¿Ha leído alguno de los reportes que elabora el Foro Económico Mundial? ¿Por qué no?
En México no leemos, y menos estudiamos lo que deberíamos para entender la situación mundial y su futuro.
La participación del presidente Enrique Peña Nieto en la reunión anual del Foro Económico Mundial, me ha llamado la atención por el manejo mediático que a la misma se le ha dado. Sin embargo, no obstante la importancia de la figura presidencial y las directrices que marca en sus intervenciones, a su participación no ha seguido una lectura seria de algunos de los reportes del Foro.
Si bien soy de los que consideran como inútiles o innecesarias las participaciones de los gobernantes en dicha reunión anual, mi opinión de los reportes que el Foro Económico Mundial elabora y da a conocer de manera gratuita, es otra.
Esos materiales, además del conocido Global Competitiveness Report, son de mucha utilidad para el interesado en temas que van de los “Global Risks” a la educación, el cambio climático, empleo, medios digitales y modelos de crecimiento entre muchos y muy diversos temas.
Sin duda alguna, la producción de reportes por parte del Foro Económico Mundial —cuyo tema central es el futuro y las tendencias que impactarán la vida diaria de miles de millones—, es encomiable; lo es, no sólo por la diversidad de temas que tratan esas publicaciones sino también, como dije, porque son puestos a disposición de los interesados de manera gratuita.
La participación de gobernantes —quienes deben ser muy cuidadosos en lo que dicen, y cómo lo dicen—, embonan mal en un ambiente como el de Davos; ahí, la idea es ver al futuro con libertad e imaginación y el gobernante, salvo honrosas excepciones, es seducido por el aquí y ahora y su discurso está —al menos en público—, limitado por la corrección política.
En consecuencia, el discurso de aquellos que se presenten en Davos, se verá y sonará acartonado frente a los de aquellos cuya irreverencia y visión libérrima los lleva a decir las cosas sin temor alguno, sin las limitaciones propias de la política.
Por otra parte, ¿por qué en México no leemos los reportes del Foro Económico Mundial, y tampoco los de The Fraser Institute y menos los de la Heritage Foundation? ¿Por qué desconocemos las publicaciones del Fondo Monetario Internacional (World Economic Outlook, Fiscal Monitor y el Global Financial Stability Report), y el Global Economic Prospects y el World Development Report del Banco Mundial?
Podría seguir con una larga lista de reportes que tienen que ver con la situación económica y política del mundo y sus perspectivas pero, además de cansarlo, el hecho quedaría ahí, intocado; en México no leemos, y menos estudiamos lo que deberíamos para entender la situación mundial y su futuro.
La participación del presidente Peña Nieto en Davos con una “conferencia magistral” debería, al menos, obligar a funcionarios y políticos de su partido (particularmente los legisladores), a revisar uno que otro reporte de aquella institución.
El primero a revisar sería The Global Competitiveness Report 2013–2014. De hacerlo, se darían cuenta de lo mal que estamos (Páginas 276-277) y podrían, de interesarles, comparar nuestra posición frente a la que ocupan Chile, Panamá, Costa Rica, Brasil, Perú y Colombia.
Sé que es mucho pedir; sin embargo, no pierdo la esperanza de que algún día nuestra clase política entienda y acepte que hemos construido un desastre de país; México, aun cuando a veces no lo parezca, aún tiene remedio. Por eso digo, si la visita del presidente Peña Nieto hubiera servido para que nuestros políticos aceptaren eso, habría valido la pena.
