¿Es lo mejor que encontraron? ¿No hay por ahí algo “menos peor”?

Lo trágico de lo visto de la conducta frente a la Reforma Energética, es que mañana las cosas seguirán igual.

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Ángel Verdugo 13/12/2013 00:00
¿Es lo mejor que encontraron? ¿No hay por ahí algo “menos peor”?

Lo visto en la Cámara de Diputados anteayer y ayer y antes en el Senado rebasa —con mucho—, lo que en los últimos años hemos visto de senadores y diputados de los partidos autocalificados como de izquierda. Además, si nos atenemos a la conducta de las huestes de Batres y López junior, no hay duda de que también Morena se incorporará a aquéllos en esto de “legislar de acuerdo con otros métodos”.

Si revisáremos el comportamiento de los partidos que se dicen de izquierda en países con características similares al nuestro en cuanto a desarrollo democrático y cultura cívica como Costa Rica por ejemplo, encontraríamos en sus legisladores un sentido de responsabilidad más elevado y por supuesto, una conducta alejada de la que los nuestros practican en “las discusiones en las cámaras” y en las calles.

¿Qué nos ha enseñado el poco más de un cuarto de siglo, vivido ya abiertos al exterior? ¿Qué hemos aprendido de una participación activa en la globalidad —desde octubre de 1987—, en materia de cultura cívica y democrática?

Si bien las cosas en ocasiones llegan a caldearse en los congresos y parlamentos de no pocos países, lo que aquí vemos es, por decir lo menos, extraño. Por ejemplo, ¿le parece lógico lo que se registró en la Cámara de Diputados cuando, un muy pequeño grupo de los 500 que integran esa Cámara cerró con cadenas y candados, y apiló curules y mesas en las puertas para evitar la realización normal de la sesión?

¿Qué ganarían los que así se condujeron? ¿Acaso son tan ingenuos, que pensaron que el resto aplastantemente mayoritario de diputados, no podrían resolver esa situación? ¿Acaso los nuestros son tan limitados, que pensaron que en verdad impedirían la aprobación de la Minuta enviada por el Senado?

Los enfrentamientos entre legisladores en otros países, se dan dentro del recinto donde sesionan; es ahí, en donde discuten y analizan las iniciativas de nuevas leyes o de reformas a las vigentes, donde también se insultan y se dan de trompones pero, repito, es ahí no en la banqueta o en la calle.

Por otra parte, dejemos de lado el discurso desgastado —propio de épocas pasadas—, y las proclamas casi apocalípticas sin el menor sentido como ésa de que con la aprobación de la Reforma Energética regresarían los latifundios y las tiendas de raya lanzada por la senadora Padierna. La situación actual y lo que se vislumbra para los próximos años para países como el nuestro, que no se han atrevido a poner al día su andamiaje jurídico, exigen lo mejor de nosotros, lo que se traduciría en la necesidad de contar con planteamientos objetivos los cuales, para empezar, deben ver al futuro.

Si la conducta de quienes integran ambas Cámaras del Congreso de la Unión, no llamare la atención por sus muestras de violencia y desprecio de las normas que rigen el trabajo legislativo sino por reformas de avanzada, el país quizás condonaría aquéllas. Hoy, como es la norma desde hace varios años, diputados y senadores son vistos como un grupo improductivo el cual, salvo algunas excepciones, se distingue por el bajísimo nivel de conocimientos de sus integrantes que llega, en no pocos casos, a no saber siquiera leer “de corrido”.

Lo trágico de lo visto de la conducta frente a la Reforma Energética, es que mañana las cosas seguirán igual. En enero, los que hoy se dieron con todo, mañana departirán juntos en restaurantes de lujo a cargo del erario. Así, aun cuando lo neguemos, México no se va a modernizar.

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