VIII Bienal de arquitectura jalisciense

La selección de las obras que parecieron más valiosas se hizo en varias etapas.

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Antonio Toca 14/12/2013 00:00
VIII Bienal de arquitectura jalisciense

Recientemente se celebró la VIII Bienal de arquitectura, organizada por el Capítulo de Jalisco de la Academia Nacional de Arquitectura. La exposición de las 30 obras participantes está en el extraordinario edificio de la Biblioteca Pública —en la sala de la Casa de la Cultura Jalisciense— del arquitecto Julio de la Peña (1959). La Bienal está dedicada a la memoria del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, de quien se presenta una selección de sus mejores obras. La coordinación y la selección de las obras participantes la realizaron los arquitectos Liliana Ponce y Jenaro de Silva. El jurado fue integrado por los arquitectos Paulino de Vece, ganador de la VII Bienal, José Moyao y Alejandro Rivadeneyra, con los que tuve el gusto de colaborar. La selección de las obras que parecieron más valiosas se hizo en varias etapas; lo que nos permitió conocer con mayor detalle cada una de las obras seleccionadas.

Algo que destaca en esas obras es la notable calidad en los proyectos, en la construcción y en los acabados; algo que es particularmente importante porque muestra la incorporación entre los arquitectos jaliscienses de lenguajes, materiales y procesos constructivos más actualizados. Además, destaca el hecho de que la mayoría de las obras fueron realizadas por grupos de arquitectos, y no por figuras aisladas —una tendencia que es ya muy extendida en todo el país. Otro aspecto revelador es que se presentaron 18 casas realizadas en Jalisco, donde se muestra la creatividad para aprovechar su magnífico clima, con amplias y hermosas terrazas y pórticos cubiertos a los que se abren estancias, estudios o recámaras.

La medalla de oro fue para los apartamentos Buenos Aires, en la avenida Hidalgo de Guadalajara, de los arquitectos Sergio Ortiz y Antonio Ramírez. Una obra de gran calidad, que muestra la intención de integrarla a la trama de la ciudad; la cuidadosa solución de los dos bloques de departamentos y el diseño de cada uno. Además, es notable por el acierto en el manejo de las fachadas, con una paleta restringida de materiales. Las siguientes medallas de plata fueron para una Bodega en Tesistán de los arquitectos Francisco Gutiérrez Peregrina y Salvador Macías Corona, con un atinado manejo de la escala urbana y una magnífica solución de las oficinas y la bodega, que integraron mediante el elegante manejo de las fachadas perforadas para la remodelación del malecón de Puerto Vallarta, de Trama Arquitectos, con un diseño muy interesante en la siembra de especies vegetales del lugar, las esculturas y las bancas en el paseo peatonal, y para la magnífica casa en Tapalpa de Elías Rizo arquitectos, quienes lograron también menciones honoríficas para su edificio LoMa en Chapalita y para la casa Oval. La otra mención fue para Agraz Arquitectos, con La Planta, un centro multidisciplinario realizado en una vieja planta de tratamiento de aguas negras en Tlajomulco.

En 1993 coordiné una selección de obras realizadas en Jalisco, que se publicó en la revista Enlace. Con esta muestra se hace evidente el avance —en 20 años— de la arquitectura jalisciense. Ya no hay evocaciones nostálgicas al pasado, ni tampoco se incorporan elementos o imágenes de arquitectos nacionales o extranjeros reconocidos. Esta VIII Bienal permite verificar que en muchas partes de nuestro país hay arquitectos jóvenes, y no tanto, que tienen un elevado nivel de calidad en sus obras —como es este caso en Jalisco— que son ejemplos notables de calidad y modernidad.

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