¿En serio, todo está asegurado y cubierto en materia de finanzas públicas?

En el quehacer político, mentir es una parte importante.

Una de las reconvenciones que más vívida tengo en la memoria, es la que solía hacerme mi madre cuando pensaba que mentía o cuando se daba cuenta que no le decía toda la verdad: No mientas, te va a llevar El Diablo.

Entiendo y acepto que en el quehacer político, mentir es una parte importante pero, cuando en la realidad algo es más que evidente, bien valdría que el gobernante, los funcionarios y los políticos se cuidaren de mentir de manera burda pues corren el riesgo, de hacerlo, de perder el respeto de quien los escucha, y de los gobernados.

¿Por qué lo anterior? ¿Acaso intento utilizar el Catecismo del Padre Ripalda —con el cual me prepararon para hacer la Primera Comunión—, escrito por Jerónimo Martínez de Ripalda en 1618, para entender el mercado petrolero actual? ¡Dios me libre!

Lo único que pretendo, es hacer un reclamo comedido y respetuoso a los que desde una posición de poder, pretenden borrar la realidad económica que millones enfrentamos cotidianamente. ¿Qué parte de esa realidad? La que hoy ha puesto en jaque a no pocos países y sus economías y por supuesto, a los responsables de sus finanzas públicas, y de elaborar y poner en práctica políticas que, una de dos, consoliden el crecimiento alcanzado, o contribuyan a dejar el estancamiento económico como sería el caso de México.

¿Acaso ayuda —para tratar de entender la situación y causas de lo que hoy enfrenta el mercado petrolero mundial, y los países que de manera destacada en él participan—, la afirmación de éste o aquél funcionario en algún país petrolero, en el sentido de tener asegurado, para el año 2015  el monto de ingresos públicos proyectado?

Es más, ante la caída brutal —estas dos semanas— del precio del barril de petróleo de los crudos marcadores (WTI y Brent), ¿quién en su sano juicio puede afirmar que su país saldrá indemne de los efectos negativos que con seguridad impactarán a la economía mundial, de persistir los niveles actuales de precios? 

Ante la volatilidad que vemos en materia de precios del barril de petróleo y sus efectos en otras fuentes de energía, y la incertidumbre económica que generaría, no deja de parecer un tanto irresponsable presentarse como el ermitaño que se ufana que el tsunami que ve venir no lo afectará porque, él vive en las alturas.

Dejemos para otra ocasión comentar los efectos en Rusia, Irán y Venezuela —por mencionar los casos más claros— en sus finanzas públicas y perspectivas económicas, y veamos a México.

Aquí, al existir una simbiosis que aún hace imposible diferenciar a Pemex del gobierno federal, resulta una broma de mal gusto afirmar que ya la hicimos en materia de finanzas públicas y gasto público aprobado por el Congreso, sólo porque el segundo adquirió coberturas y etiquetó una buena cantidad de recursos del Fondo de Estabilización de la Industria Petrolera para asegurar la entrada —durante el año 2015—, de los 79.00 dólares americanos por barril exportado, proyectados en la Ley de Ingresos.

Esto pudiere ser cierto, desde la perspectiva del gobierno federal pero, dado que Pemex y Hacienda —en la práctica todavía— son la misma cosa, ¿cómo va a reponer Pemex los casi 75 mil millones de pesos que dejaría de recibir, si el precio del barril de la MMP fuere, en promedio durante el año 2015, 65.00 dólares por ejemplo?

Ante dicha eventualidad, ¿podemos y debemos darnos el lujo de afirmar que en materia de finanzas públicas, el año 2015 será coser y cantar?

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