco se conoce liderazgo real o que cuente con un equipo competente en función pública.
La única explicación podría ser la asociación de su candidatura a Andrés Manuel López Obrador y el hartazgo social. En la combinación de ambas cosas, los únicos responsables son los otros partidos que no han sabido cumplir y ofrecer un mejor candidato a la sociedad. En tanto, Andrés Manuel es capaz de hacer de la nada una buena apuesta política.
A Delfina Gómez le cuestionan los descuentos salariales a ciertos trabajadores del municipio. Esa práctica no es nueva, imagine usted lo siguiente, el líder del partido, en el proceso de definición de los candidatos a cargos de elección, selecciona a los aspirantes y los compromete que de llegar al cargo, como pago de su designación deben aportar parte de su salario como cuota para mantener al movimiento y a sus líderes. Es pues, un trato, serás designado, pero apoyarás al movimiento mediante cuotas “voluntarias”.
El líder impone su voluntad, no sólo maneja a las personas, también maneja el dinero, con ello se costean giras, gastos del partido y cualquier otro gasto para la causa. Si usted tiene duda de cómo se costean los gastos y viajes del líder de Morena, aquí tiene una respuesta.
Eso mismo, se dice, se hizo en Texcoco, la información pública revela que en tres años de gestión, el monto descontado a los trabajadores alcanzó poco más de 49 millones de pesos. En su defensa, el equipo de campaña indicó que se trata de un fondo de ahorro de los trabajadores.
De ser realmente un fondo de ahorro, comprobarlo es sencillo, se debe acreditar que los recursos fueron devueltos a los trabajadores al final del año o en la fecha de su separación, en tanto, esos recursos sólo pudieron tener dos destinos, la inversión en valores inscritos en el Registro Nacional de Valores y valores de renta fija autorizados por el SAT o en préstamos a los propios trabajadores.
De comprobarse que los recursos tuvieron otro destino, incluyendo su partido, la consecuencia es grave, ante ello, será imperativa la actuación de autoridades electorales, fiscales y financieras. La Ley es clara, es nula la cesión de salarios en favor de una tercera persona, además de que los derechos de los trabajadores son irrenunciables.
Cualquiera que sea el desenlace, está en entredicho la honestidad de la candidata, así suele pasar, su partido es experto en la mentira para desacreditar una verdad, aún recuerdo el infame rumor de que se privatizarían el IMSS y la educación pública. Cuando se trata de una descalificación contra ellos, la defensa es simple, es un ataque de la mafia del poder.
Mientras tanto, la sociedad vive engañada, no es Delfina la que está compitiendo en el Estado de México, son Andrés Manuel y un grupo de abusivos de Texcoco que saben hacer de todo, menos gobernar. Si con engaños ganan, con engaños gobernarán, nada nuevo, nosotros seguiremos sufriendo las incompetencias de unos y la soberbia de los otros.
