¿En verdad piensan que lo que hoy ven de nosotros, los animará a invertir?

Como sabemos, el diablo está en los detalles y éstos no se ubican en la Constitución, sino en las leyes reglamentarias.

COMPARTIR 
Ángel Verdugo 09/07/2014 00:00
¿En verdad piensan que lo que hoy ven de nosotros, los animará a invertir?

He seguido con atención —y una capacidad de aguante que no imaginé poseía—, las sesiones celebradas los últimos días en el Senado de la República, relacionadas con las leyes reglamentarias en materia de telecomunicaciones.

Asimismo, anteayer lunes vi completa la transmisión que realizó el Canal del Congreso de la sesión de comisiones unidas en la Cámara de Diputados para analizar —y aprobar o rechazar en su caso— la Minuta que envió el Senado de la República.

Por otra parte, dado que escribo esta colaboración antes de que dé principio la sesión en el Pleno de la Cámara de Diputados donde, con toda seguridad, se aprobará aquélla en sus términos —es decir, sin cambiarle una coma—, me aventuro a afirmar que hoy veremos la repetición del espectáculo visto en el Senado de la República el viernes y la madrugada del sábado de la semana próxima pasada.

En pocas palabras, nada nuevo bajo el sol; los defensores del dictamen en el Senado y los de la minuta enviada por esta Cámara a San Lázaro se comportarán, como si los senadores se estuvieren viendo al espejo. Será, para decirlo en las palabras del Doctor Simi, “lo mismo pero más barato”; agregaría yo, ya entrado en gastos, que será lo mismo pero, más chafa que lo visto en el Senado. La diferencia quizás estribe en la violencia la cual, sin duda alguna, será de mayor intensidad y en un descuido, el diputado de los calzones negros repite su striptease de diciembre.

Veamos ahora esta tragedia griega —versión Conasupo–, desde otra óptica: las probables repercusiones que se registrarían entre potenciales inversionistas externos; específicamente (¡Por favor, hablen bien! No se dice “en específico”), me interesa la impresión que podrían generar lo legislado y la forma en que se concretó, en los interesados fuera de México en invertir en el sector de las telecomunicaciones y la radiodifusión.

De entrada debe decirse, que la imagen del país y su Congreso en lo que se refiere a la disposición y conocimientos imperativos para actualizar nuestro caduco y a veces absurdo marco jurídico con una visión de futuro, no es mala sino pésima.

Las dos Cámaras del Congreso de la Unión y buena parte de sus 628 integrantes gozan —desde hace decenios—, de una bien ganada fama de retardatarios y opositores a la puesta al día del basamento jurídico del país en no pocas materias. El rechazo abierto de ellos está basado, las más de las veces, en mitos y desgastados clichés que los convierten en el hazmerreir de no pocos políticos de también, no pocos países.

Si bien la inversión extranjera directa fluye al país con altibajos, ésta se concentra en actividades que modernizaron su marco jurídico y otorgan la debida seguridad al inversionista. Por el contrario, ahí donde la ignorancia e intereses creados han impedido la modernización del marco jurídico, la inversión extranjera directa escasea o es nula. 

Las reformas constitucionales aprobadas en 2013, ilusionaron a no pocos ingenuos; además, sirvieron para que algunos las presentaran como un salto cuántico en el avance del país. Sin embargo, como sabemos, el diablo está en los detalles y éstos no se ubican en la Constitución, sino en las leyes reglamentarias. De ahí la importancia de su aprobación en materia de telecomunicaciones y también, parte no menor, cómo fueron concretadas. 

¿Cuál sería entonces la impresión causada en la visión del inversionista externo? ¿Le parece que sigamos el viernes?

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red