¿Por qué ver sólo una variable? ¿Para dar una imagen irreal de la economía?

No caigamos, pues, menos en los tiempos difíciles que corren, en el simplismo de los supuestos análisis que lejos están de serlo.

Una de las líneas del discurso oficial que más se publicita en los tiempos que corren, es aquélla que seguramente usted ha escuchado, u oído en no pocas ocasiones. Dicha línea dice que Tenemos la inflación más baja de la historia.

El problema, de entrada hay que decirlo, no está en la afirmación misma sino en la extrapolación que se hace de ella para que (entendible pero no justificable), éste o aquel funcionario disfrace con aquel recurso retórico, los problemas estructurales de nuestra economía los cuales, a querer y no, nos tienen sumidos en el estancamiento económico desde hace más de tres decenios.

Por otra parte, quienes analizan la economía para tratar de vender como un juicio sólido lo que es un análisis incompleto e interesado, es también entendible; no justificable pero como digo, entendible por lo que busca obtener quien lo hace lo cual, dada la realidad de nuestro mediocre desempeño económico de años, resulta infructuoso.

Quienes utilizan el comportamiento de una sola variable —por ejemplo, la inflación—, para dar de nuestra economía una imagen alejada de la realidad, le hacen un flaco favor a quienes confían en ellos. Además de hacer a un lado un conjunto de variables e indicadores, toman el dato aislado en vez de, cuando menos, analizar dicha variable y su comportamiento durante un periodo representativo para, entonces sí, elaborar una conclusión que estaría, en un descuido, si el analista tuviere el conocimiento requerido para elaborarla, más o menos sustentada.

Para quien así procede, le basta y sobra afirmar que la inflación durante el año 2015 fue de 2.13%; con ese único dato concluye, que el país y su economía van de lo mejor. Sin embargo, el análisis económico es algo más que eso; va más allá de la cifra descontextualizada y sobre todo, no es la cifra o el porcentaje aislado sino el análisis del comportamiento de otras variables las cuales, todas ellas, al analizarlas en sus relaciones y consecuencias, darían una imagen cercana a la realidad.

Las complejidades de una economía abierta obligan a entender, y aceptar, que analizarla y elaborar pronósticos de su desempeño, es tarea de un equipo de profesionales. Los juicios absolutos del que se sirve de una sola variable —y un dato puntual de la misma— para concluir que esa economía va de maravilla, no pasan de ser una broma de mal gusto.

Los modelos que permiten soportar juicios serios de una economía y su comportamiento, incluyen cientos de variables; además, para darle solidez al ejercicio, es obligado tomar en cuenta series históricas de aquéllas porque, elaborar conclusiones con un dato aislado de una sola variable como algunos pretenden, lo dije ya, es un pésimo chiste. Hacer análisis como ésos, es hacer una especie de análisis vudú, algo que raya en lo mágico.

No caigamos pues, menos en los tiempos difíciles que corren, en el simplismo de los supuestos análisis que lejos están de serlo; lo que enfrenta y enfrentará la economía mexicana en los meses por venir, exige objetividad y profesionalismo y mucha, sí, mucha honradez intelectual. Lo facilón y frívolo, no debe tener cabida en el análisis económico.  

De interesarle el tema de los indicadores económicos y el papel que juegan en el análisis económico, consulte por favor, del doctor Jonathan Heath y publicado por el INEGI: Lo que indican los indicadores. Aquí lo encuentra: 

https://www3.inegi.org.mx/sistemas/biblioteca/ficha.aspx?upc=702825003406

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