Pues sí, la situación se complica aún más, ¿y nosotros? Viéndonos el ombligo
Si usted tuviere interés y revisare la situación que priva en el continente, con seguridad el nivel de su pesimismo se iría por las nubes.
Una de las cosas más incomprensibles en México hoy en día, es la renuencia a ver lo que pasa allá afuera. No cabe duda que los decenios de economía cerrada y la adoración del aislamiento y verbos como el centro del universo, siguen presentes en la mentalidad de muchos lo cual, si bien es preocupante, más lo es que sea el aspecto que marca la visión de un muy buen porcentaje de los integrantes de ese quinto jinete del Apocalipsis en el que se ha convertido nuestra clase política.
¿Cómo explicarnos entonces, que en la misma medida que la complejidad de la situación internacional se eleva diariamente, aquí nos volquemos a los aspectos propios de la mezquindad de una clase política enana? ¿Qué justificación podrían tener los que así proceden, cuando las perspectivas que enfrentan nuestros principales socios comerciales no son, en modo alguno, halagüeñas?
Si usted tuviere interés y revisare la situación que priva en el continente, con seguridad el nivel de su pesimismo se iría por las nubes. Le doy, para documentar el pesimismo, algunos indicios.
La intención hegemónica de la República Popular China en el sudeste asiático y en África; los conflictos territoriales de ese país con Japón y Vietnam y el proceso de alianza estratégica con la India, pintan un panorama complejo que obligó ya a Estados Unidos a involucrarse, como lo demuestra el reciente viaje de Barack Obama a Vietnam y la alianza establecida para contener las ambiciones chinas.
¿Qué le podría decir a usted que no sepa ya, de la situación en el Medio Oriente? La caída de los ingresos petroleros de Arabia Saudita ha dado lugar a un proceso profundo de ajuste del modelo económico de desarrollo y, elemento no menor, la reincorporación de Irán que regresa por su mercado petrolero, no auguran nada bueno. ¿Y qué me dice de la situación en Siria y la guerra que libran algunos países en contra del Estado Islámico?
¿Y Europa? ¿Qué hay con esa región donde coexisten varios imperios jubilados en situación de casi desastre, sin solución a la vista? ¿Le parece poco, además, el proceso que, de ganar los euroescépticos, llevaría a debilitar aún más a la Unión Europea?
¿Y África? En los próximos 10 o 15 años será la pesadilla demográfica de Europa; además, la migración desesperada y la corrupción sin control alguno en la casi totalidad de los países de ese continente, impactará a no pocos países que conforman la Unión Europea.
¿Y aquí, entre nosotros? Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Cuba y también, ¿por qué dejarlo fuera?, México, representan un foco permanente de tensión cuyas consecuencias para el resto de América Latina serían de pronóstico reservado.
Con este apretadísimo resumen, ¿qué hacen hoy nuestros políticos y no pocos analistas? Como diría el clásico de alguien que pretende desconectarse de la realidad: Rascándose el ombligo; ensimismados y apoyados en minucias dejando de lado lo central. Sorprende y preocupa, la infantil argumentación la cual, ni siquiera cuando éramos una economía cerrada se sostenía, mucho menos ahora.
Lo de hoy, al igual que lo de ayer y por desgracia, también lo de mañana, son y serán las elecciones; ésa es la gran preocupación: quién llegará para seguir, como decimos en el beisbol, ¡bateándola!; dicho de otra manera, para robar a manos llenas.
Ante lo que vemos y padecemos desde hace decenios, ¿es factible esperar un mejor futuro? ¿Así lo considera? ¿Con estos y con los que llegarán hoy, y el 2018?
