¿Entenderán la magnitud e impacto de lo que vemos y padecemos hoy?

Es tal su mentalidad, que no ven más allá de las 72 horas; jamás analizan las consecuencias que tendrán sus decisiones, menos aún, las de las políticas públicas que diseñan.

Lo sucedido con el precio del Barril de la Mezcla Mexicana de Petróleo (BMMP), y la depreciación del peso durante los últimos meses, ha permitido que aflorara, rozagante y viva como pocas veces, una característica de nuestros políticos, sean éstos gobernantes, funcionarios, legisladores o dirigentes de partidos.

Ésa, que los distingue para mal, es su inclinación por la minucia, y el detalle irrelevante; son, nuestros políticos, para decirlo en términos de la administración, adoradores del micromanagement. Asimismo, los decenios de economía cerrada los marcó de manera indeleble en su aferramiento al poder; viven pegados a él, cual becerro mamón que no suelta la ubre de la vaca, aunque lo golpeen.

Los jóvenes que han podido colarse a ésta o aquella posición de cierta relevancia (más por el parentesco, o el servilismo mostrado y mejor practicado que por sus capacidades para la gobernación), aprendieron en corto tiempo a adorar los detalles, la minucia irrelevante. Al poco tiempo de navegar en el mar de la política, al igual que aquellos viejos, se convierten en fieles de esa religión que consiste, básicamente, en poner delante de todo, lo intrascendente, lo frívolo y superficial.

Es tal su mentalidad que no ven más allá de las 72 horas; jamás analizan las consecuencias que tendrán sus decisiones, menos aún, las de las políticas públicas que diseñan. Son, para decirlo pronto y claro, inmediatistas irredentos, y fanáticos del detalle; la próxima elección lo es todo, más allá, nada hay.

Una clase política con esa visión, jamás sacará adelante a país alguno; tampoco, lo vemos en México y en casi toda América Latina, será posible sentar las bases para construir un mejor futuro.

¿A qué viene esta catilinaria (Escrito o discurso vehemente dirigido contra alguien)? ¿Por qué los párrafos anteriores? La respuesta es simple y por ello, fácil de entender y aceptar: porque hay que exhibir esa visión perversa del desarrollo y del quehacer político que son, esencialmente, las que generan la corrupción y los corruptos.  

Le doy enseguida tres ligas, donde encontrará elementos para entender la necesidad y conveniencia de privilegiar una visión que trascienda lo inmediato, y deje en segundo plano las nimiedades. La primera es el discurso —sin desperdicio alguno—, pronunciado hace tres días por la señora Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional:

https://www.imf.org/external/np/speeches/2016/011216.htm

Las otras dos, son notas relacionadas con el tema tratado en los primeros seis párrafos de esta colaboración; una apareció en The Wall Street Journal donde, su autor, señala lo peligroso que resulta para los inversionistas, funcionarios y empresarios, tomar por inamovible lo que no lo es. Aquí la encuentra: https://www.wsj.com/articles/china-oil-show-peril-of-faulty-assumptions-1...

La otra, es un excelente análisis de Martin Wolf, economista en jefe del Financial Times, cuyo título es por demás sugerente: Lo que la turbulencia del mercado nos está diciendo (What market turbulence is telling us):

https://www.ft.com/intl/cms/s/0/9cb3cbce-b898-11e5-b151-8e15c9a029fb.html...

Por favor, léalos; de hacerlo, vería la importancia que reviste privilegiar lo fundamental, y el mediano y largo plazo; no el detalle y la minucia, y menos lo inmediato. Pienso, espero coincida conmigo, que ya es hora de madurar; todos, no únicamente los políticos.

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