¿Quién lo iba a decir? La oposición al presidente Trump, no vino de afuera
Como diría Bugs Bunny: Donde menos se espera, salta la liebre. Viene a cuento la cita, por lo que vemos en Estados Unidos; en vez de que las protestas en contra de las decisiones del presidente Trump hubieran surgido en otros países, y de ahí se hubiesen reflejado hacia ...
Como diría Bugs Bunny: Donde menos se espera, salta la liebre.
Viene a cuento la cita, por lo que vemos en Estados Unidos; en vez de que las protestas en contra de las decisiones del presidente Trump hubieran surgido en otros países, y de ahí se hubiesen reflejado hacia Estados Unidos, lo que vemos es algo que, al menos yo, jamás pensé: Las protestas se están dando en Estados Unidos.
Y lo más interesante, es que parecen extenderse e ir más allá del problema generado por la orden ejecutiva en materia de la prohibición a ciudadanos y/o sus familias de siete países —Irak, Irán, Sudán, Somalia, Libia, Yemen y Siria—, de viajar a Estados Unidos.
Ha sido a tal grado el desorden creado, que inmigrantes con su Green Card fueron impedidos de entrar a Estados Unidos. Ante el absurdo de esto último, el gobierno de Estados Unidos debió dar marcha atrás.
¿A qué se deben entonces, las protestas de cientos de miles de estadunidenses, en contra de decisiones del presidente Trump? ¿De repente brotó el descontento, y lo visto en los aeropuertos fue simplemente el pretexto? ¿O, acaso lo que vemos es el temor a que, si Trump no es detenido en estos primeros días, podría mañana ser imparable e imposible de modificar la nueva gobernación que ha empezado a aplicar?
¿Cómo explicar que en el momento en el que la economía alcanza prácticamente el pleno empleo y los salarios están al alza, miles y miles salen a la calle a protestar en contra de un gobierno recién instalado, y de un grupo de funcionarios muy alejados de los requisitos, que una buena parte de la sociedad considera que deben cumplir para serlo?
¿O acaso estamos ante la expresión del temor a una gobernación que pisotea un conjunto de derechos y valores que, otra vez, una buena parte de la sociedad son la esencia de lo que es Estados Unidos?
¿Habrá influido también, el nivel de riqueza de los funcionarios nombrados por el presidente Trump? ¿Y la falta de experiencia en el servicio público de la casi totalidad de los nombrados, habría jugado un papel también?
Al margen de las causas que expliquen las protestas que vemos hoy, resulta válido y oportuno preguntar: ¿Cuánto van a durar? ¿Serán, como dice la canción, un cerillazo, que de pronto se apagó? ¿Tan superficiales y frívolas se ven, y lo son?
¿Y qué decir de los funcionarios que han manifestado y concretado su decisión de dejar sus posiciones, o de los que en el Departamento de Estado suscribieron una carta manifestando su oposición a las posiciones y decisiones del presidente Trump? ¿Se había visto esto último en años recientes, en el gobierno de Estados Unidos?
¿Cómo tomar todo esto que vemos en varias ciudades de Estados Unidos? ¿Qué hará el presidente Trump ante las protestas actuales? ¿Las tomará en cuenta, y reculará en algunas de sus decisiones, y cancelará algunas órdenes ejecutivas? O como solemos decir en México, ¿se montará en su macho, y seguirá de frente?
¿Y a México? ¿Le importa lo que hoy vemos en Estados Unidos? ¿Le afectará? Sin duda, como reza la vieja maldición china: Nos tocará vivir tiempos interesantes. ¿Y nuestro gobierno? ¿Será capaz de entender a cabalidad lo que pasa, determinará sus causas y diseñará la estrategia adecuada para que no nos veamos afectados? (Pienso que me excedí; es mucho pedirles).
La única conclusión posible a estas alturas, es que los dos años restantes de este gobierno, que pensamos serían difíciles, ahora podemos afirmar que serán muy difíciles.
