¿Quiénes serán los afectados aquí, de la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

Hoy, hay un aspecto curioso que subyace al anuncio, histórico en verdad.

Como suele pasar, la euforia nos obnubila el juicio; como siempre, en los  análisis que dizque hacemos, nos quedamos en los aspectos que las más de las veces, sin la menor justificación, calificamos de positivos. No vamos más allá; siempre en lo superficial, nada de ir a lo fundamental.

El paso que dieron ambos gobiernos, con miras a la plena normalización de las relaciones en un plazo relativamente corto, es el primero de una larga caminata; si bien faltan aspectos trascendentes por concretar, el paso dado es la luz verde de un proceso que cambiará, profundamente y en pocos años, la economía y la política en Cuba.

Este paso llega, además, en el momento óptimo para Estados Unidos y para Cuba, en el peor quizás de su historia moderna o si lo prefiere, en el peor de los más de cinco decenios que llevan al frente del poder esos tiranuelos que se han aferrado al hueso que han roído, bien y bonito, ellos y los suyos.

El tiempo que los Castro han permanecido al frente del gobierno y el Estado cubano, le ha hecho al pueblo de Cuba más daño, que si hubiera sido atacado por los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Hoy, hay un aspecto curioso que subyace al anuncio, histórico en verdad, que hicieron ambos presidentes el cual, no es otro que el petróleo; ese energético —¿quién se habría atrevido a decirlo hace unos cuantos meses?—, más específicamente su oferta actual y la caída brutal del precio del barril de cualquiera de los dos crudos marcadores (WTI y Brent), llevó a ambos gobiernos a concretar un paso impensable todavía no hace mucho.

La caída del precio del barril de petróleo ha fortalecido a Estados Unidos en todos los aspectos y a Cuba, junto con el gobierno del país que les financia una situación que raya en la locura —producto de mantener un conjunto de políticas públicas en lo económico y lo político las cuales, para decirlo claro, están  alejadas años luz de la realidad que vive el mundo desde los años setenta por poner un punto en el tiempo—, la envió al fondo de un abismo, que ni sus acérrimos adversarios se hubieran atrevido a imaginar hace unos días. No cabe duda que en materia política, realidad mata talón, y mata carita.

Como producto pues, de esa realidad, pienso que nos convendría tratar de definir —así fuere de manera muy burda en estos momentos—, quiénes serán los perdedores en México como producto del anuncio que ha impactado favorablemente el ambiente político mundial.

Veamos entonces, quiénes resultarán afectados aquí, como consecuencia de una decisión del presidente Obama —que busca recuperar la iniciativa política perdida, que ha fortalecido a sus adversarios republicanos—, y de Fidel Castro que por fin entendió, que el fin del reinado de él y su hermano, ya empezó.

En México tenemos, por lo pronto, como primeros afectados, a esos integrantes de la clase política que serviles e indignos buscaban —a costa de la poca dignidad que les quedaba—, ser recibidos por Fidel; así, sin apellido y cargo alguno. Babeaban ante él, cual si fuera el nuevo Mesías.

¿Quiénes más? Esos falsos izquierdistas que merced a su oportunismo e hipocresía, pertenecen al numeroso ejército de los políticamente correctos; ¿qué les queda por decir ahora?  ¿Cómo y con qué verborrea hueca y banal, van a justificar lo que en Cuba se dará en los próximos 18 o 24 meses?

En lo económico también hay perdedores pero, ¿qué le parecería si con ese tema empezáremos el año 2015?

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