Las cifras ahí están; saquemos las conclusiones correctas

Es abrumadora la cantidad de reportes que podemos conocer sin restricción alguna.

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Ángel Verdugo 11/06/2014 00:00
Las cifras ahí están; saquemos las conclusiones correctas

Una ventaja de la globalidad y la apertura económica, es que permite el acceso a datos e información económica que en otras condiciones, en una economía cerrada, ni en sueños podríamos conocer.

Hoy, por ejemplo, es abrumadora la cantidad de reportes que podemos conocer sin restricción alguna; los datos correspondientes a la inflación, el nivel de las reservas, las cifras del PIB y los volúmenes de los intercambios comerciales con el resto del mundo, y los de los índices de confianza del consumidor y los empresarios, los empleos formales y diversas variables demográficas entre muchos otros, los podemos conocer oportunamente sin restricción alguna.

Ante esos datos, llama poderosamente la atención que cuando son analizados por unos y otros, las conclusiones que extraen, son opuestas; ¿por qué ante las mismas cifras, no concluyen lo mismo? ¿Acaso la respuesta no está en las cifras, sino en la visión interesada de unos y en la posición crítica a ultranza de los otros?

También, ambos grupos, en vez de ver las cifras como el reflejo de lo que pasa en la economía, las consideran un instrumento para elevar la popularidad de éste o aquel político o funcionario y los críticos, afirman que no sirven para eso pero, eso sí, las usan para tratar de acabar con aquélla.

Ambas posiciones no son  correctas; las cifras hablan del comportamiento económico, y sirven para que los agentes económicos privados y los responsables de éste o aquella institución, o de ciertas áreas en cualquiera de los tres órdenes de gobierno, ajusten objetivos y metas proyectados así como ciertos elementos de algunas políticas públicas.

De la misma manera, al tener acceso los ciudadanos a las cifras de ésta o aquella variable, están en condiciones de opinar al respecto; lo que opinen, en modo alguno debe verse como dañino u ofensivo. Por el contrario, es útil para conocer lo que piensa el ciudadano o el agente económico privado acerca del  desempeño económico.

Otra ventaja, si se prestare atención debida, sería el fortalecimiento de la gobernación y la participación en la cosa pública de aquéllos que siempre han jugado un papel pasivo, jamás activo.

Ahora bien, diría el clásico, en caso de que aquéllos señalaren un error y efectivamente existiere, habría que corregirlo; de no ser así, el que quedaría mal y exhibido, sería el que criticare sin fundamento alguno.

Por lo anterior, con miras a tener elementos para opinar, muestro algunas cifras del intercambio comercial con Portugal y de la Inversión Extranjera Directa de ese país en México, del año 2000 a 2013. Enseguida, haré algunas preguntas respecto a las expectativas que algunos ven en nuestras relaciones con Portugal. (Las cifras, son de la Secretaría de Economía y Banco de México). Veamos.

El monto de la IED en México en ese periodo, es de 337,595.0 millones de dólares americanos; Portugal contribuyó con 69.4 millones, es decir, con el 0.020557%. En lo que se refiere a las Exportaciones e Importaciones —y para no cansarlo—, solamente le digo que en el año 2013, de las primeras (380,189 millones de dólares americanos), a Portugal enviamos 63 millones (El 0.016571%); de las segundas (381,210 millones de dólares americanos), de Portugal importamos 420 millones (El 0.110175%).

Con estos datos duros, ¿qué podemos esperar de ese país? La verdad, ¡nada! Como diría El Piporro, ¿criatura, qué fuiste a hacer a ese país cuya situación, después de Grecia, es la peor de Europa?

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