Pues sí, las cosas empeorarán pero qué importa; otros están peor

Esta realidad hay que entenderla, y de ahí partir para ajustar proyecciones, reducir gasto y desechar esa adicción al endeudamiento.

Este lunes, el precio del Barril de la Mezcla Mexicana de Petróleo (BMMP) cerró en 41.28 dólares americanos. Además, las noticias y análisis que aparecen en no pocas publicaciones, nos hablan de caídas más pronunciadas de los precios de los crudos marcadores (Brent y WTI) para los próximos meses. Esta tendencia, coinciden, va a continuar.

En este panorama complicado, no falta el que pronostica una caída que llevaría los precios del barril de petróleo a las vecindades de los 30 dólares pero aquí, nuestra respuesta es la resignación: Otros están peor que México. Sin embargo, al margen de si el precio llegare a esos niveles o se mantuvieren los actuales, para México y sus finanzas públicas, no se diga para las dos empresas productivas del Estado, el daño está hecho.

Hay que decirlo, una y otra vez, todos los pronósticos hechos por este gobierno en materia de crecimiento económico, hoy son ruinas, cascajo de una construcción demolida. Esta realidad hay que entenderla, y de ahí partir para ajustar proyecciones, reducir gasto y desechar esa adicción al endeudamiento, que alcanza ya niveles peligrosos.

Si bien el nivel de la deuda con relación al PIB –justificación utilizada por quienes no conciben la gobernación sin gasto desenfrenado, negando las consecuencias de dicha política– olvidan que, si bien el porcentaje de la deuda con respecto al PIB pudiere ser bajo, también lo sería el nivel de captación de impuestos. Pero dejemos eso de lado, y vayamos a los efectos negativos que la caída de los ingresos petroleros tiene, aquí y ahora.

¿Qué veremos en el Paquete Económico, que en unas semanas entregará el Ejecutivo al Congreso? ¿En la Iniciativa de Ley de Ingresos, reconsiderarán buena parte de las medidas fiscales que PRI y PRD vendieron como la panacea que curaría los males del país? ¿Reconocerá Hacienda, que buena parte de lo propuesto y aprobado con la bancada de lo que quizás jamás fue partido, sólo reforzaron la tendencia al estancamiento que arrastramos y padecemos desde hace decenios?

¿No les alcanza lo poco que les queda de honradez intelectual, para rectificar? ¿Qué se atreverán a proponer para un año en el cual estarán en  juego 12 gubernaturas? ¿Verán éstas, más como oportunidad para armar una candidatura que hoy no va más allá de una ilusión juvenil, en vez de utilizarlas para enviar un mensaje, propio de una gobernación responsable?

¿Se atreverán a seguir con ese juego perverso de elevar aún más los niveles de deuda, como si estuviéremos en los años 60 o 70 del siglo pasado, cuando el Gasto fue para los que nos desgobernaron, la única palanca del crecimiento? ¿Seguiremos dilapidando los recursos escasos con que cuenta el erario, en políticas públicas mal diseñadas y peor ejecutadas en materia de combate a la pobreza?

¿Cuál será el pronóstico en los Criterios Generales de Política Económica, para el PIB? ¿Cuál el precio del BMMP y la paridad peso-dólar? ¿Cometerán, otra vez, el error de poner primero el triunfalismo para ganar votos, en detrimento de la objetividad y la visión de Estado?

¿Será posible que lo estudiado para obtener sus grados académicos, vaya a la basura por privilegiar la grilla que busca sacar ventaja a éste o aquel en la carrera por una candidatura la cual, de obtenerla, nada les asegura que saldrían victoriosos?

¿Acaso sería mucho pedir, que actúen con un alto sentido de responsabilidad y visión de Estado? Si lo hicieren, entonces sí ganarían.

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