¿Presupuesto Base Cero para el año 2016? No pasa de ser una ilusión, una ocurrencia más

El camino propuesto no es el adecuado para resolver los problemas.

Durante la conferencia de prensa ofrecida por el secretario de Hacienda este 30 de enero con motivo —entre otros temas— del recorte del gasto para este año, emitió algunas opiniones acerca del proceso de elaboración del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2016.

Ellas, si no fuere porque el que las emitió fue el secretario mismo, las desecharía de inmediato; lo haría porque, afirmar que el PEF para el ejercicio fiscal 2016 deberá hacerse bajo el esquema de Presupuesto Base Cero (PBC), dados los elementos que conforman esa metodología y los requisitos que establece para la entidad que ha decidido aplicarla, no pasa de ser un buen deseo o una ocurrencia desafortunada frente a la tortuosa y corrompida burocracia mexicana.

Además, detalle no menor, no debemos dejar de lado el bajísimo nivel técnico de una muy buena parte de ella que sin control desde hace años, ha sobrepoblado las estructuras de los órdenes estatal y municipal de gobierno.

Con la disculpa obligada por lo largo de la cita, transcribo parte de lo que dijo el secretario:

Dos mil dieciséis no podrá ser un año en el que tengamos un Presupuesto inercial, en el que se toma como base el Presupuesto del año anterior y se le hacen algunas modificaciones marginales. La realidad nos exige que nos atrevamos a hacer una revisión completa de en qué estamos gastando los recursos que provienen de los impuestos de los mexicanos.

Que nos atrevamos a identificar aquéllas áreas que representan duplicidades; aquéllos programas que no cumplen con sus propósitos; que no tienen los niveles de rentabilidad social que las evaluaciones exigen que tengan, o que tienen impactos regresivos en materia de distribución del ingreso y la riqueza.

En este sentido, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio 2016 deberá hacerse bajo un esquema de Presupuesto Base Cero, y privilegiar los proyectos de inversión y los programas que tengan un mayor beneficio para la población.

Los dos primeros párrafos son, sin duda, objetivos; sin embargo, en el tercero hay problemas. La metodología propuesta (PBC) para enfrentar y resolver los problemas señalados, no pasa de ser un mito inaplicable, dados los elementos que la componen y los requisitos, a veces insalvables, que exige de los responsables en cada área del gobierno.

La experiencia acumulada desde su gestación y primera implantación en Texas Instruments hace casi 50 años, y luego en el gobierno del estado de Georgia, Estados Unidos cuando James Carter era gobernador, más la suerte corrida por dicha metodología cuando aquél, ya Presidente de Estados Unidos, intentó implantarla en toda la estructura del gobierno de Estados Unidos, nos habla de un camino que mejor deberíamos olvidar. Sin embargo, esto no significa que los problemas señalados por el secretario, no deban ser enfrentados, y resueltos a la brevedad.

Lo que planteo pues, es que el camino propuesto por el secretario no es el adecuado para resolver los problemas que señala, menos para muchos otros de índole similar, más aún cuando representan ya una amenaza real para el funcionamiento eficiente de la estructura del Estado.

De interesarle el tema, busque Presupuesto Base Cero en el sector público con su buscador preferido, y lea algunos los documentos que ahí aparezcan; de hacerlo, comprobará lo que afirmo.

Ahora bien, ¿cómo enfrentar lo que señala el secretario? ¿Seguimos el miércoles que viene?

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