¿Usted también rechaza lo nuevo, sin conocerlo siquiera? ¿Por qué?
Esto viene a cuento por las muestras de ignorancia e irresponsabilidad intelectual de no pocos personajes de los espacios mediáticos.
¿A qué se debe esta conducta —normal en un muy buen porcentaje de los mexicanos—? ¿Qué es lo que nos lleva, antes de cualquier otra reacción, a rechazar una medida nueva, que vendría a romper con inercias acumuladas durante decenios?
¿Acaso es suficiente para estimular lo anterior y llevarnos, sin el menor análisis por superficial y ligero que fuere, al rechazo de toda medida que implicare un cambio y entenderla a cabalidad, la demagogia burda y chocante junto con las exageraciones de los gobernantes y sus funcionarios quienes, como reza la expresión popular, a cualquier taco le llaman cena?
¿Qué explica la propensión inmediata al chistorete, la denostación y al bien conocido alud de expresiones ofensivas, no pocas veces de una vulgaridad que sorprende, de personas que uno habría pensado que serían los primeros en recomendar un análisis objetivo de lo propuesto, con miras a determinar si de verdad representaría alguna utilidad y ventajas contra lo viejo y desgastado?
¿Qué papel juegan, en lo arriba señalado, la ignorancia y la pereza mental inculcada y bien aprendida desde edad temprana? ¿Qué responsabilidad hay en eso mismo, de nuestro sistema educativo, increíblemente eficaz para producir mexicanos reacios a todo intento —por pequeño que éste fuere—, de analizar antes de rechazar?
Viene a cuento lo que señalo en los párrafos anteriores, no únicamente por el espectáculo grotesco y el ridículo de no pocos intelectuales de prestigio que, en vez de realizar un análisis objetivo y útil de la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, prefirieron cubrirlo de insultos.
Viene también a cuento, por las muestras de ignorancia e irresponsabilidad intelectual de no pocos personajes de los espacios mediáticos que, en vez de informarse para estar en condiciones de orientar correctamente a quienes confían en ellos —y en su supuesto buen juicio y opiniones informadas y debidamente sustentadas—, acerca del nuevo Proceso Penal Acusatorio, presente hoy en los medios con motivo del proceso penal del Sr. Javier Duarte de Ochoa.
¿Por qué en la victoria de Donald Trump, nuestros intelectuales, doctores casi todos en diversos campos del conocimiento, privilegiaron el insulto y rechazaron el obligado ejercicio intelectual? Como alguien me señaló, si ellos, doctores, con un prestigio que los coloca por encima de los simples mortales como usted y yo, cayeron en las ofensas, ¿qué esperar de no pocos personajes de los medios, cuya aspiración máxima dice un muy buen amigo, es terminar la educación primaria?
Esto que vemos en México desde hace una muy buena cantidad de años, ¿es la norma y regla de oro en otros países? ¿Acaso en el resto del mundo, el rechazo inmediato sin el menor intento de análisis para rechazar o aceptar, se ve en común y normal en el resto del planeta?
De entrada, sin conocer muchos países sino unos cuantos, puedo afirmar que, si bien hay grupos en esas sociedades que rechazan lo nuevo y lo ajeno —lo que les viene de fuera, las ideas exóticas del presidente Gustavo Díaz—, la mayoría de sus habitantes y sobre todo, la mayoría de la clase política, están a favor del progreso y de aprovechar lo nuevo y lo ajeno.
Vuelvo al título: ¿Usted también rechaza lo nuevo, sin conocerlo siquiera? ¿Por qué? Agrego lo ajeno, lo que viene de fuera —como complemento obligado— y le planteo: ¿Se ha preguntado usted por qué actúa así? ¿Por ignorancia y temor ante el cambio? ¿En serio, sólo por eso?
